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Neolitico


Enviado por   •  3 de Febrero de 2015  •  1.646 Palabras (7 Páginas)  •  128 Visitas

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EL PROCESO DE PRODUCCIÓN CERÁMICA

La cerámica ha sido siempre un elemento que ha diferenciado a las sociedades de las distintas fases del Neolítico, ya que es la producción que va a marcar el dominio de todos los ámbitos de estas sociedades. Esta producción cerámica comprende toda una gama de piezas, que va desde tablillas como soporte para las primeras escrituras, a recipientes, y a representaciones antropomorfas o pintaderas asociadas a marcas de propiedad, hasta incluso lámparas.

Pieza cerámica neolítica peninsular

Pieza cerámica neolítica peninsular

1) Tipos de morfologías de cerámicas:

Cuando hablamos de cerámica, distinguimos dos grupos: las cerámicas simples, de formas que reproducen las figuras geométricas simples; y las cerámicas compuestas, cuya estructura está formada por la unión de dos figuras geométricas.

Para los seres humanos siempre ha sido importante transportar objetos, y la manera mas obvia de hacerlo es sirviéndose de las manos o llevándolos bajo el brazo. Pero lo que puede de transportarse de este modo es limitado. Lo que necesitábamos eran, por así decirlo, manos artificiales, considerablemente mayores que nuestras manos naturales.

Los objetos podían trasladarse en pellejos, pero su forma era inadecuada y resultaban pesados. Las calabazas podían servir, pero había que tomarlas tal como salieran. En un momento dado, los seres humanos aprendieron a urdir ramitas o fibras y a fabricar cestos: éstos eran ligeros y podía dárseles cualquier forma.

Pero, claro está, los cestos sólo servían para transportar objetos sólidos y secos, cuyas partículas aventajaran en tamaño a los intersticios de la urdimbre. O sea que, por ejemplo, los cestos no podían emplearse para contener harina o aceite de oliva o, lo que era más importante todavía, agua.

Tal vez se consideró natural revestir los cestos con arcilla, la cual, una vez seca, cegaría los orificios y daría como resultado un cesto sólido. Sin embargo, el barro reseco tiende a desprenderse, sobre todo si el cesto se agita o se golpea. Ahora bien, si se exponía al sol y se le dejaba cocerse directamente, el barro se tornaba más fuerte y el cesto se hacía más apto para transportar polvos y fluidos.

Pero entonces, ¿para qué recurrir a un cesto? ¿Por qué no limitarse a tomar arcilla, moldear con ella un recipiente y dejarla secar al sol? Se obtendría entonces una tosca vasija de tierra; algunas de ellas pudieron manufacturarse por ese procedimiento en una fecha tan temprana como el 9000 a. J.C. Tales recipientes son delicados y, claro está, no duran mucho.

Se precisaba, pues, someterlos a mayor calor. Cuando la vasija de tierra se ponía al fuego, se convertía en cerámica resistente. Los restos más antiguos de la misma pueden fecharse, tal vez, en el 7000 a. J.C. Podría tratarse de la primera vez que se usaba el fuego para algo que no fuera alumbrar, calentar o cocinar.

La cerámica no sólo hizo posible transportar líquidos, sino que introdujo una nueva forma de cocinar. Hasta entonces, el alimento se solía asar, exponiéndolo directamente a las llamas o al calor seco. Desde el momento en que existió el recipiente capaz de contener agua y resistir el calor del fuego, el alimento podía calentarse en esa agua: o sea que podía cocerse. De este modo nacieron los cocidos y las cacerolas.

Naturalmente, la cerámica podía decorarse y tener buena forma. Los ejemplares inteligentemente decorados gozarían de especial demanda. Los artesanos podrían cambiarlos por otros materiales que precisaran. Y dado que la cerámica tiene una duración indefinida si se cuida bien, puede cambiar a menudo de manos, y un grupo humano puede utilizarla para comerciar con otro grupo.

En la cerámica primitiva, la arcilla era apisonada y se le daba la forma de un recipiente; el resultado era algo muy desigual y asimétrico, pero útil.

Aunque la invención y el desarrollo de la cerámica se circunscribe al Neolítico, el uso de la arcilla, un elemento muy abundante en la naturaleza y fácil de modelar cuando está húmedo, se remonta al Paleolítico Superior, un período anterior. Murales rupestres. En las cuevas de Tuc d'Audoubert, en los Pirineos franceses, se hallaron estos dos bisontes hechos con arcilla cruda. Tienen unos 15.000 años de antigüedad.

Si a la vasija se le pudiera imprimir un movimiento giratorio, una presión relativamente ligera de la mano daría lugar a una forma simétrica y cilíndrica, y con las adecuadas variaciones de la presión o empujando hacia abajo, podrían introducirse complicadas modificaciones en el cilindro básico pero conservando su simetría. Esto sería posible si la arcilla se colocara en una pieza de madera o de piedra, horizontal y circular (torno de alfarero), provista de un eje central por debajo, alojado en un orificio, que al moverse imprimiría al conjunto un movimiento giratorio rápido.

La técnica de la cerámica de espiral fue la más habitual antes de la invención del torno de alfarero. Tras amasar La arcilla, se formaban finas tiras alargadas.

Posteriormente, sobre una base de arcilla, se iban enrollando las tiras hasta que el recipiente cobraba la forma deseada.

Para alisar la superficie del recipiente y asegurar así su impermeabilidad, se unían

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