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La Educacion En La Escuela Primaria


Enviado por   •  16 de Marzo de 2012  •  2.177 Palabras (9 Páginas)  •  513 Visitas

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Proyecto de reflexión y síntesis desde la experiencia de 35 años de trabajo de un maestro de escuela.

Cuántas veces en conversaciones y charlas entre maestros y maestras hemos dicho: "Esto habría que escribirlo, esto sí es la verdad de la escuela y no lo que cuentan en la tele o en los periódicos". Y es que cada profesión vista desde dentro y trabajada todos los días difiere mucho de los estereotipos que la población en general tiene asumidos sobre ella. Y más en la enseñanza. Porque hay oficios en los que los que los profesionales de los mismos gozan de una cierta autoridad y sus opiniones son respetadas, pero otras como la docencia no. Pocas personas le discuten a un médico o a un panadero sobre su trabajo, pero todo el mundo se ve capacitado a intervenir y opinar sobre la escuela, contradecir a los maestros y si es preciso ponerlos a parir. Visto desde esta óptica, la mayoría de los maestros-as (en adelante usaré poco maestros-as, niños-as, padres-madres... por funcionalidad en la escritura y la lectura) se limitan a hacer su trabajo, a prepararse sus clases, a reciclarse, pero hablan poco de la escuela, excepto cuando se juntan varios en una boda o en la playa y a la media hora ya están charlando de la escuela apasionadamente. Harían falta más voces de los enseñantes en la sociedad para explicar qué es lo que hacemos de las nueve a las dos de la tarde con los niños en las escuelas.

Algunos maestros tenemos vocación literaria, lo que no significa que tengamos que ser buenos escribiendo. Hemos hecho nuestros pinitos en revistas, hemos escrito algún artículo en periódicos o nos hemos responsabilizado del periódico de la escuela. Esos periodiquillos que en ocasiones son verdaderas joyas literarias -yo los he visto-, pero en general, el maestro escribe poco, bastante tiene con corregir los trabajos y las libretas de los alumnos y alumnas. Pero sería importante contar la verdad de la escuela. Escribir sobre lo que ocurre en esa institución. Desmentir desde el tajo la cantidad de bulos, de mentiras y medias verdades que los periodistas o las autoridades políticas y educativas lanzan a la sociedad sobre la escuela, sobretodo cuando estamos en vísperas de elecciones. Pero es natural que callemos. Somos funcionarios y no interesa meternos en líos. A los maestros más inquietos y que levantan la voz los calla el sistema rápidamente con un puesto de liberado en los sindicatos, en los CEPs o en la Delegación. Pero insisto en que sería importante contar la verdad de la escuela. O al menos la propia verdad, como diría el poeta. Porque normalmente hablan y escriben de la escuela los pedagogos desde las universidades -sin estar trabajando con niños-, los inspectores o altos cargos de la administración educativa en revistas especializadas, para hacer méritos, o los políticos, para sacar votos; pero de los verdaderos currantes del tema se oyen pocas voces. Estos callan y trabajan y muchas veces se ríen de las patochadas que se oyen por ahí, aunque reconozco que no por el mero hecho de trabajar en la escuela el maestro es infalible, como el Papa (bueno, el Papa tampoco es infalible).

A mí me gusta escribir. La palabra impresa me atrae desde siempre porque tienes que hacer un ejercicio de reflexión antes de pasarlo al papel o a la pantalla. Un ejercicio interno que ocurre menos con la palabra hablada. Además, con la escritura puedes borrar, alterar, poner y quitar hasta que te sale exactamente lo que quieres decir. Además, la palabra hablada está mediatizada por tus nervios, por tu físico, por la costumbre o no de hablar en público, por la timidez, por el auditorio... pero con la palabra escrita estamos todos más igualados, sólo interviene la inteligencia y lo que has aprendido a redactar en la escuela o fuera de ella, a poner en su forma exacta y ordenada el sujeto, el verbo y el predicado, los puntos y las comas. La palabra escrita es más democrática.

He escrito algunos ensayos cortos sobre la escuela pero después se han quedado olvidados en los cajones porque para un simple maestro, intentar publicar era bastante complicado, pero siempre he estado convencido de que algún día expondría al público, si se presentaba la ocasión, mis vivencias y avatares en la Educación Primaria, antes Educación General Básica, la EGB, que no sé por qué, pero la añoro, me parece que era más escuela que ésta. Será que me estoy haciendo mayor. Pero ahora, con internet en nuestras mesas de escritorio en las casas y en la escuela, se ha presentado la ocasión perfecta para publicar por uno mismo, sin necesidad de peloteos ni de muchos dineros, lo que uno quiera, lo que uno de verdad piensa sobre cualquier tema. Un dominio puesto en un servidor de internet no cuesta mucho y sin embargo llega a todo el planeta y los buscadores se encargan de propagarlo. Lo que se hace con el corazón y de buena fe se lee en la red, lo tengo comprobado y esta reflexión sobre la escuela, mía y de los que quieran sumarse, estoy seguro que se va a leer en Andalucía, en España y en el entorno hispanohablante.

El proyecto

El anuncio del abandono de la lucha armada, hecha por ETA el 22 de marzo de 2006, no sé por qué razones de la mente, me ha decidido a empezar a escribir este proyecto que llevaba tiempo meditando. El razonamiento es bien simple: me faltan cinco años para jubilarme y lo que queda de este curso. Dentro de un lustro habré estado en la escuela 35 años. Creo que ya sé del tema lo suficiente como para poder contarlo. Y lo que cuente será la verdad de la escuela, mi verdad. Lo que he vivido en este trabajo, con sus ilusiones y esperanzas; con sus decepciones y frustraciones, pero la verdad. En caso de no querer o poder decirla, no la diré, pero tampoco echaré una mentira, me callaré.

He dividido el campo a tratar en 20 temas, 20 trimestres, un capítulo cada tres meses, no es demasiado. Si soy constante, dentro de cinco años habré meditado lo suficiente sobre La Educación Primaria como para decir algo nuevo y si no aporto novedades, el mero ejercicio intelectual de pensar y escribir será suficiente recompensa. Ni más ni menos. Sin ninguna pretensión adicional. Cuando termine el quinquenio habré acabado con la teoría y también con la práctica, me jubilaré y me dedicaré a mi otra gran vocación.

Objetivos

Dos fundamentalmente: Por un lado, desentrañar qué es la escuela por dentro, para que los profanos a la educación, la gente de la calle, sepa qué se cuece entre sus paredes y en segundo lugar, aportar los defectos y las posibles soluciones de cada uno de los veinte temas

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