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LA TERCERA OLA


Enviado por   •  24 de Agosto de 2012  •  5.378 Palabras (22 Páginas)  •  367 Visitas

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5.- El conocimiento especializado

Hay dos clases de conocimiento. Uno es el cono¬cimiento general; el otro, el especializado. El conocimiento no atraerá el dinero, a menos que esté organizado e inteligentemente dirigido me¬diante planes prácticos de acción, para el objetivo preciso de la acumulación de dinero.

Un hombre educado no es, necesariamente, al¬guien que tiene abundancia de conocimientos gene¬rales o especializados. Un hombre educado es el que ha cultivado las facultades de su mente de tal mane¬ra que puede adquirir cualquier cosa que se propon¬ga, o su equivalente, sin violar los derechos de los demás.

Antes de que pueda estar seguro de su capaci¬dad para transmutar el deseo en su equivalente mo¬netario, usted necesitará conocimientos especializa¬dos del servicio, mercancía o profesión que se pro¬pone ofrecer a cambio de su fortuna. Antes que nada, decida el tipo de conocimientos especializados que necesita, y la razón de esa necesi¬dad. En gran medida, el propósito primordial de su vida, el objetivo por el que usted se está esforzando, lo ayudará a determinar qué conocimientos necesita.

¡Tanto el éxito como el fra¬caso son, en gran medida, el resultado de la costum¬bre!

¡No existe un precio fijo para las buenas ideas! Detrás de todas las ideas hay conocimientos es¬pecializados. Recuerde que la idea es la pieza principal. Los conocimientos espe¬cializados se pueden encontrar a la vuelta de la es¬quina, ¡de cualquier esquina!

6.- La Imaginación, el taller de la mente

La imaginación es el taller donde se plasman to¬dos los planes creados por el hombre. Al impulso, al deseo, se les da forma, perfil y acción mediante la ayuda de la facultad imaginativa de la mente. Mediante la ayuda de su facultad imaginativa, el hombre ha descubierto y dominado más fuerzas de la naturaleza durante los últimos cincuenta años que durante la historia de todo el género humano anterior a esos cincuenta años.

La única limitación del hombre, en su facultad de razonamiento, es el grado de desarrollo de su imaginación y el uso que haga de ella. Todavía no ha alcanzado la cúspide del desarrollo y del uso de su facultad imaginativa. Apenas ha descubierto que la tiene, y tan sólo ha comenzado a usarla de una ma¬nera muy elemental.

La facultad imaginativa funciona de dos mane¬ras. Una se conoce con el nombre de «imaginación sintética», y la otra, como la «imaginación creativa».

La imaginación sintética: Por medio de esta facultad, uno puede compagi¬nar viejos conceptos, ideas o planes en nuevas com¬binaciones. Esta facultad no crea.

La imaginación creativa: A través de la facultad de la imaginación creativa la mente finita del hombre tiene comunicación di¬recta con la Inteligencia Infinita. Es la facultad me¬diante la cual se reciben los «presentimientos» y las «inspiraciones». Por medio de esta facultad, un indi-viduo puede «sintonizarse» o comunicarse con el subconsciente de otros hombres.

La transformación del impulso intangible, del deseo, en una realidad tangible, el dinero, exige el uso de un plan o más. Este plan debe realizarse con la ayuda de la imaginación, y, sobre todo, con la fa¬cultad sintética.

¡El deseo es el impulso del pensamiento! Los im¬pulsos del pensamiento son formas de la energía. Cuando empieza a acumular dinero con un impulso del pensamiento, el deseo, usted está poniendo a su servicio el mismo «material» que la naturaleza em¬pleó para crear este planeta y todas las formas mate¬riales del universo, incluido el cuerpo y el cerebro en los que los impulsos de pensamiento funcionan.

Las ideas son el punto inicial de todas las fortu¬nas. Las ideas son productos de la imaginación.

Si usted es de los que creen que el trabajo duro y la honradez, por sí solos, le proporcionarán riqueza, ¡está muy equivocado! La riqueza, cuando aparece en grandes cantidades, nunca es sólo como resultado del trabajo duro. Cuando aparece, la riqueza es el resultado de exigencias definidas, basadas en la apli¬cación de planes definidos, y nunca se debe a la suer¬te ni al azar. Una idea es un impulso de pensamiento que in¬cita a la acción por medio de un llamamiento a la imaginación.

Las ideas son fuerzas intangibles, pero tienen más poder que el cerebro físico en donde nacen. Tienen el poder de seguir viviendo, aun después de que el cerebro que las ha creado haya regresado al polvo.

7.- La planificación organizada, la cristalización del deseo en acción

Instrucciones sobre cómo construir planes que sean prácticos:

1. Alíese con un grupo de tantas personas como pueda necesitar para la creación y ejecución de su plan para la acumulación de dinero, hacien¬do uso del principio del «trabajo en equipo».

2. Antes de haber formado su «equipo de trabajo», decida ventajas y beneficios que usted puede ofrecer a cada miembro de su grupo a cam¬bio de su cooperación. Nadie trabajará indefini¬damente sin alguna forma de compensación.

3. Acuerde reunirse con los miembros de su equipo de trabajo por lo menos un par de veces por semana, y más a menudo si es posible, hasta que hayan puesto a punto el plan necesario para la acumulación de dinero.

4. Mantenga una perfecta armonía entre us¬ted y los miembros del equipo. Si no consigue ajustarse a esta instrucción al pie de la letra, se topará con el fracaso. El principio del «trabajo en equipo» no se obtiene donde la armonía per¬fecta no reina.

Si el primer plan que usted adopta no funciona con éxito, cámbielo por uno nuevo; si este nuevo plan tampoco funciona, vuelva a cambiarlo por otro, y así sucesivamente hasta que encuentre un plan que dé resultado.

El fracaso temporal debe significar sólo una cosa: la certidumbre de que hay algo que no funciona en lo planificado. Millones de hombres se pasan la vida en la miseria y en la pobreza porque les fal¬ta un buen plan mediante el cual acumular una for¬tuna. Ningún hombre está vencido mientras él mismo no se rinda en su propia mente.

Cuando empiece a elegir miembros para su equi¬po de trabajo, procure elegir aquellos que no se to¬men el fracaso muy en serio.

Algunas personas creen tontamente que sólo el dinero puede generar dinero. ¡Esto no es verdad! El deseo, transmutado en su equivalente monetario, a través de los principios que presentamos aquí, es el agente por medio del cual se «hace» el dinero. El di¬nero, en sí, no es más que materia inerte. No se pue¬de mover, no piensa, ni habla, ¡pero puede «oír» cuando, un hombre que lo desee, lo llama!

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