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Origen Del Funcionario Y La Comunidad


Enviado por   •  18 de Julio de 2011  •  1.900 Palabras (8 Páginas)  •  718 Visitas

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1. Planteamiento del tema. Origen no sólo significa nacimiento, comienzo o principio en el tiempo de algo, sino que indica o puede indicar también la causa de ese nacimiento. El origen de la s. plantea, pues, tanto la cuestión de su principio en el tiempo, cuándo y en qué circunstancias aparece, como la de dónde se deriva o de quién es creación, lo que también comporta, en principio, una respuesta al aspecto anterior. La primera cuestión se traduce en estos y otros interrogantes similares: ¿Es anterior el hombre a la s., o, al contrario, la s. al hombre? En el primer caso, ¿apareció con el hombre o ha habido algún tiempo en el que aquél haya vivido aislado, solitario? Dentro de las formas sociales esenciales, ¿es anterior la familia a la organización política, o al revés? Ya desde muy antiguo se ha formulado el hombre estas preguntas y ha intentado responder a ellas con diversas teorías de carácter especulativo que, dejando a un lado las distintas explicaciones de carácter mítico y religioso, implican una concepción sobre la naturaleza del hombre y sobre la causa de la s. y, por tanto, al no ser propiamente científicas, constituyen más bien teorías sobre el origen de la s. como causa. El problema del principio de la s. en el tiempo, en cuanto se trata de una cuestión de hecho, empírica, que tuvo lugar anteriormente a los tiempos históricos, cae dentro del campo de las ciencias que estudian los orígenes del hombre y sus formas de vida primitivas, la Antropología (v.) y la Etnología (v.), apoyadas en la Paleontología (v.); desde una perspectiva de fondo, cae en el área de la Filosofía social, a la que corresponde el conocimiento de las razones últimas de la sociedad. La Etnología y la Antropología no suministran hasta ahora una respuesta directa y categórica a los interrogantes señalados. Incluso parece muy difícil que lleguen a dar una solución definitiva a los mismos. La enorme cantidad de años pasados desde la aparición del hombre en la tierra y la ausencia de todo dato histórico hacen que, según su situación presente, puedan únicamente formular a lo sumo hipótesis más o menos probables e inferencias más o menos lógicas derivadas del estudio de las s. que se consideran actualmente como primitivas porque viven inmersas en un gran atraso cultural. Sin embargo, aunque se esté lejos de la meta indicada, hechos admitidos hoy generalmente por los científicos de estas disciplinas son la vida social del hombre, como constante sin excepción conocida hasta ahora, y la prioridad de la familia (v.) como forma social básica, según se deriva de los siguientes testimonios de especialistas en la materia. «El hombre, escribe F. Boaz (Antropología, Encyclopedia of the Social Sciences, vol. 11,84), vive en todas partes gregariamente y un grupo social que varía en tamaño forma una unidad firmemente coherente frente a los de fuera». Asimismo, según J. Folliet (El hombre social. Ensayo de Antropología social, 7), «por lejos que nos remontemos en el pasado histórico, lo encontramos (al hombre) siempre viviendo en sociedad. Las investigaciones arqueológicas o folklóricas en la protohistoria y en la prehistoria nos demuestran el mismo hecho». R. H. Lowie (Historia de la Etnología, 305-6) afirma que «el que la promiscuidad no existe hoy día en ninguna parte, y el que su existencia en el pasado es una hipótesis no comprobada es el punto de vista de Radcliffe-Brown, Malinowski, Schmidt, Thurnwald, Brenda Z. Seligman y todos los americanistas. Swanton, Schmidt, RadcliffeBrown y Malinowski -para mencionar sólo algunos nombres- en forma definitiva han sustituido la idea de la prioridad del clan, a la que se adhería todavía Durkheim (v.), por el reconocimiento de la familia como unidad social básica». 2. Teorías especulativas. A este respecto existen tres posiciones fundamentales. La primera, partiendo de un estado natural asocial, concibe a la s. como creación libre y voluntaria de los hombres. Al contrario, para la segunda, la s. no es una creación libre del hombre, sino un organismo o superorganismo resultado último y necesario de la evolución. En cambio, en la tercera, la s. tiene su origen en el hombre como exigencia y derivación de su naturaleza social, pero no de manera que excluya la intervención, en el hecho social, de la razón y de la voluntad. Aunque los antecedentes de la primera posición, representada por las llamadas teorías del estado de naturaleza y del contrato social (v.), se remontan a la filosofía griega, los más famosos representantes de esta concepción son Hobbes (v.) y Rousseau (v.). Para ambos, el origen de la s. no se deriva de una exigencia de la naturaleza del hombre -pues su estado natural es, según Hobbes, una condición antisocial, de guerra de todos los hombres contra todos, en la que la persona humana llevaba una vida solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve, o, según Rousseau, una condición extrasocial, esencialmente bárbara e insegura, en la que el hombre vivía libre, despreocupado y errante sin necesidad de sus semejantes-, sino que es una consecuencia de su libre voluntad mediante un pacto o contrato establecido con sus semejantes con el fin de librarse de las miserias e inconvenientes del estado dé naturaleza. En cuanto a la segunda posición, la s. como organismo resultado necesario de la evolución, también se pueden ver rastros de ella en las culturas griega y romana, especialmente en Lucrecio; sin embargo, sus principales representantes son los componentes de la escuela sociológica evolucionista, entre los que destaca Spencer (v.). Para este filósofo inglés, el origen de la s. como superorganismo es el juego de las fuerzas

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