Maria modelo de obediencia y fraternidad

Roni07Ensayo24 de Septiembre de 2026

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María, modelo de obediencia y fraternidad

Diego Merchan Eslava

La Virgen María es un gran ejemplo de obediencia a Dios. Cuando ella recibió el anuncio del ángel Gabriel, respondió con humildad y confianza, con abandono y disponibilidad total: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38). Aunque no conocía todo lo que iba a suceder, aceptó la voluntad de Dios con fe y valentía, a pesar que sabía que su obediencia podría traer grandes consecuencias, aceptó con Amor y disponibilidad, buscando no su propio bienestar, sino el bien de todo el pueblo de Israel, la salvación.

Su obediencia no fue solo de palabras. María puso su fe al servicio de los demás, sabía que si pueblo esperaba la llegada del Salvador, la llegada del Mesías,. Después de recibir el anuncio, de enterarse por boca del ángel qiue su prima también estaba en cinta, emprendió el camino para ir a casa de Isabel para ayudarla y acompañarla. Este gesto, esta actitud de María nos enseña hoy a nosotros, que obedecer a Dios también significa ponernos al servicio de los demás, un servicio hecho con Amor, estar atentos a las necesidades de los demás, no cerrar nuestros ojos ni nuestras manos ante aquel que necesita de nosotros y ofrecer nuestra ayuda con generosidad.

María nos invita a preguntarnos:

• ¿Escucho con atención lo que Dios me pide cada día?

• ¿Cumplo mis responsabilidades, mi trabajo, mis tareas, con amor?

• ¿Sirvo a los demás hermanos, aun sin conocerlos, sin buscar reconocimientos?

• ¿Trato a mis hermanos, familisres y amigos, con respeto, paciencia y comprensión?

• ¿Sé perdonar y trabajar por la unidad de la Iglesia?

Ser obedientes a Dios no significa actuar por miedo, com temor, mirando los obstaculos, sino responder con amor y confianza. En el servicio que realizamos, podemos imitar a María realizando cada tarea, cada trabajo, cada acción; con responsabilidad, alegría, paciemcia y humildad, comprendiendo que no somos iguales, pero que todo aquello que hacemos con Amor, Dios mismo se encarga de darnos su recompensa, la mejor de todas, la vida eterna. En la comunidad, en la familia, en el trabajo, con aquellos que nos relacionamos, el portero, el condictor, el de la tienda, estamos llamados a ser más fraternos: compartir, escuchar, tolerar, perdonar y ayudar a quien lo necesite. A ejemplo de María debemos aprender a escuchar la voz de Dios, abriendo nuestro corazón y mente para que su Palabra realmente sea recibida con agrado y nos impulse a obrar, a servir de la manera como ella lo hizo.

María nos enseña a servir con humildad, a actuar con amor y alegría. En la Legión de María, cada uno de los socios podemos imitarla viviendo en un ambiente de fraternidad, ayudando al otro, con un corazón siempre atento, siempre dispuesto, a las necesidades del hermano, liberados del egoismo, de la soberbia, más bien mirando con los ojos de Dios.

Para ello es importante tener presente algunas actitudes:

• Escuchar y respetar a la otra persona: prestar atención a cada persona, a cada hermano, sin juzgar, sin cuestionar, ni excluir.

• Trabajar siempre unidos: cumplir el trabajo o las tareas con entrega y responsabilidad, valorando los dones de cada persona.

• Servir en todo momento con humildad: ayudar a los demás, sin buscar recompensas, aplausos ni reconocimientos.

• Ser fraternos y solidarios: acompañar los hogares y enfermos que visitamos para orar y a la vez puedan experimentar que no estan solos, ayudando en acciones sociales cuando se da la oportunidad.

• Cuidar en todo momento nuestras palabras: evitar cuestionamoentos, críticas, chismes, murmuraciones y discusiones que puedan ser signo de división.

• Perdonar, pedir perdon y reconciliarnos: reconocer

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