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El sentido de la existencia humana


Enviado por   •  6 de Noviembre de 2018  •  Ensayos  •  1.751 Palabras (8 Páginas)  •  15 Visitas

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Universidad de Guadalajara

Sistema de Enseñanza Media Superior

Escuela Preparatoria Número 7

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Eje 2. Muerte y Trascendencia

Tema 2: El sentido de la existencia humana

Autor: Mariano Alejandro Castro Castro 6°

Buscar un sentido a la existencia humana es una tarea de dimensiones considerables, es por eso que considero más prudente ver el problema en proporciones más pequeñas, en lugar de buscar un sentido a toda la existencia, mejor sólo hablar de la búsqueda del sentido de la vida, sobre cómo podemos llegar cuestionar cada aspecto de nuestra vida, cómo si realmente vale la pena estudiar, tener un trabajo u otras cosa que solemos hacer sin un fin verdadero, que nos es monótono y nos ocasiona un sentimiento de incapacidad, de no poder vivir como queremos, pero al fin y al cabo tener que hacerlo es lo que causa esa sensación de que lo que hacemos es absurdo, puesto que todo es fugaz y sabemos de antemano que terminará en algún momento.

En el presente trabajo, trataré de sostener que la búsqueda de un sentido a nuestra vida es algo latente, un cometido que depende únicamente de sí mismo, sin embargo, cuando hay influencia de algún tercero es cuando realmente no tenemos esa sensación de que haya valido la pena, se cultiva un sentimiento de descontento, de melancolía, percatándose de que se está viviendo una vida que no vale la pena de ser vivida.

Este problema parece ser perenne ya que podemos encontrarlo, incluso, en la antigua Grecia donde se criticaba duramente el ahínco de los soldados al dedicar su vida al rey, solo para recibir renombre y la admiración del pueblo, esto para algunos carecía de sentido, ya que finalmente morirían y serían olvidados al igual que una persona que en lugar de dar su vida a otros la vivía de la manera que más de placiera, sin embargo a pesar de que fueran caminos distintos tuvieron el mismo desenlace, ambos pudieron ser felices o no, ya que lo que carece de sentido para uno para otro es lo que le da valor a su vida y ninguno de los dos está en lo correcto pero tampoco están equivocados, difícilmente habrá una respuesta absoluta, sin embargo la manera en el que se busca encontrar esa respuesta es lo que le da sentido a todo.

Una creencia de los griegos era que el humano se encuentra en un lugar privilegiado, entre lo espiritual y lo físico-animal, en un extremo se encuentra Dios y en el otro el no-ser, el máximo ser y el no-ser, con la libertad de poder optar por uno o por otro, dando una noción de que se puede perfeccionar, esto claro, desde el punto de vista de la persona, por ejemplo, el filósofo Diógenes de Sinope que se alejó de los placeres terrenales y repudiaba lo material, mientras que Arístipo de Cirene creía que el placer era lo que realmente traía la felicidad, en especial el placer sensible. Son como polos opuestos, mientras que uno encuentra la felicidad en lo tangible y en lo carnal, otro está en contraposición y halla felicidad en lo espiritual, en la sensación de libertad. No obstante a pesar de tener una idea completamente contraria de cómo llegar a ser felices y seguir camino distintos ambos terminaron por cumplir su objetivo, esto se debe a la libertad, las personas somos completamente diferentes, no tenemos la misma complacencia haciendo lo mismo, es por eso que es tan importante razonar, para darnos cuenta de qué es lo que uno realmente necesita para sentirse vivo.

“El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.” (Cioran, 1986: 14). Cioran siendo un pesimista llegó a la conclusión de que la vida carece de sentido, sin embargo había razones para seguir viviendo, y por más excéntricas que fueran, eran suficientes para hacerlo sentir que había algo que hacía que valiera la penar vivir.

La libertad es un punto clave en esta búsqueda, ya que sin ella seríamos como cualquier otro animal, los animales no son buenos ni malos, son lo que la naturaleza dicta que sean, cumplen con una función, no son seres que puedan elegir qué es lo harán, solamente actúan porque su instinto se los ordena, el instinto se encuentra arraigado y no hay manera de oponerse, por otro lado los humanos, de pura chiripa, logramos sublevarnos al instinto, gracias a una ardua batalla liderada por el raciocinio se obtuvo una gran victoria, que dejó como recompensa tener la facultad de pensar, y el instinto si bien aún habita dentro de nosotros ya no tiene poder absoluto, se encuentra a la espera de situaciones que nos superan y actúa ágilmente apoderándose de nosotros por un instante. Esta liberación es lo que vuelve nuestra mente libre, el problema radica en que muy pocos saben sacar provecho de ella y se vuelven esclavos de su insensatez.

“El hombre ha nacido libre, y sin embargo, vive en todas partes entre cadenas” (Rousseau, 1762: 10). Como lo dice Rousseau, vivimos en todas partes entre cadenas, parece que la libertad es algo inalcanzable en una primera instancia, sin embargo yo no lo creo así, las cadenas atan solamente las manos, en realidad es la mente que te vuelve en alguien libre o en un esclavo. Sin embargo esto, el libre albedrío, es un arma de doble filo, no sólo porque a veces el capricho o voluntad de uno perjudique a los demás, sino que también, a veces, es mucho más sencillo dejarse llevar por el criterio de alguien más, el ejemplo más común es cuando nuestros padres desde pequeños nos implantan ideas de cómo debemos pensar, actuar, qué sueños y aspiraciones debemos tener e incluso que vamos a ser de grandes, como si la vida fuese una lista de tareas que debemos cumplir y no se da oportunidad de considerar cómo es que queremos vivir, qué es lo que nos hace sentirnos dichosos y satisfechos, volviéndonos en esclavos, sin una mente libre. Como se mencionó antes, no existe una respuesta absoluta a este cuestionamiento, pueden existir diversas soluciones y aún si milagrosamente se encontrara un veredicto definitivo realmente no sería suficiente para llenar el vacío que deja la melancolía, si la respuesta fuera negativa no significaría que la vida para todos dejara de ser valiosa solo porque se sabe que la respuesta es “no”, y en caso contrario, si la respuesta fuera afirmativa tampoco todos sentirían igual de valiosa su vida, porque aunque suene ilógico cuando nos hacemos esta pregunta no estamos buscando una respuesta como tal, estamos buscando algo que nos haga sentir vivos, vivir con interés, por lo tanto yo diría que lo que realmente se busca es una experiencia, la vida sólo se vuelve significativa cuando uno la vive extasiado, por lo que creo que muchas veces se intenta obtener de manera “artificial” con metas que supuestamente nos traen felicidad, como tener una familia, tener muchos amigos, conseguir un trabajo con un buen sueldo, son cosas a la cuales generalmente se aspira pero sin saber por qué, son una especie de ilusión que intenta simular una verdadera experiencia que nos reconforte y quedemos satisfechos, dejando de lado nuestro deseos,

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