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MEDICINA LEGAL


Enviado por   •  13 de Octubre de 2011  •  1.538 Palabras (7 Páginas)  •  794 Visitas

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Definición.

Es la aplicación de los conocimientos médicos a los problemas de la justicia. Ella excede a sí los límites de la asistencia de enfermos ha ido aumentando su área científica con un cúmulo de problemas sociales que requerían su concurso. Al considerar todas estas aplicaciones se ha hablado de medicina pública, política y social. Pero estas desbordan al ámbito de la medicina legal, propiamente dicha. Esta no debe comprender sino el estudio de los problemas médicos relacionados con la justicia. Así resulta de las definiciones propuestas por Orfila, Hofmann, Devergie, Taylor, entre otros.

Por esta causa, algunos emplean la denominación de medicina judicial o forense. Pues la de medicina legal, que significa estrictamente ligada al estudio de cuestiones médicas previstas o relacionadas con las leyes, daría derecho a aplicarla a estudios comprendidos en otras materias: ley de vacuna, de la lepra o de otras enfermedades infecciosas, cuya consideración corresponde a la historia. Pero el término medicina legal, en ese sentido restrictivo de judicial o forense, es el consagrado en casi todas partes del mundo y el difundido en países como los nuestros en la producción bibliográfica y en la denominación de las cátedras universitarias del país.

Esta acepción del término delimita al mismo tiempo el campo de la medicina legal, fuera del cual quedan la higiene y la llamada medicina social. de este modo, también, nuestra especialidad adquiere carácter más concreto en sus asuntos, sus fines y su método. Los primeros comprenden a casi todos los estudios médicos; los segundos enfocan aquellos en los casos de aplicación de las leyes civiles y penales; el último debe ser el mismo de todas las ciencias biológicas, lo que no excluye el aspecto sociológico como en la criminología. La medicina legal analiza la legislación (códigos civil y penal, especialmente) en sus relaciones con la medicina y estudia en ella tres aspectos: su interpretación y su crítica doctrinaria, su aplicación en los casos judiciales, la conveniencia de reformarla o de dictar leyes nuevas. O sea, la ley ya hecha, en su aplicación judicial, y la ley por hacerse, en su elaboración parlamentaria.

Es, pues, una ciencia que sirve de unión a la medicina con el derecho y, recíprocamente aplica a una y otro las luces de los conocimientos médicos y jurídicos. Por eso su estudio interesa a los médicos y a los abogados; el médico legista cultiva una especialidad que no debe ser ignorada por los juristas, especialmente por los magistrados. Si los códigos de procedimientos les dan a estos el derecho de juzgar los informes médicos y por tanto de apartarse de sus conclusiones, ello implica la necesidad de una información médico legal previa. El dictamen pericial es de tal importancia, casi siempre, que de él dependen a a menudo la libertad de una persona, su situación económica, su honor, su capacidad, etc. Esta simple mención basta para destacar la enorme importancia doctrinaria y práctica de los estudios médicos legales.

Esto suele ser olvidado con frecuencia por los estudiantes, cuya imaginación al cursar sus estudios está llena de la idea del ejercicio profesional en su forma clínica corriente. Suponen que no tendrán ocasión de aplicar los conocimientos de medicina legal; pero en ello se equivocan, como lo evidencia la enorme y continua serie de consultas personales o epistolares que dirigen muchos ex discípulos. El azar de la profesión los ha colocado en algún caso que ellos suelen creer complicado, o están desempeñando en un pueblo de campaña el cargo de médico de policía.

Algunos han dicho que basta ser un médico bien informado para ser un buen médico legista. Craso y peligroso error, que sólo se explica para justificar la audacia y la improvisación. La medicina legal requiere conocimientos especiales, tiene asuntos exclusivamente suyos (asfixias traumáticas, infanticidio, identidad, jurisprudencia médica, etc.).; requiere muchos conocimientos legales y jurídicos que la mayoría de los médicos ignora o comprende mal; exige hábitos mentales propios y cierto criterio especial, ajeno a la medicina corriente, que sólo puede darlo el estudio, la reflexión y la observación de los problemas inherentes a esta materia.

A este respecto es oportuno recordar las palabras de Vibert: "Es un error creer que la medicina legal no haya necesidad de estudiarla, que ella no es sino la fácil aplicación a los casos particulares de los conocimientos que constituyen las diversas ramas de la ciencia médica". Y después de aludir a los errores de los médicos no especializados en esta ciencia, agrega,: "El médico familiarizado con el estudio de la medicina legal evita estas faltas y además llega a adquirir un hábito mental que es una de las cualidades principales del perito: saber distinguir en una cuestión, lo que está netalmente demostrado de lo que es probable, incierto o dudoso, explicar en una fórmula clara y precisa conclusiones que corresponden exactamente a la opinión que se desprende del examen razonado de los hechos. El no emitirá, como lo hacen algunos médicos encargados accidentalmente de una misión judicial, aserciones tan llenas de restricciones y de reticencias que ellas no significan ya nada, siendo imposible al juez saber en que sentido va a dictaminar".

La base de la información científica ha de ser, desde luego, médica, pero completada con conocimientos jurídicos y sociológicos. Si lo primero da a la medicina legal su terreno más firme, lo segundo le abre las más atrayentes perspectivas intelectuales. Pero un buen médico legista debe saber conciliar ambos aspectos de su disciplina, el carácetr concreto y biológico de la medicina con el carácter abstracto y doctrinario o filosófico de las ciencias jurídicas y sociales.

Dentro de la medicina, él tiene necesidad de saber de todas las materias, sin obligación de ser especialista en cada una de ellas, enciclopedismo médico ya ahora imposible. Y también innecesario, pues en medicina legal los problemas son resueltos con un criterio objetivo, haciendo a menudo abstracción de doctrinas médicas y hasta en contra de ellas, como en los problemas de la concausa en accidentes de trabajo. Pués, con frecuencia, el punto de vista judicial, y por ende médico legal, es contrario al de la patología externa y la obstetricia, sobre todo al de la primera.

Pero si la ciencia pericial es totalmente aplicativa y sobre todo médica, la medicina legal

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