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Influencia del uso frecuente de las redes sociales en la ortografía de los estudiantes de 3er. año de media general de la unidad educativa Instituto San Antonio para el período 2025 - 2026

eduardocomadrejaApuntes21 de Enero de 2026

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN

UNIDAD EDUCATIVA INSTITUTO SAN ANTONIO

CARACAS – EL PARAÍSO

INFLUENCIA DEL USO FRECUENTE DE LAS REDES SOCIALES EN LA ORTOGRAFÍA DE LOS ESTUDIANTES DE 3ER. AÑO DE MEDIA GENERAL DE LA UNIDAD EDUCATIVA INSTITUTO SAN ANTONIO PARA EL PERÍODO 2025 - 2026

TUTOR:                                                                                                          AUTOR:

Profa. Vanessa Moreno                                                                             Aron De Alba

Caracas, octubre, 2025

CAPÍTULO I

EL PROBLEMA

Planteamiento del Problema

     Según Arias (2012), “el problema consiste en describir de manera amplia la situación objeto de estudio, ubicándola en un contexto que permita comprender su origen, relaciones e incógnitas por responder.” (p. 41)

     Durante las últimas dos décadas, es evidente que las redes sociales se han vuelto esenciales en la vida cotidiana, especialmente para los adolescentes. Las plataformas digitales como Facebook, Instagram, Twitter y WhatsApp son sitios importantes propuestos a interactuar y expresar opiniones. Además, en estos medios, los jóvenes mayormente publican aspectos de sus vidas diarias, los cuales permiten al mismo tiempo, encontrar un lugar en la sociedad donde relacionarse y crear una identidad.

     Según Blanco y Méndez (2015), "la introducción de las redes sociales en la educación es, pues, un terreno conflictivo. Pese a que estas herramientas tienen un enorme potencial para el aprendizaje, los estudiantes no parecen estar dispuestos a usarlas con fines exclusivamente didácticos" (p. 122) Las redes sociales, se han convertido en una parte integral de la sociedad moderna, transformando la manera en que las personas se pueden comunicar, compartir información y se relacionarse entre sí. Las mismas, permiten la conexión entre usuarios, el intercambio de contenido y la interacción mutua, brindando una forma rápida y conveniente de mantenerse comunicados.

     Desde su aparición, han representado un punto importante en la vida cotidiana, especialmente entre los adolescentes, ya que les brindan la posibilidad de actuar en tiempo real mediante la publicación de mensajes, imágenes y videos, permitiendo por medio de los perfiles de cada usuario. Es posible conocer nuevas personas en cualquier

momento, mantenerse en contacto con seguidores y con otros usuarios que siguen múltiples cuentas, lo que facilita el intercambio de experiencias, opiniones y la generación de nuevas ideas.    

  Para el año 2000, los blogs se convirtieron en una forma popular de compartir contenido en línea. Aunque no eran considerados redes sociales, los blogs permitían a los usuarios compartir sus pensamientos, ideas y experiencias con una gran participación de personas en forma global, por lo que se puede inferir que sentaron las bases para la interacción y la participación en línea, abriendo el camino para el surgimiento de las redes sociales como se conocen hoy en día.

     El uso frecuente de las redes sociales impactan a los adolescentes tanto negativa como positivamente en la autoestima, la relación con los compañeros, la salud mental y la predisposición, entre otros. La cantidad de tiempo dedicada a usar las redes sociales determina el impacto positivo o negativo que tienen estas plataformas sobre la salud y el bienestar general del adolescente. Por ejemplo, pasar menos tiempo en las redes sociales ayuda a reducir la soledad, mejorar la relación con personas reales y desarrollar competencias sociales.

     Algunos de los aspectos negativos a considerar, puede ser, el uso excesivo de las redes produciendo ansiedad, depresión y en algunos casos baja autoestima. Así mismo, en se puede generar comparaciones sociales y exposición a contenido idealizado, lo que puede generar sentimientos de insuficiencia y estrés, ya que, la hiperconectividad puede reducir la interacción cara a cara y generar dependencia de la validación online, afectando la capacidad de socializar en entornos reales.

     Según Bayona (2018), “las redes sociales son un fenómeno relativamente reciente y que los jóvenes han hecho del uso de estas una de sus aficiones preferidas.” (p. 21)

     Un tiempo prolongado en redes puede interferir con el estudio y el descanso, disminuyendo la concentración y productividad, generando algunos aspectos que afectan directamente el modo de escribir, ya que por la rapidez o inmediatez las personas quieren responder tan rápido que utilizan abreviaturas cortas o siglas y hasta emoticones para establecer una conversación en redes sociales.

      Ejercen una influencia incierta y compleja sobre la ortografía de los estudiantes de media general, perjudicando sobre todo la diferencia entre el lenguaje formal e informal. Aunque las redes sociales ayudan a los estudiantes a comunicarse, la velocidad y la informalidad que caracteriza la comunicación en el contexto de las redes sociales los hace abreviar cada vez más palabras y descuidar la ortografía, trasladando el uso de esa manera en las unidades de estudios.

     En España, incluyen un aumento significativo de errores como olvido de tildes, confusiones con letras como la be y uve y la ausencia de signos de puntuación, todo ello generado por la rapidez y el estilo informal con que escriben en estos medios. Los jóvenes tienden a escribir como hablan, usando un vocabulario coloquial, frases incompletas, aglutinando palabras, y mezclando idiomas, lo que afecta negativamente la escritura correcta fuera del ámbito digital y se traslada incluso al entorno escolar en su escritura ortográficamente correcta. Ferrández y Belda (2021) señalan que:

La influencia de estas plataformas ha transformado los esquemas de comunicación y ha dado lugar a un código lingüístico propio, caracterizado por la simplificación de las normas ortográficas y el uso de abreviaturas, emoticonos y otros componentes que conforman lo que algunos autores llaman neografía (s/p)

     Según un trabajo de la Universidad de Alcalá (2017), “el 90.8% de los jóvenes de 14 a 30 años confiesa cometer faltas de ortografía al escribir en la red, y el 88.5% manifiesta que no cuidaría la redacción de sus textos en móviles tal y como lo hace en trabajos escolares”. Asimismo, resalta que el 20 % del alumnado de Educación Secundaria Obligatoria escribe tal y como habla al mismo tiempo el porcentaje baja al 9 % en estudiantes universitarios, un 63.7 % malinterpreta mensajes ausentes de signos de puntuación en conversaciones digitales. Una causa fundamental es la escasa lectura entre los adolescentes españoles, lo que limita la habilidad de almacenar correctamente las palabras en la memoria para su posterior reconocimiento y correcta escritura. La lectura es fundamental para la ortografía, pues permite que las palabras se almacenen inconscientemente y se escriban bien cuando se vuelven a ver o a escuchar. Ferrández y Belda (2025) señalan que:

Los resultados muestran que los jóvenes tienden a utilizar un lenguaje digital simplificado en sus interacciones cotidianas, marcado por abreviaturas, la omisión de tildes, signos de puntuación, así como la incorporación de anglicismos o expresiones propias de la comunicación en redes. (p. 76)

     No basta, pues, con enseñar solo las reglas formales del lenguaje escrito, sino que también, es de mucha importancia que los estudiantes aprendan a interpretar y juzgar críticamente el lenguaje eficazmente empleado en contextos digitales, sirviéndoles para mejorar sus habilidades comunicativas y para evitar que prácticas informales o inadecuadas del lenguaje digital contribuyan a afectar negativamente su competencia en contextos académicos y sociales. Según Bayona (2018), “es fundamental detectar la influencia actual del uso frecuente de las redes sociales en la ortografía de los adolescentes, porque su impacto es alto dado que envían y reciben mensajes carentes de normas gramaticales” (p.18)

     En Bolivia, específicamente en el ámbito de la educación básica y secundaria, se ha detectado un aumento en la cantidad de errores ortográficos, lo que incluye la confusión de letras y sonidos, problemas con las tildes, la puntuación y el abuso de la letra h. Tales hechos se explican por la comunicación frecuente en las redes sociales con la exposición a un lenguaje simplificado o abreviado. Por lo tanto, se produce la degradación de las habilidades lingüísticas académicas y, en algunos casos, el rendimiento previamente cobrado. Quispe y Sandra (2021) señalan que:

Los escritos de diversa índole que produce el universitario (trabajos académicos, exámenes, consultas o tutorías online, etc.) están plagados de una baja y las faltas de ortografía que atentan contra el dominio de la competencia en comunicación lingüística e introducen una tarea más para el docente encargado de su formación, que hasta ahora habíamos eludido y que ya no justifica, siquiera, atribuirlos a la responsabilidad del docente en las etapas educativas previas a la Universidad. (p. 10)

     En el caso de Venezuela, esto va de la mano con el uso del corrector automático. Por consiguiente, la escritura en redes sociales afecta negativamente a la ortografía formal de los adolescentes venezolanos debido a que las abreviaturas y las palabras mal escritas se emplean abundantemente. Roa (2019) señala que:

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