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¿Qué Tipo De "sistema De Ciencia" Se Necesita Para Apoyar La búsqueda De Un Desarrollo Sostenible?


Enviado por   •  8 de Febrero de 2012  •  9.478 Palabras (38 Páginas)  •  591 Visitas

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¿Qué tipo de “sistema de ciencia” se necesita para apoyar la búsqueda de un desarrollo sostenible?

Isabelle Sánchez-Rose

En 1987, con la publicación del informe “Nuestro Destino Común” por la Comisión de las Naciones Unidas en Medio Ambiente y Desarrollo (1988), mejor conocido como Informe Brundtland, surgió la noción de desarrollo sustentable, entendido como aquel que es capaz de responder a las necesidades del presente, sin comprometer la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan las suyas.

Este informe parte de reconocer que el mundo es uno solo a pesar de los esfuerzos humanos por fraccionarlo en naciones, en sectores (energía, agricultura, salud) o en áreas de preocupación (ambiente, economía, sociedad). Estos límites se desdibujan en la realidad por lo que no es posible sostener que existe una crisis ambiental por un lado, una crisis del desarrollo por otro lado y otra energética aparte, cuando se trata en realidad de una sola crisis. Sostiene el Informe que la enorme desigualdad existente entre países ricos y países pobres no sólo es un problema de desarrollo, sino también un problema ambiental. Desde esta perspectiva, la pobreza y la exclusión son los síntomas más visibles de la problemática del modelo de desarrollo imperante “un mundo que permite la pobreza endémica estará siempre sujeto a catástrofes ecológicas y de cualquier otro tipo” (CMDA, 1988:10)

Veinte años han transcurrido desde entonces y muy poco se ha avanzado en lograr este imperativo. Si bien ha sido profusa la literatura sobre el tema, intentando afinar y operacionalizar la definición, falta realizar estudios dirigidos a explorar la manera de conciliar la necesidad de satisfacer las necesidades del presente sin agotar los recursos naturales o perjudicar las capacidades de regeneración de los ecosistemas.

Tras la aparente simplicidad del enunciado inicial de desarrollo sustentable de la Comisión Brundtland, emergen enormes desafíos tanto epistemológicos como para su puesta en práctica. En este capítulo nos proponemos explorar las tendencias que se vienen perfilando en el ámbito de la producción y uso de conocimiento, así como los retos que la búsqueda por alcanzar un desarrollo sustentable le plantea a la investigación y por consecuencia a la Educación Superior.

Desarrollo sustentable y sustentabilidad más allá del crecimiento económico

La noción de desarrollo surgida a finales de la segunda guerra mundial, en la década de 1940, ha experimentado cambios que han incido en la evolución de la teoría del desarrollo, en un intento por comprender los procesos de desarrollo económico y social. En torno a la cuestión de desarrollo, Sen (2003) identifica dos grandes corrientes de pensamiento, las cuales no son necesariamente excluyentes, aun cuando pueden contener algunas posiciones extremas: una corriente asocia el desarrollo con una cierta dosis de sacrificios o males colaterales. Ella se sustenta en la lógica del modelo de crecimiento económico y la acumulación de capital, como condición previa indispensable para resolver los problemas del desarrollo. Al término de ese tránsito de sacrificios se obtendría los frutos del progreso, expresado en bienestar social y económico, eliminación de la pobreza y mejora de la calidad de vida. La otra corriente concibe al desarrollo como un proceso “amigable”, en el que se destaca la cooperación como valor constitutivo. Esta concepción intenta eliminar la dicotomía existente entre bienestar social y el crecimiento económico, entre calidad de vida y productividad económica. En ella se procura ampliar el alcance de las estrategias de desarrollo incluyendo consideraciones sociales tales como salud, educación, distribución del ingreso, reducción de la pobreza, etc. Si bien ambas perspectivas coexisten y se complementan, la interpretación tradicional que se le ha dado a la naturaleza y condiciones del desarrollo ha estado fuertemente influenciada por la primera corriente.

El surgimiento de la problemática ambiental en la década de 1960 colocó un velo de duda acerca de las bondades del desarrollo al ser interpretado como una consecuencia negativa derivada de dicho proceso. A partir de entonces, el discurso sobre ambiente y desarrollo entra en escena y lo hace inmerso en medio de una polémica que enfrenta las posiciones encontradas de los países industrializados del Norte con la de los países en desarrollo del Sur. Esta controversia marcó mucho el debate en torno a los asuntos sobre ambiente y desarrollo que se extendió desde la década de 1960 hasta bien avanzada la década de 1980.

Para los países industrializados, los problemas ambientales eran interpretados como un efecto externo (externalidad) negativo e indeseado derivado del proceso productivo, el cual podía corregirse introduciendo mejoras técnicas. Los primeros esfuerzos por integrar los aspectos sociales al proceso de desarrollo se inscriben en esta perspectiva (Melnick, 1980). Por otra parte, los países en desarrollo concebían al ambiente en estrecha relación con el desarrollo e incluso como una condición del mismo. En esta tendencia se inscribe la idea introducida por la CEPAL, según la cual la problemática ambiental es el resultado del estilo de desarrollo imperante (definido por Sunkel (1981) como estilo de desarrollo ascendente o transnacional) y no del grado de desarrollo alcanzado por los países (Gligo, 2006). Mientras que la solución del problema para los países del Norte se reducía a la introducción de ajustes marginales, para los países del Sur, la solución implicaba el desarrollo de un estilo de desarrollo diferente, pues era la propia lógica y forma de funcionamiento del modelo de desarrollo el que estaba en cuestión.

Las perspectivas enfrentadas ponen en evidencia una tensión entre un enfoque centrado en la universalización u homogenización y otro enfoque que coloca el énfasis en la diferenciación (Selin y Linnér, 2005). La visión universalista, sostenida por los países industrializados, partiendo del carácter trans-fronterizo de los problemas ambientales, planteaba que todos los países, independientemente de su grado de desarrollo, debían avocarse a la solución de los problemas planteados. Desde esta perspectiva todos los países comparten la misma preocupación por esta problemática, ante la cual poseen una responsabilidad común. Por el contrario, muchos países en desarrollo enfatizaban las diferencias existentes en las condiciones e intereses internos de los países del Norte y del Sur. El carácter diferencial del desarrollo permitía distinguir dos tipos de problemas ambientales en los países

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