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La píldora Y Syntex


Enviado por   •  22 de Febrero de 2014  •  3.027 Palabras (13 Páginas)  •  259 Visitas

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Luis Ernesto Miramontes logró la hazaña cuando preparaba su tesis de licenciatura dirigido por el químico estadunidense de origen austriaco Carl Djerassi, en los laboratorios Syntex.

El 15 de octubre de 1951, Luis Ernesto Miramontes Cárdenas logró la síntesis de la noritendrona, compuesto que fue el elemento activo de la primera píldora anticonceptiva en el mundo. El descubrimiento fue realizado en la ciudad de México en las instalaciones de los laboratorios Syntex, y fue publicado ese año en elJournal of the American Chemical Society, teniendo como coautores a Carl Djerassi y George Rosenkranz. En este mes muchos conmemoran el cincuentenario de la Píldora (con mayúscula), nombre genérico con el que se conocen a nivel popular los anticonceptivos orales.

En realidad se refieren a los 50 años que han transcurrido desde su aprobación por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Pero se trata de un error. En realidad nació el 15 de octubre de 1951, es decir, hace casi 59 años.

Muy pocos saben, además, que el descubrimiento se produjo aquí, en México. No se trata de exaltar una especie de nacionalismo científico o algo semejante, sino de hacer justicia a quienes hicieron posible la síntesis de una molécula que transformó por completo el curso de la historia humana.

Los acontecimientos que dieron lugar a este logro son apasionantes, pues muestran no solamente cómo se abordaban algunos de los desafíos en el campo de la química de esteroides en los años 50 del siglo pasado, sino además revelan otros aspectos más ligados a la naturaleza humana. En el nacimiento de la Píldora se expresaron también la ambición, el odio, la envidia, el racismo, el colonialismo y la carrera, no siempre exenta de sobresaltos, por el éxito y el reconocimiento científicos.

Modestia y genialidad

Un joven mexicano, Luis Ernesto Miramontes, nacido en Tepic, Nayarit, en 1925, quien preparaba su tesis de licenciatura bajo la dirección del químico estadunidense de origen austriaco, Carl Djerassi, en los laboratorios Syntex, fue quien logró la hazaña. Un artículo de dos párrafos, publicado en 1951 en elJournal of the American Chemical Society (cuya brevedad y trascendencia recuerdan el trabajo de Watson y Crick sobre la estructura de doble hélice del ADN) da cuenta del descubrimiento: la síntesis de la 19-nor-progesterona. Los autores: Luis E. Miramontes, George Rosenkranz y Carl Djerassi… en ese orden.

Miramontes y Rosenkranz, mucho más modestos, a pesar de su genialidad, nunca reclamaron la paternidad del descubrimiento, mientras Djerassi, convertido luego en estrella fulgurante deljet set, y a fin de cuentas también un genio –y además tutor de Miramontes–, acaparó los reflectores mediáticos y reclamó, no la paternidad de la Píldora, sino, curiosamente, la maternidad de la misma, como señala en su libro: This Man’s Pill (del cual hay una edición en español, publicada en 2001 por el Fondo de Cultura Económica).

De todas maneras, el papel protagónico y vigoroso de Djerassi ha sido muy importante para esclarecer, frente al colonialismo científico, la realidad sobre el origen de la Píldora.

Pero vayamos al principio. Hay una pregunta que resulta inquietante: ¿por qué el descubrimiento ocurrió en México? Un factor importante fue la Segunda Guerra Mundial. Como en todas las grandes empresas y logros del conocimiento, el factor humano es decisivo. La guerra provocó la migración hacia América de grandes talentos que eran víctimas de la persecución nazi, como George Rosenkranz, a quien me referiré más adelante.

Por esos años, un abogado y temperamental hombre de negocios de origen húngaro, Emeric Somlo, creó en nuestro país una pequeña empresa farmacéutica: los Laboratorios Hormona, cuyo director científico y socio minoritario era Frederick Lehmann. Ellos, junto con Russell Marker, profesor de la Universidad estatal de Pensilvania, quien realizaba continuas expediciones a México para buscar materias primas para la elaboración de hormonas sintéticas, crearon en 1944 una nueva empresa, a la que bautizaron Syntex. Lo que al principio fue un modesto laboratorio se convertiría, 15 años después de la salida de Marker, en la mayor productora de hormonas esteroides a escala mundial.

Pero no sólo eso: como registra Djerassi en su libro, en 1959 ningún otro laboratorio en el mundo –académico o industrial– había publicado el número de trabajos científicos en el campo de los esteroides como Syntex. Había nacido una potencia científica en el campo de la química al sur del río Bravo.

Pero, ¿por qué México? La fuente para la obtención de hormonas esteroidales como la progesterona (hormona sexual femenina) eran los productos biológicos (como la orina de yeguas), de los que se podían obtener, mediante complejos procedimientos, muy pequeñas cantidades de la sustancia a precios muy elevados.

Russell Marker encontró que en México crecían de manera endémica plantas cuya raíz era rica en la molécula que es la base de todas las hormonas esteroides. Con ayuda de los pobladores, recolectó entre Córdoba y Orizaba, cerca de Fortín, en Veracruz, alrededor de 10 toneladas del tubérculo.

Marker había desarrollado la técnica para obtener la progesterona a partir del barbasco o cabeza de negro. Como su proyecto había sido rechazado por las principales farmacéuticas de su país (como Merck y Parke-Davis), se asoció con Somlo y se mudó a México. Durante su estancia en Syntex, produjo una cantidad de la hormona que era récord en el mundo: ¡30 kilos! Las utilidades representaban en ese tiempo algo así como 500 mil dólares, de los cuales Somlo no le dio nada, lo que generó gran rencor.

Marker abandonó Syntex guardando para sí los detalles de su técnica, y en 1945 creó en Texcoco la empresa llamada Botanicamex. Djerassi sugiere en su libro que Marker abrigaba sentimientos antisemitas.

Sin el procedimiento ideado por Marker, Somlo y Lehmann estaban perdidos, y Syntex detuvo sus actividades. Fue entonces cuando encontraron en el talento de Rosenkranz la tabla de salvación.

Nacido en Hungría, el joven químico George Rosenkranz se trasladó a Suiza para realizar su doctorado al lado de Leopold Ruzicka, quien había obtenido el premio Nobel por sus trabajos en la química de esteroides. Eran tiempos de guerra y, aunque ese país era uno de los más relativamente seguros en Europa para los judíos, los grupos de simpatizantes nazis tenían una presencia significativa, por lo que él y otros jóvenes científicos se vieron obligados a emigrar, aspectos de su vida que relata el propio Rosenkranz a Gerard S. Cohen en un texto publicado en Perspectives in Health Magazine en 2002.

Rosenkranz se trasladó

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