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Garantías Individuales


Enviado por   •  31 de Julio de 2011  •  2.196 Palabras (9 Páginas)  •  933 Visitas

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En el presente ensayo se explicará la importancia que tienen los derechos del hombre, ya que trascienden en el sentido de que consideran que la libertad no es patrimonio de unos cuantos sino de todos, y se basan en la naturaleza humana, ya que sin esa preciosa facultad no sería posible su existencia. Hace ya mucho tiempo, en una tierra muy lejana, existía un pequeño y humilde pueblo indígena el cual era gobernado por Druso, un hombre ambicioso, egoísta y cruel. Quien hace tiempo había quedado viudo, pues su mujer había muerto a causa de una enfermedad de aquella época. La única familia que le quedaba era su hijo Augusto, quien a su corta edad, tenía una maravillosa forma de ver la vida, y quien a diferencia de su padre, era generoso y muy bueno con las personas que le rodeaban. Y que a pesar de no estar de acuerdo con muchas de las cosas que hacia su padre, este le amaba y respetaba. Druso al ser el único hombre rico en aquellos recursos de los cuales el pueblo solo podía tener acceso gracias a él, además de hacerse pasar como un hombre sabio y poderoso, se le consideraba como un mayor y era respetado por aquel pueblo. Era tanto la ambición de aquel hombre de creerse superior, que se había hecho nombrar El Gran Rey Druso quien también estableció sus propias leyes hacia el pueblo, pero llegando al acuerdo en que respetaría sus costumbres, forma de vida, dialectos, e incluso su religión, además de la forma de organización de estos, pero siempre y cuando no se opusiera a su forma de gobierno. Una de las leyes impuestas por el Rey Druso era que solo los varones tenían derecho a recibir educación, ya que según él, las mujeres no servirían para otra cosa que solo hacer labores domesticas, además de dedicarse a los hijos de los que solo el varón decidía cuantos tener, sin tomar en cuenta la opinión de la mujer. El Rey se encargaba de proporcionar lo necesario para aquella educación, cuando estos crecían el rey era quien les asignaba su profesión e incluso lugar de trabajo dentro de la misma comunidad y no les permitía la elección de ellos mismos. Cuando alguien cometía un delito, se le castigaba por parte del mismo pueblo, éste decidía el castigo que según al delito cometido le correspondía y entre ellos mismos hacían que se cumplieran, entre ellos estaba privarle de su libertad, castigos físicos, el trato como esclavo, e incluso se les volvía a inculpar y a condenar a lo que habían cometido. Todo esto aprobado por el mismo Rey, además de que también les permitía el uso de armas de fuego para eso. Cierta tarde, el mensajero del rey le hizo llegar hasta su casa, cierto documento por parte de ciudadanos, en el cual solicitaban el poder prestar un servicio; a lo que el rey accedió respondiendo así a la petición y que de acuerdo a su ley tenia la facultad de decisión. Tiempo después, Augusto quien estaba permanecía en sus estudios; tenía anhelos del poder conocer ciudades fuera de su estado, para así relacionarse con otras comunidades aprendiendo de sus diferentes formas de vida y costumbres; a lo cual su padre se oponía, ya que lo que él quería para su hijo era que en un futuro él le heredara. - Pero padre, ¿cómo voy a dedicarme a hacer algo que me parece una total injusticia? dijo el muchacho, - ¿injusticia?, ¡te parece una injusticia que ayude a todas estas personas incapaces de hacer algo por ellas mismas dándoles los recursos necesarios para sobrevivir! – respondió el padre bruscamente. - No padre, estas personas podrían lograr más de lo que tú te imaginas, pero tú no se los permites por miedo a que puedan resultar más hábiles y que ya no tengan que depender de ti. Solo dime, como puedes permitir que la gente sea esclava y que hagan justicia por ellas mismas, sentenciándolos a ese tipo de condenas, o porque a los hombres y a las mujeres no se les puede ver como iguales, creo que también merecen de una educación así como la libertad de expresar sus puntos de vista y tomar sus propias decisiones, además no veo el inconveniente de que se les permita salir del pueblo. – ¡No lo necesitan! gritó el padre, aquí se les provee de todo y no tienen porque buscarlo en otro lugar. El muchacho decidió no seguir más aquella discusión y se marchó cabizbajo sin decir palabra alguna. Augusto no podía permitir que su padre continuara gobernando de esa manera, además de que deseaba mucho conocer otros lugares decidió irse del lugar cuanto antes sin importarle más lo que dijera su padre. A la mañana siguiente partió con rumbo al Sur llevando consigo algo de comida y ropa para el camino, después de un largo recorrido llegó a un pueblo cerca de Guerrero y decidió quedarse en aquel lugar, mientras recorría el lugar Augusto sin querer tropezó con un montón de cajas que contenían fruta, las cuales pertenecían a una joven muchacha del lugar, que al escuchar aquel estruendo corrió rápidamente para ayudarle a levantarse. – Lo siento mucho, de verdad estaba distraído, te pagaré por los daños -. Dijo el joven mientras se ponía en pie. – No te preocupes, no fue nada, mira la mercancía no se daño-.dijo la chica. Me llamo Rebeca ¿y tú? – Augusto-.respondió el muchacho. - Por lo visto no eres de aquí-. - Así es- asentó, estoy aquí de visita, solo conociendo el lugar. Pues no hay mucho que ver aquí, este lugar ha sido siempre el mismo desde que tengo memoria. ¿Y de dónde vienes?-.preguntó la joven-. – De una comunidad cerca de aquí, en donde mi padre gobierna, a mi pueblo no le falta nada en cuanto a recursos para sobrevivir, pero mi padre les impide hacer cosas que creo yo no harían ningún daño a nadie, no pueden salir del pueblo, existe distinción entre hombre y mujeres, a ellas no se les permite el estudio y no se les toma en cuenta en la toma de decisiones, entre otras; por eso decidí salir de mi pueblo en busca de la verdad, conocer realmente la forma de vivir de otros lugares, conociendo sus costumbres y leyes; y si fueran distintas a las mías hacerle ver a mi padre el gran error que está cometiendo con su pueblo. – Pues me parece que tu padre está siendo muy injusto, todo

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