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Acompañamiento Pastoral


Enviado por   •  28 de Abril de 2015  •  1.267 Palabras (6 Páginas)  •  334 Visitas

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El acompañamiento pastoral es una dimensión fundamental de la vida. Ninguno de nosotros podría vivir solo, necesitamos de otros para caminar, para compartir, construir nuevos caminos y ayudarnos en la búsqueda de respuestas a las preguntas fundamentales. En este ensayo abordaremos lo que es y lo que no el acompañamiento pastoral, los acompañantes pastorales y las tres actitudes básicas.

La tarea del acompañante es facilitar su maduración humana y su encuentro con Dios por medio del discernimiento. “En este proceso y en las relaciones que implica, la libertad personal del acompañado es de importancia capital”

Acompañamiento e integración. Vivimos disipados o distraídos. Demasiadas cosas nos preocupan y requieren nuestra atención o nuestro afecto. La experiencia vital de un ser humano -y más en esta época en que se ha multiplicado la comunicación y la imagen- suele ser la de su propia dispersión interior, hasta sentirse como atrapado. Descentrados de Dios, incluso disgregados intelectual y afectivamente. El acompañamiento apunta en primer lugar, precisamente, a una integración equilibrada de las distintas vertientes de la existencia personal que haga posible esa vida en y para Dios: Intentar, lenta y gradualmente, ir integrando los múltiples elementos y aspectos de la vida en la unidad y la totalidad, que no es otra cosa sino el deseo firme y constante de vivir para “alabar y servir a Dios nuestro Señor” [EE. 23] en respuesta al amor que Él nos ha mostrado.

Acompañamiento y discernimiento. Se trata de ayudar a mirar en profundidad, ayudar a escuchar voces internas, distinguir, sopesar, eso que llamamos discernir; ayudar al compañero acompañado a integrarse escuchando la silenciosa voz de Dios en su vida, la presencia del Espíritu que orienta e ilumina el proceso. El acompañamiento permite hacer que las personas se levanten por sí mismas y descubran el camino que Dios ha trazado para ellas.

“Cuando somos invitados por alguien a ser testigos de su crecimiento espiritual, a acompañar el camino de Dios en el interior de la persona humana, estamos pisando un terreno sagrado en el que es necesario entrar descalzos y despojados de todo prejuicio.

Un caminar respetuoso junto al otro. Un intento delicado, respetuoso, paciente. Cada persona guarda el tesoro de su vida en su corazón, por ello la tarea es: ayudarla a que pueda encontrarse consigo misma y reconocerse; y desde ese reconocimiento logre amarse, perdonarse, sanar sus heridas y emprender un camino en libertad donde la plenitud llegue a ser el medio y el fin último: ordenar los afectos, para en todo buscar y hallar la voluntad de Dios en su vida.

El acompañamiento, debe apoyar el crecimiento de la persona en la fe, en la confianza plena de ese Dio. No podemos perder de vista las dificultades y problemas, pero tampoco es legítimo que desanimemos a los que comienzan y los llamemos siempre a la sensatez de la madurez.

Características de un acompañante:

Características y posibilidades del acompañante ‘ideal’:

•Que se valore suficiente y objetivamente desde Dios y desde la realidad. Por este medio podrá mostrar una actitud de misericordia y una gran dosis de humanidad.

•Que sea persona de oración asidua e intensa.

•Que cuente de antemano con el conflicto como compañero de camino. Esto le permitirá mostrar una actitud agradecida ante lo positivo que la vida trae; también afrontar las frustraciones y dificultades sin exagerarlas ni negarlas, acoger las diferencias, escuchar los conflictos propios y ajenos sin alarmarse.

•Que tenga una experiencia humana y espiritual reconocida por otros. Esta experiencia nacerá en parte de la capacidad que tiene él mismo de ser acompañado.

•Que dé signos de estar comprometido con la vida y la gente. ( C. Cabarrús)

•Que perciba desde un comienzo que no tiene las cualidades requeridas: es servidor de una Palabra que no le pertenece y le desborda.

•Que sea un testigo, un reflejo-eco de la persona y del proceso que acompaña.

•Que maneje el arte del discernimiento: que conozca el modo de proceder del Espíritu y que esté al tanto de las sugestiones y tretas del espíritu malo.

•Que

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