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Ocho razones por las que debemos orar


Enviado por   •  6 de Marzo de 2018  •  Resúmenes  •  1.404 Palabras (6 Páginas)  •  51 Visitas

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Miercoles – Octubre 25, 2017

Himno Inicial: #441 Jesús, te necesito

Himno Final: #378 ¡Oh, qué amigo nos es Cristo!

Lectura Bíblica:

8 razones por las que DEBEMOS orar

ORACION

Hermanos, tengo una pregunta para hacerles antes de que empecemos con el tema de esta noche.

La pregunta esta relacionada con los motivos o razones que tenemos para hacer algo, por ejemplo:

Si comemos… lo hacemos porque tenemos hambre

Si nos banamos… lo hacemos porque olemos mal / porque tenemos calor… etc

Si bebemos agua… lo hacemos porque tenemos sed / porque es bueno para la salud… etc

Entonces mi pregunta ahora es, ¿Por qué oramos? (3-4 respuestas)

Bien, teniendo en cuenta sus respuestas, ahora quiero compartir con ustedes 8 razones o motivos por los cuales DEBEMOS orar y me gustaría que cada uno de ustedes pueda tomar nota de esas 8 razones.

  1. Porque Cristo lo ordenó.

Mateo 13:33 “Velad y orad, porque no sabéis cuando será el tiempo.”

La oración es un privilegio muy grande y sagrado, además de un deber y una obligación imperativa, muy imperativa, por lo cual debemos cumplirla. Pero la oración es más que un privilegio, más que un deber. La oración es el instrumento, el medio por el cual el hombre se comunica con Dios y a su vez la oración es el canal por el cual fluye todo bien desde Dios al hombre.

Ahora, no orar es más que desobedecer un mandamiento o desatender una obligación; al no orar se pierde mucho más que el disfrutar de un elevado y dulce privilegio. No orar es fallar en un nivel mucho más importante que el de no cumplir con una obligación; al no orar se desperdician todas aquellas bendiciones que Dios tiene para darnos. La oración es la condición establecida por Dios para obtener su ayuda; es la condición que Dios nos ha puesto para moverse en nuestras vidas, familias, proyectos y planes.

Además, miremos lo que nos dice:

1 Samuel 12:23 “Así, lejos sea de mí que yo peque contra el Señor cesando de rogar por vosotros…”

Esto quiere decir que orar no es una opción como muchos podríamos pensar; orar es un mandato y por tanto es pecado el NO orar o ser negligente en la oración (o el orar solo de vez en cuando). Probablemente este mandato es uno de los más importantes y tristemente uno de los más descuidados por muchos. Cuando Dios nos manda a hacer algo, no debemos cuestionar o argumentar y Cristo dijo “Velad y orad” así que no hay excusa que valga, debemos orar; de lo contrario, las consecuencias vendrán.

  1. Para mantener viva nuestra relación con Dios y vivir cerca de Él.

Santiago 4:8 “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros.”

Si alguien tiene un amigo y desea mantener esa relación viva, no debe descuidar la comunicación con esa persona, de otra manera esa relación se ira enfriando poco a poco y un día, finalmente, morirá. Lo mismo sucede con nuestra relación con Dios, si no se mantiene abierta la comunicación con Él por medio de la oración, poco a poco nuestro amor por Él ira disminuyendo hasta que no quede nada de esa relación y comunión que hoy tenemos con Él.

Por eso Dios nos invita hoy en Apocalipsis 3:20 “Yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a su casa, y cenaré con él, y él conmigo.”

  1. Porque necesitamos la ayuda de Dios para hacer su voluntad.

Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil.”

Por más buenas intenciones que alguien tenga de servir al Señor y serle fiel, nadie podrá por sí mismo hacerlo. Nuestro cuerpo carnal no tiene la capacidad; no puede, ni quiere. Por medio de la oración recibimos fortaleza de Dios, y el poder para vencer las tentaciones que vendrán a nuestra vida; y lograr serle fiel en medio de un mundo perverso y malo que lucha por corromper a todos sus habitantes.

  1. Para estar alertas.

1 Pedro 5:8 “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”

Desde el día que usted y yo empezamos a acercarnos a Dios y nos bautizamos, le declaramos la guerra al diablo, y él ahora es nuestro enemigo, nuestro peor enemigo. Él nos odia a usted y a mí y hará todo lo posible por destruirnos; no descansará hasta que nos haga caer en sus garras una vez más. Aquí es cuando la oración abre nuestros ojos espirituales y nos enseña a detectar cualquier trampa o ataque de nuestro antiguo amo. Satanás sabe por dónde llegarnos, conoce nuestras debilidades, y se vale de ese conocimiento para ponernos tentaciones con el fin de hacernos caer.

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