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Historia y mitos sobre las fórmulas infantiles


Enviado por   •  5 de Febrero de 2019  •  Apuntes  •  2.174 Palabras (9 Páginas)  •  14 Visitas

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TP 3: Trabajo práctico de Lactancia materna y código de

Comercialización de sucedáneos de la leche materna (código

WHO).

 

Tema 12: Historia y mitos sobre las fórmulas infantiles.

La desnutrición en los niños (principalmente el retraso del crecimiento crónico y el bajo peso al nacer) puede iniciarse en la vida intrauterina, en los primeros meses de vida, fundamentalmente luego del período de lactancia materna y puede extenderse durante los dos primeros años. Estos son períodos de elevados requerimientos nutricionales para sostener el bienestar del organismo y en los cuales la alimentación insuficiente o los procesos infecciosos se manifiestan en un deterioro del crecimiento. Por esta razón la OMS recomienda la lactancia materna como exclusividad de alimento durante los primeros seis meses de vida, debiendo ser complementada a partir de esta edad y continuar con la misma hasta los dos años o más (OMS, 2001). Hoy en día es una indiscutible contribución en la protección de la salud y el crecimiento normal y sano del niño. Pero existen circunstancias donde la lactancia materna no puede llevarse a cabo, debido a esto y con el fin de complementarla o sustituirla, la industria desarrollo diversos o sucedáneos de la leche materna.

“Un sucedáneo de la leche materna es todo alimento comercializado o presentado como sustitutivo parcial o total de la leche materna, sea o no adecuado para ese fin. Los sucedáneos jamás igualan las propiedades de la leche materna y sólo deben ser indicados en los pocos casos clínicos que lo justifiquen científicamente”.

A partir de la década del 70 comienza a observarse el incremento de la alimentación al pecho del lactante que al mismo tiempo que aumenta la prolongación de la alimentación con fórmulas en niños de más de 6 meses de edad, en detrimento del uso de la leche de vaca. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) insistían desde hace muchos años en la importancia de mantener la práctica de la lactancia natural-y de hacerla renacer donde tiende a desaparecer-como medio de mejorar la salud y la nutrición de lactantes y niños de corta edad. Se llego a que la frecuencia y la duración de la lactancia natural están sujetas a la influencia de diversos factores. En 1974, la 27ª Asamblea Mundial de la Salud advirtió el descenso general de la lactancia natural en muchas regiones del mundo dado por influencias de factores socioculturales y de otra índole, entre ellos la promoción de sucedáneos manufacturados de la leche materna, e instó a los Estados Miembros a revisar las actividades de propaganda comercial de los alimentos para lactantes y a adoptar las oportunas medidas correctoras, entre ellas la promulgación de leyes y reglamentos en caso de necesidad. OMS y UNICEF trabajaron en esto ya desde el año 1979 en la "Reunión Internacional sobre la alimentación del Lactante y Niño pequeño". La formulación definitiva llego en la "Asamblea Mundial de la Salud" en 1981. Es por ello que se ha incorporado en los sistemas normativos el "Código Internacional para la comercialización de los sucedáneos de la leche materna". Creándose con el fin de evitar que la comercialización de los sucedáneos de la leche materna aliente a las madres capaces de dar el pecho a utilizar estos productos en vez de amamantar. En Argentina, la evaluación y aprobación de los productos para lactantes se realiza en el marco del Código Alimentario Argentino (CAA), dentro del cap. XVII y en las normas Códex. El código pretende usar las fórmulas artificiales para el propósito para el que fueron creados, solo como único recurso que puede salvar la vida de un bebé cuando no hay otra solución, pero no como un alimento de rutina. Por los años 70 se desarrollaron las primeras fórmulas artificiales con una composición más similar a la de la leche humana. Las fórmulas para lactantes o sucedáneos son productos a base de leche de vaca o de otros animales o de mezclas de ellos, o productos vegetales que se presentan como sustituto parcial o total de la leche materna. El Codex alimentarius mediante normas establece los requisitos de composición y calidad que deben cumplir estos productos, especificando para diferentes nutrientes, las cantidades mínimas y máximas que podrían contener. Se establece la siguiente definición: “El preparado para lactantes es un sucedáneo de la leche materna especialmente para satisfacer, por sí solo, las necesidades nutricionales de los lactantes durante los primeros meses de vida, hasta la introducción de una alimentación complementaría apropiada”. Con posterioridad, y hasta la actualidad se han elaborado fórmulas lácteas que se asemejan cada vez más a la leche materna y a las que se modifican a medida que se van conociendo nuevas propiedades de esta y desarrollando la tecnología que permite incorporar dichos cambios a las fórmulas a través revisiones y estudios científicos. Sin embargo, muchas de las propiedades que tratan de homologarse no alcanzan a tener los beneficios insuperables de un tejido vivo como es la leche humana para su especie. El agregado de algunos componentes puede llevar a situaciones no deseadas; por ejemplo: en los últimos años se ha reconocido la importancia de los ácidos grasos esenciales y sus derivados para el crecimiento y desarrollo infantil, en especial en las funciones relacionadas con el SNC, desarrollo intelectual, y agudeza visual. La relación omega 6/omega 3 (ácido linoleico/ácido linolénico) debe estar alrededor de 10/1 como en la leche humana (según el ESGAN de 5/1 a 15/1), dado que ambos ácidos son metabolizados por las mismas enzimas, por lo que una distorsión en la proporción puede llevar a un desequilibrio en la síntesis de los derivados de acción biológicas –aquidoónico y docosahexanoico (DHA)– ambos componentes estructurales de las membranas del SNC y de las prostaglandinas, tromboxanos, etc. La disminución de lactosa en algunas fórmulas puede producir constipación. Las fórmulas son potencialmente alergénicas, por la presencia de proteínas diferentes a la de la leche humana.

Solo en aquellas circunstancias en la que está absolutamente justificado indicar un sucedáneo de la leche materna, el equipo de salud deberá elegir la opción más adecuada para el lactante, teniendo en cuanta la edad, condiciones socioeconómicas y la disponibilidad local. Esta indicación deberá ir acompañada de una cuidadosa explicación de la forma de preparación, condiciones de higiene para evitar contaminaciones, conservación, reconstitución de fórmulas, medidas utilizado, tipo de agua.

Hay diferentes tipos de formula, en el mercado, predominan las fórmulas diseñadas a base de leche de vaca, que se elaboran con sólidos no grasos de leche y una mezcla de diversas grasas (en general, aceites vegetales), hidratos de carbono, vitaminas, minerales y otros componentes, como prebióticos y prebióticos. Se comercializan:

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