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Ensayo Karl Popper


Enviado por   •  19 de Septiembre de 2012  •  1.984 Palabras (8 Páginas)  •  1.399 Visitas

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“DESARROLLO DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO. REFLEXIONES”

¿Por qué la filosofía de Karl Popper, se opone al método inductivo?

El método inductivo fue considerado, el método científico en la ciencia empírica, durante mucho tiempo como el único y verdadero, tenía una orientación verificable, la validación de la ciencia a través de la sumatoria de casos que apoyaban la hipótesis formulada.

Popper en contraposición al método inductivo y su vía de verificación, formularía la teoría de la falsación, caracterizada por la utilización de un método deductivo, donde la verificación negativa no busca hechos que confirmen la hipótesis, sino hechos que tengan un comportamiento diferente.

La objetividad en Popper busca la forma de demostrar su falsedad, único camino que permite la evolución del conocimiento, una vez que el dogmatismo no permite el avance y desarrollo de la ciencia. Si se utiliza el lenguaje de Kuhn se diría que para Popper la ciencia está en una constante “Revolución científica”.

Desde su perspectiva, aunque una teoría no pueda demostrarse, sí es posible en cambio refutarla, por lo que puede probarse o no su validez. Así, el método que propone Popper es intentar demostrar la invalidez de una teoría por su refutación, situación que convierte a la crítica en el principal instrumento para avanzar en el conocimiento.(Magee) [1]

Las teorías científicas lo son por su capacidad explicativa y aun más por su capacidad predictiva, no por su capacidad de adecuar los hechos ocurridos a su formulación conceptual, lo que se puede calificar como defensa subjetiva e injustificada de una teoría.

La objetividad del científico se revela en las predicciones riesgosas y refutables que hace y que ponen a prueba las hipótesis; lo que ejemplifica la honestidad intelectual del científico que no teme que su teoría entre en contradicción con la realidad y sea refutada; Tal actitud del hombre de ciencia lo califica como objetivo, a pesar de que su teoría sea refutada.

La objetividad en Popper exige que las hipótesis deben ser falsables, es decir “si la clase de sus falsadores no es una clase vacía”, se exige que los enunciados tengan la propiedad en potencia de ser falsables; los enunciados que no tienen la propiedad de ser falsables no pertenecen a la ciencia y por tanto no son objetivos, así los enunciados que son lógicamente imposibles de falsear no pertenecen al campo científico.

La falsación, no significa sólo una afirmación falsa o veraz. Es más bien, una afirmación refutable, cuestionable, y en esto radica precisamente su mayor innovación. Consiste en señalar que los resultados experimentales de cualquier investigación nunca logran verificar una teoría, solamente consiguen hacerla menos cuestionable, menos falsable. En otras palabras, aún la investigación más estricta, efectiva y exitosa, sólo puede alcanzar a ser una afirmación refutable, nunca una verdad absoluta (Oriol & Espinoza) [2].

El lema del falsacionismo de Popper es el siguiente: el método científico no es inductivo, el método de la ciencia es el de conjeturas y refutaciones. El criterio de demarcación asociado directamente al método deductivo, como respuesta a las críticas del inductivismo, es expuesto por Popper como elemento fundamental para entender el concepto de “objetividad”, una vez que la demarcación pretende delimitar los enunciados científicos, de los enunciados no científicos, siendo la objetividad una característica de los enunciados de la ciencia, los cuales se distinguen por su falsabilidad.

Es de notar la línea de la falsación como se involucra en todos los elementos de la formulación de Karl Popper y que se puede contraponer a otros criterios de objetividad como el expresado por (Max Weber, 1978, p. 47)[3] donde el criterio de ciencia se relaciona con la verificación lógica “... es y seguirá siendo cierto que una demostración científica metódicamente correcta en el ámbito de las ciencias sociales, si pretende haber alcanzado su fin, tiene que ser reconocida también como correcta por un chino (indica que en cualquier parte del mundo).

El problema de la inducción es abordado por Karl Popper en varios de sus textos, en “la lógica de la investigación científica” lo desarrolla con el objeto de declararlo como un método no válido científicamente y no objetivo, por dar un salto argumentativo lógicamente no correcto, (Popper, 1982ª, p 27) [4] define la inducción como “una inferencia cuando pasa de enunciados singulares (llamados, a veces, enunciados particulares), tales como descripciones de los resultados de observaciones o experimentos, a enunciados universales, tales como hipótesis o teorías”.

Popper invalida tal pretensión de universalidad “desde un punto de vista lógico dista mucho de ser obvio que estemos justificados a inferir enunciados universales partiendo de enunciados singulares, por elevado que sea el número; pues cualquier conclusión que saquemos de este modo corre siempre el riesgo de algún día ser falsa: así cualquiera que sea el número de ejemplares de cisnes blancos que hayamos observado, no está justificada la conclusión de que todos los cisnes sean blancos”. El problema de la inducción puede formularse, asimismo, como la cuestión sobre cómo establecer la verdad de los enunciados universales basados en la experiencia –como son las hipótesis y los sistemas teóricos de las ciencias empíricas–. Pues muchos creen que la verdad de estos enunciados se sabe por experiencia; sin embargo, es claro que todo informe en que se da cuenta de una experiencia –o de una observación, o del resultado de un experimento– no puede ser originariamente un enunciado universal, sino sólo un enunciado singular.

Popper define el problema de la Inducción como “la cuestión acerca de si están justificadas las inferencias inductivas, o de bajo qué condiciones lo están la cuestión sobre cómo establecer la verdad de los enunciados universales basados en la experiencia”. El problema de la inducción es interpretado por primera vez por Hume del cual toma Popper para ampliarlo; Hume encontrara en la inducción un problema de carácter lógico y otro de tipo psicológico. Por lo tanto, quien dice que sabemos por experiencia la verdad de un enunciado universal suele querer decir que la verdad de dicho enunciado puede reducirse, de cierta forma, a la verdad de otros enunciados –estos singulares– que son verdaderos según sabemos por experiencia; lo cual equivale a decir que los enunciados universales están basados en inferencias inductivas. Así pues, la pregunta acerca de si hay leyes naturales cuya verdad nos conste, viene a ser otro modo de preguntar si las inferencias inductivas están justificadas lógicamente.

Si queremos encontrar un modo de justificar las inferencias inductivas, hemos de intentar, en primer término, establecer un principio de inducción. Semejante principio sería un enunciado con cuya ayuda pudiéramos presentar dichas inferencias de una forma lógicamente aceptable.

A los ojos de los mantenedores de la lógica inductiva, la importancia de un principio de inducción para el método científico es máxima: "Este principio –dice Reichenbach– determina la verdad de las teorías científicas; eliminarlo de la ciencia significaría nada menos que privar a esta de la posibilidad de decidir sobre la verdad o falsedad de sus teorías; es evidente que sin él la ciencia perdería el derecho de distinguir sus teorías de las creaciones fantásticas y arbitrarias de la imaginación del poeta" Reichenbach, Erkenntnis 1930. [5]

En “La lógica de la investigación científica” (Popper, 1982a, p. 29) [6] resalta los problemas de la inducción e invalida el intento de solución que ofreció Kant para superar el obstáculo advertido por Hume “el principio de inducción tiene que ser un enunciado universal. Así pues, si intentamos afirmar que sabemos por experiencia que es verdadero, reaparecen de nuevo justamente los mismos problemas que motivaron su introducción: para justificar éstas hemos de suponer un principio de inducción de orden superior, y así sucesivamente.

Por tanto, cae por su base el intento de fundamentar el principio de inducción en la experiencia que lleva inevitablemente, aun regresión infinita... Kant trató de escapar a esta dificultad admitiendo que el principio de inducción (que él llamaba “principio de causación universal”) era “valido a priori”. Pero a mi entender, no tuvo éxito en su ingeniosa tentativa de dar justificación a priori de los enunciados sintéticos”. Entre las objeciones más comunes al principio de inducción pueden encontrarse las siguientes, (García, 2001, p. 14) [7]:

a). La inferencia inductiva, no importa cuán grande sea el número de casos particulares observados, no es concluyente. b). El principio de inducción no puede ser una verdad puramente lógica (como una tautología o un enunciado analítico)

c). El principio de inducción tiene que ser un enunciado sintético, pero si se aceptase esta restricción, caeríamos en incoherencias lógicas y finalmente nos veríamos llevados a una regresión al infinito.

d). La interpretación de la inducción en términos de probabilidad no resuelve el problema. Conduce a un regreso a la doctrina del apriorismo

e). Aún sin la inducción es posible resolver el problema de si el futuro será semejante al pasado. f). “Es verosímil que el futuro no sea muy diferente del pasado”, es una regla muy vaga y poco interesante, además presupone una teoría del tiempo en la que éste se define como un transcurrir homogéneo. g). Las proposiciones universales, mediante las cuales se expresan las leyes de la ciencia, no son empíricamente verificables.

Popper no acepta la inducción como criterio de definición de la ciencia y (Mardones, 1991, p. 92) [8] se relaciona un fragmento del texto de Popper “La miseria del historicismo”, donde se hace la siguiente crítica a la inducción “... precisamente porque nuestra finalidad, se dice, es establecer la verdad de una teoría, debemos experimentarlas lo más severamente que podamos; esto es, debemos encontrar sus fallos, debemos intentar refutarlas. Solo si no podemos refutarlas a pesar de nuestros esfuerzos, podemos decir que han superado bien severos experimentos.

Esta es la razón por la cual el descubrimiento de los casos que confirman una teoría significa muy poco si no hemos intentado encontrar refutaciones y fracasado en el intento. Porque si no mantenemos una actitud crítica, siempre encontraremos lo que buscamos: buscaremos y encontraremos confirmaciones y apartaremos la vista de cualquier cosa que pudiese ser peligrosa para nuestras teorías favoritas y conseguiremos no verla”.

El comportamiento de validación por verificación a través de la inducción se configura entonces como un mecanismo que permite confirmar las teorías, pero no desarrolla un marco crítico que permita encontrar los errores de las mismas.

En el proceso epistemológico de crítica a la inducción, hay que diferenciar dos elementos en el conocimiento, el contexto de descubrimiento y el contexto de justificación; el segundo exige el máximo de objetividad, coherencia, lógica y rigurosidad; el primero responde a todos los factores extrínsecos e intrínsecos que confluyen en el surgimiento de una teoría.

Así bajo una orientación positivista extrema el desarrollo del conocimiento científico se da en tres etapas: dos de ellas no científicas y una científica, las cuales se denominan: Contexto genético (no científico), contexto de validación (científico) y contexto pragmático (no científico).

Podemos concluir mencionando que para Popper: la inducción es considerada un método no objetivo, por no tener una justificación lógica posible, por el contrario el método deductivo propuesto por Popper es considerado un método objetivo, una vez que tiene una validez de carácter lógica. Un criterio de validación por verificación es no objetivo, una vez que convierte al hombre de ciencia en un defensor dogmático de su teoría, en un buscador incansable de evidencia positiva y en un encubridor de evidencia negativa que ponga en tela de juicio o riesgo su teoría. Tal orientación permite también definir su criterio de demarcación el cual es definido a partir de su método falsacionista a partir la deducción; así la objetividad se identifica con los enunciados de carácter científico, es decir con las teorías que tienen un conjunto de elementos falsadores.

BIBLIOGRAFÍA

1.http://cadel12.uvmnet.edu/portalple/asignatura/basesTeóricas/contenido/unidad2/tema2/p4.

2.http://cadel12.uvmnet.edu/portalple/asignatura/basesTeóricas/contenido/unidad2/tema2/p4.

3. Popper, Karl R. La lógica de la investigación científica. Madrid: Tecnos, 1982a.

4. Popper, Karl R. La lógica de la investigación científica. Madrid: Tecnos, 1982a.

5.http://cadel12.uvmnet.edu/portalple/asignatura/basesTeóricas/contenido/unidad2/tema2/p4

6. Popper, Karl R. La lógica de la investigación científica. Madrid: Tecnos, 1982a.

7. Popper, Karl R. Conjeturas y refutaciones. Barcelona: Paidos, 1994.

8. Popper, Karl R. Conjeturas y refutaciones. Barcelona: Paidos, 1994.

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