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Relevancia de la profesión docente


Enviado por   •  18 de Agosto de 2011  •  Trabajos  •  4.823 Palabras (20 Páginas)  •  358 Visitas

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1. PRODUCTOS DE TRABAJO DEL CURSO BÁSICO DE FORMACIÓN CONTINUA PARA MAESTROS EN SERVICIO 2011i Éstos productos de trabajo se dan a conocer para compartir con otros profesores del país las dudas, inquietudes y comentarios que el enfoque por competencias ha despertado en el gremio desde su aplicación en 2009.

2. TEMA UNO. RELEVANCIA DE LA PROFESIÓN DOCENTE

3. 1.- Semblanza profesional a partir de revalorar la práctica educativa “Es más fácil juzgar el talento de un hombre por sus preguntas que por sus respuestas”. Pedro Marcos Gastón Luque de LevisSi como sostiene Gilles Ferry (1997) “la formación es un trabajo sobre sí mismo,un trabajo de sí mismo sobre sí mismo”, entonces este ejercicio de reflexión seráparte nodal de mi propia formación docente. Al mirar atràs, el primer impulso es etiquetar a los maestros que tuvedesde el nivel inicial como “tradicionalistas” “positivistas” “enciclopédicos”, pero meparece que lo justo es decir que fueron hombres y mujeres de su tiempo formadosen un modelo cientificista que se limitaban a reproducir en el salón de clases. Es frecuente escuchar “satanismos” del tradicionalismo conductistapresente en el modelo bajo el cual fuimos educados, lo cierto es que no se debegeneralizar. Tuve maestros que dictaban (literalmente) su clase, combinándolacon exposiciones y exámenes y tenían sin embargo una pasión y un compromisoque contagiaba a cualquiera, así como otros considerados “de vanguardia” que enaras de un constructivismo mal entendido, simplemente nos dejaban hacer lo quequisiéramos en clase, llevando el concepto de “guía” y “facilitador” al extremo. Espor lo anterior que me queda claro que los modelos que me interpelan sonaquellos que se basan en la intelectualidad del docente, pudiendo serenciclopedistas e incluso tradicionales, pero sin perder la pasión por el trabajo enel aula. En mi caso, fue la transición de Secundaria a Preparatoria el parteaguas que marcó mi formación académica y humana. Obtuve una beca por mejorpromedio de generación , para estudiar la preparatoria en el Tecnológico deMonterrey (ITESM) Campus Central de Veracruz y mi realidad dio un giro de 180º.Cuestiones que pudieran parecer triviales, como el uso del uniforme, que en el Tecno era necesario, fueron dislocaciones que interpelaron la idea per se de lo quepara mí significaba “ser alumno”. Fumar en clase estaba permitido, lo cual erasencillamente inaceptable en el colegio del cual yo provenía. Las chicas podían iren minifalda, maquillarse, fumar e incluso entrar con su novio a clase sin problemaalguno. Los chicos podían dejarse el cabello largo e ir en patines a clase, entreotras cosas, pero lo que verdaderamente me costó trabajo procesar fue el rol delos profesores dentro del grupo. En el Tecnológico de Monterrey, rompí con varios paradigmas. Uno deellos fue el dogma telenovelero aquel de “los ricos son tontos y los pobres soninteligentes” que Monsiváis explica tan bien como modelo de preservación del

4. statu quo de la clase no-dominante a través de películas como “Nosotros lospobres, ustedes los ricos”: “ellos tienen dinero, pero yo soy feliz y ademásinteligente”…¡pamplinas! Comprobé que la cosa era al contrario. Los chicos quefueron mis compañeros de clase, eran miembros de las familias más pudienteseconómicamente en Córdoba y la región y para mi sorpresa, eran inteligentes,educados, con una cultura general muy amplia, fruto de sus múltiples viajes alextranjero y de su trato personal con personas que yo sólo veía en revistas eincluso en la televisión. Me costó mucho trabajo adaptarme a este ambiente. Loque ellos comentaban de forma normal (viajes, diversiones, convivios) yo lotomaba como presunción de clase y en realidad no había tal, lo que pasa es quechocaba con mi estilo de vida y con la forma como mi familia me había educado.Sin embargo, encontré allí amistades muy queridas que conservo hasta hoy y queme ayudaron en lo que llamo mi “adaptación funcional al ambiente”…fue duro.EL DON DE LA IMAGINACIÓN Fue aquí donde aprendí que la formación no la da ú nicamente laescuela. Mis amigos estaban formados (educados) desde la cuna. Yo no podíaviajar, pero podía leer y desde entonces esta actividad es mi pasión. Leo lo quesea , como sea, cuando sea y a cualquier hora. No veo TVCon el universo que la lectura abrió en mi pequeño mundo, descubrí que yo nopodía conocer en persona a los intelectuales que mis compañeros trataban connaturalidad, pero podía imaginarme qué cosas les preguntaría de haber tenido laoportunidad de estar frente a ellas. Increíblemente este ejercicio me sirvió paraentrevistar a estudiosos del campo educativo en un determinado momento de mivida. No tuve miedo, no me sentí nerviosa y puedo decir que incluso en todos loscasos (Gracias a Dios) hubo una corriente de simpatía mutua que se percibía en elambiente y que hizo que me brindaran tiempo, espacio y esfuerzo, personas queno eran conocidas por ser pacientes con los neófitos que se atrevían aentrevistarlas.LA GRACIA DE SER AUTODIDACTA En el Tecnológico de Monterrey también aprendí a ser autodidacta.Los docentes llegaban, daban su clase y se iban. Las reglas eran claras, si alguientenía una duda, había dos opciones: preguntar al día siguiente (lo cual a veces nose podía por la saturación de horarios y materias) o investigar por cuenta propia, loque resultaba más práctico a fin de cuentas. Aprendí a hacer mis propias reglassin dejar de considerar las normas de la institución. No me da miedo utilizar micriterio. No sé si dentro del plan y programas de estudio de la institución siganconsiderando la materia llamada DHP (Desarrollo de Habilidades delPensamiento), pero ¡qué buena cosa! Todavía guardo con mucho cariño los seislibros que correspondieron cada uno a diferente semestre. Método inductivo,deductivo y el propio  que ejercité a la par que leía a Sir Arthur Conan Doyle…otro mundo

5. EL LLAMADO DIVINOMe habría gustado decir que mi ingreso al campo educativo fue por la vocaciónque define Vasconcelos en base a las misiones educativas: “la vocación es elllamado divino a realizar aquello para lo que Dios te ha convocado”…pues no. Laverdad es que en mi caso no fue así.Mi formación universitaria es la de arquitecta, en primer lugar. Estudiabaarquitectura de lunes a viernes y dos años después en el sistema abiertoestudiaba la Licenciatura en Educación. Las dos me gustaban mucho,especialmente porque mi mamá es profesora y en su tiempo, cuando ella estudióla maestría, que coincidió más o menos cuando yo ingresaba en el Tec, leencomendaron a ella leer a Paulo Freire y ahí fue donde me enganché con laPedagogía del Oprimido y los planteamientos de este gran educador.Después me encontré con un libro de Henry Giroux, cuyos postulados de lapedagogía

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