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Retomando La Brújula Hacia El Crecimiento Económico: ¿ha Caducado El Modelo De Libre Mercado?


Enviado por   •  22 de Mayo de 2013  •  937 Palabras (4 Páginas)  •  473 Visitas

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ECONOMÍA DEL SECTOR PÚBLICO MEXICANO

Retomando la brújula hacia el crecimiento económico: ¿ha caducado el modelo de libre mercado?

La situación de inestabilidad y crisis que vive hoy el mundo económico implica una nueva revisión de la configuración de los elementos que desencadenan el desarrollo en el mundo. Lo anterior, hace necesario, que se modifique la dinámica de crecimiento seguida por México, ya que este crecimiento ha presentado un comportamiento irregular.

Y es que, al analizar los datos de las tasas de crecimiento del producto interno bruto (PIB), nos damos cuenta que existe un punto de inflexión en la década de los ochenta y de ahí en adelante el comportamiento a lo largo de estos treinta años se puede denominar como de estancamiento o de una disminución de la aceleración o ritmo de crecimiento de la variable mencionada.

El punto aquí seria preguntarnos ¿Qué paso? ¿No debería ser el crecimiento económico del país una prioridad del Estado mexicano?

Como todos sabemos fue en la década de los ochenta cuando se da un viraje en el manejo de la política económica y se comienza con el proceso de reformas estructurales. Dichas reformas eran sustentadas por tres pilares: apertura, liberalización y privatización. Durante 30 años México ha sido un alumno ejemplar a la hora de aplicar políticas afines al modelo de libre mercado. Sin embargo México no ha sido capaz de insertarse en una senda de crecimiento alto y sostenido.

Por consiguiente la pregunta obligada seria ¿ha sido beneficioso para el país las reformas estructurales? o más exactamente ¿ha sido un éxito el proyecto neoliberal en México?

Cuando en el país se empezaron a gestar las reformas estructurales los impulsores de las mismas comentaban que seguir la “lógica del mercado”, crear las condiciones idóneas para el desarrollo de la inversión privada y el racionamiento en materia de política fiscal iban a resultar en una mayor estabilidad macroeconómica, en mayor eficiencia por parte del Estado y en tasas de crecimiento altas y sostenidas. Esto a su vez lograría reducir la pobreza.

Pero aunque no se puede negar que México ha gozado de una relativa estabilidad macroeconómica, la realidad nos dice que todavía se tiene mucho que trabajar para lograr crecimiento y que ese crecimiento impacte positivamente a la población.

Es por eso que primeramente hay que entender que las “recomendaciones” que se vertían en el decálogo de John Williamson mejor conocido como el consenso de Washington (CW) no tenían por objetivo llevar a los países latinoamericanos a un estadio de mayor crecimiento y desarrollo económico, sino que el objetivo de las reformas, era que los países pudieran continuar respondiendo a sus obligaciones de deuda con el exterior y las medidas para el control de los precios.

En los aspectos del cumplimento de la deuda y del control de la inflación las políticas o reformas del modelo de libre mercado sí fueron “brillantes”.

Y es que lo que la políticas de libre mercado lograron fue precisamente que los países latinoamericanos que padecían de problemas de pago de la deuda –entre ellos México – pudieran seguir respondiendo con sus obligaciones financieras. El dicho “debo no niego, pago no tengo” no entraba en el vocabulario de los acreedores. Así que la disminución de la inversión pública, la disminución del gasto público, las privatizaciones de las empresas estatales y en general el apartamiento del Estado en la economía generó un ahorro que las naciones podían usar para seguir pagando –y recibiendo – los prestamos del exterior.

Por otro lado había que darle certidumbre a todo ese capital extranjero ansioso por entrar y “desarrollar” al país. Por lo que el segundo aspecto u objetivo de las políticas del cambio estructural fue la estabilidad de la economía a través de la estabilización de los precios. El control de la inflación es sin duda la joya de la corona de las políticas neoliberales pero adicionalmente el control de la inflación se ha convertido en el principal estigma o lastre al crecimiento.

Se afirma lo anterior porque tiene que quedar claro que las políticas de estabilidad en los precios no garantizan de facto que un país generara crecimiento. Que un país logre una inflación estable no es una condición suficiente, en otras palabras el crecimiento económico depende de otros muchos factores, no nada más de la estabilidad de los precios. Incluso si se tuviera que decantar por estabilidad de precios o crecimiento económico, es decir, elegir que es más deseable, es claro que se debe preferir el crecimiento económico.

Y es en el aspecto anterior donde radica el error de los hacedores de políticas económicas en el país. Se equivocaron en creer que controlando los precios y volcando todos los esfuerzos a cumplir dicho objetivo México iba conseguir crecer a tasas de crecimiento del PIB más altas (como si no intervinieran otros aspectos). O a lo mejor si lo sabían pero no les importo o lo pasaron por alto –no era importante – porque ellos sí están disfrutando de los beneficios de las políticas de libre mercado; pero eso seria especular.

De tal suerte se tiene que reformar este aspecto. Se debe dar prioridad al desarrollo económico y no a la lucha contra la inflación. Debemos quitarnos los estigmas que tenemos entorno a la inflación y dejar de seguir dilapidando nuestros recursos materiales y humanos. El mundo no nos va a esperar –nunca lo ha hecho – y mientras no se revise y se adecuen los objetivos prioritarios que se deben seguir, México seguirá perdiendo la brújula que nos lleve a una ruta de crecimiento y desarrollo económico.

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