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EL VALOR DE EDUCAR FERNANDO SAVATERE


Enviado por   •  13 de Octubre de 2012  •  Tesis  •  4.432 Palabras (18 Páginas)  •  454 Visitas

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1. EL VALOR DE EDUCAR FERNANDO SAVATEREducar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en eldeseo de saber que la anima, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros pormedio del conocimiento.El optimismo es imprescindible para estudiar o ejercer la educación.El término “valor” del título, se refiere tanto a que la educación es valiosa y válidacomo a que es un acto de valentía (valor, coraje), un paso al frente.Cap.1 El aprendizaje humanoNacemos humanos, pero no basta: tenemos también que llegar a serlo.Decía Píndaro, el gran poeta griego: “llega a ser el que eres”.Nuestra humanidad biológica necesita unaconfirmación posterior, algo así como unsegundo nacimiento, en el que por medio de nuestro propio esfuerzo y de la relación connuestros semejantes se confirme definitivamente el primero. Solo llegamos a serplenamente humanos cuando los demás nos contagian su humanidad.Aprendemos de la imitación de nuestros congéneres, pero a diferencia de los animales,en nuestro caso el adulto obliga al niño a fijarse en lo que hay que hacer. Prácticamentetodo en la sociedad humana tiene intención pedagógica. Otra diferencia con el reinoanimal estriba en el hecho de que los miembros de la sociedad humana además de saberlo que saben, también son capaces de corregir la ignorancia de los que aún no saben.El ser humano tiene de forma innata la vocación de compartir lo que sabe, enseñando alos recién llegados al grupo. Enseñar es siempre enseñar al que no sabe, por tanto paraser maestro no basta con saber, es imprescindible conocer la ignorancia ajena y desearenseñarle lo que no sabe.El hombre llega a ser hombre a través del aprendizaje.El afán por educar y convivir armónicamente con nuestros semejantes es lo que hahecho aparecer la sociedad humana y la educación; reforzando los lazos afectivos másallá del ámbito familiar. De esto se deduce que el amor potencia el aprendizaje, pero nopuede sustituirlo: los animales también aman a sus hijos, pero la combinación de amor ypedagogía es lo que nos diferencia de ellos.Gran parte de nuestros conocimientos básicos los aprendemos de nuestra propiaexperiencia y del roce con las cosas del mundo que nos rodea, pero esto también lessucede a los animales; a diferencia de ellos nuestro más importante maestro no es elmundo que nos rodea sino nuestra interrelación con otras conciencias.La principal lección de la educación tiene que corroborar este extremo y partir de élpara poder transmitir. Enseñar y aprender de nuestros semejantes es lo más importantepara desarrollar nuestra humanidad, así comprendemos que aunque la realidad que nosrodea no depende de nosotros, lo que ésta realidad significa sí es una opción nuestra, 1

2. entendiendo por significado la forma mental que le damos a esa realidad pararelacionarnos a través de ella con nuestros congéneres.Los significados no pueden sostenerse en aislamiento del sujeto porque dependen de lamente de los otros, es decir “mi” propia existencia como ser mental depende de lacapacidad de participar en la mente de los otros. Podemos estudiar y memorizarconocimientos en aislamiento, pero así no recibimos una educación humana.La verdadera educación consiste en enseñar a pensar y en aprender a pensar sobre loque se piensa, esto es lo que marca nuestro salto evolutivo con respecto a otras especies,y esto exige la pertenencia a una comunidad de criaturas pensantes.Según Kant, en sus “Reflexiones sobre la educación”, la educación nos viene siemprede otros seres humanos (“el hombre sólo es educado por hombres y por hombres que asu vez fueron educados”), “si por una vez un ser de naturaleza superior se encargasede nuestra educación, se vería por fin lo que se puede hacer del hombre”.Pero hay que señalar que si esto sucediera se perdería para siempre algo esencial: elparentesco entre enseñantes y enseñados. La principal asignatura que los hombres nosenseñamos unos a otros es en qué consiste ser hombre, y esto los que mejor lo saben sonlos propios humanos.Debemos tener siempre presente que nadie es sujeto en la soledad o el aislamiento, se essujeto entre sujetos.El primer objetivo de la educación es hacernos conscientes de la realidad de nuestrossemejantes y la más importante lección ha de ser la de aprender a ver la vida y las cosascon ojos humanos. 2

3. Cap.2 Los contenidos de la enseñanzaEibl-Eibesfeldt, etólogo, asegura que estamos genéticamente programados paraaprender habilidades que sólo pueden enseñarnos los demás.Lo primero que aprendemos es que no somos únicos (no estamos solos), nuestracondición humana implica interrelación con otros; y lo segundo que no somosiniciadores de nuestro linaje, aparecemos en un mundo donde la huella humana yaexiste de mil modos diferentes y vamos a formar parte y a formarnos en ese medio: lasociedad y el tiempo.Dice el filósofo español José Gaos en el título de su libro: “Dos exclusivas del hombre:la mano y el tiempo”El tiempo es nuestro invento más característico, nuestro rasgo menos animal. En elmedio social se desarrollarán nuestras capacidades biológicas convirtiéndose enhumanidad afectiva mediante la relación con los demás (Sociedad), pero al mismotiempo esos semejantes de los que aprendemos no están todos presentes, muchos yamurieron, y a pesar de ello sus descubrimientos y luchas siguen contando para nosotroscomo lecciones vitales; al igual que nuestros aprendizajes, luchas y descubrimientosperdurarán más allá de nuestra vida en el mundo (Tiempo).Los animales no necesitan el tiempo, porque no saben de antemano que van a morir.Nosotros a través del tiempo minimizamos el aislamiento aterrador que nos producenuestra conciencia de la muerte inevitable. A través de la educación nacemos al tiempoy nos cargamos de símbolos del pasado y amenazas y esperanzas futuras, entre las quese nos cuela el presente sin apenas darnos cuenta.Juan Delval dice: “el manejo del tiempo es la fuente de nuestra grandeza y el origen denuestras miserias y es un componente esencial de nuestros modelos mentales”.Cualquier aprendizaje está ligado directa o indirectamente al tiempo: es primordial paraeducar a otros haber vivido antes que ellos, es decir haber vivido (experimentado) antesel conocimiento que se pretende transmitir. Esto nos lleva a afirmar que todos loshombres somos capaces de enseñar algo a nuestros semejantes. Los niños, por ejemplo,son los mejores maestros de otros niños en la enseñanza de diversos juegos. Los jóvenesenseñan a sus padres el manejo de sofisticados aparatos electrónicos. Los ancianosenseñan a los jóvenes artesanías ya olvidadas. El mutuo aprendizaje es inherente a lacondición humana.Así seguimos hoy día: en el seno de la familia, los padres enseñan a los hijos. Es asícomo aprendemos el lenguaje, el más primordial de los saberes y llave para cualquierotro. Pero esto no implica

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