Educación: una mirada multidisciplinar a su historia, concepción y futuro
Willy GermanInforme3 de Febrero de 2026
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Universidad de Carabobo [pic 1][pic 2]
Facultad de Ciencias de la Educación
Escuela de Educación
Curso Introductorio I-2026
LA EDUCACIÓN
Docente: Realizado Por:
Wilfredo Franco 34. Erick Leal
C.I: 30.504.622
Bárbula, 22 de enero del 2026
La educación ha sido, desde los albores de la civilización, uno de los temas más debatidos y reflexionados por filósofos, pedagogos y científicos sociales. Su importancia radica en que constituye el medio por el cual los seres humanos se forman como individuos y como miembros de una comunidad. A través de la educación se transmiten valores, conocimientos, habilidades y actitudes que permiten la construcción de sociedades más justas, democráticas y solidarias. Sin embargo, la educación no es un concepto unívoco: cada época y cada pensador han aportado definiciones distintas que reflejan sus contextos históricos y culturales. Este ensayo busca analizar las principales concepciones de educación desde la filosofía clásica hasta la pedagogía contemporánea, así como el surgimiento de la educología y las ciencias de la educación, para finalmente reflexionar sobre la misión y visión de la educación en el mundo actual. Platón y Aristóteles, pilares de la filosofía griega, entendieron la educación como un proceso ético y normativo. Platón la definió como el arte de conducir a los jóvenes hacia lo que la ley y la razón consideran correcto. Para él, la educación debía formar ciudadanos capaces de vivir conforme a la justicia y la verdad, guiados por los más sabios. Aristóteles, por su parte, sostuvo que la buena educación consiste en orientar los goces y dolores hacia lo que conviene, es decir, en formar el carácter moral. En ambos casos, la educación se concibe como un medio para alcanzar la virtud y garantizar la cohesión social. Con el pensamiento medieval, Santo Tomás de Aquino definió la educación como la promoción de la prole hacia el estado perfecto del hombre, entendido como el estado de virtud. Esta visión teológica se prolonga en Spencer, quien también la concibe como un proceso de perfeccionamiento moral. Posteriormente, Kant introduce un enfoque humanista: la educación es el desarrollo de toda perfección que lleva consigo la naturaleza humana. Locke, en cambio, aporta una perspectiva práctica y realista: el fin de la educación es lograr una mente sana en un cuerpo sano, abriendo la mente hacia el conocimiento sin pretender especializar prematuramente al individuo. Estas definiciones muestran cómo la educación pasó de ser un proceso moral y religioso a convertirse en un medio de desarrollo integral. Con el surgimiento de la pedagogía moderna, autores como Dilthey, Dewey y Peters ampliaron el concepto hacia dimensiones sociales y epistemológicas. Dilthey la concibió como una actividad planeada mediante la cual los adultos forman la vida de los seres en desarrollo, resaltando la intencionalidad del proceso. Dewey, desde el pragmatismo, la definió como la reconstrucción de la experiencia que aumenta la capacidad de dirigir experiencias futuras, vinculando educación con democracia y vida práctica. Peters, por su parte, enfatizó que ser educado implica dominar prácticas y comprender principios, reconociendo la existencia de múltiples procesos educativos. Connor y Spranger añadieron dimensiones funcionales y culturales. Connor subrayó que la educación debe proporcionar habilidades mínimas, capacitación laboral, interés por el conocimiento y capacidad crítica, además de contacto con valores culturales. Spranger la entendió como una formación esencial del individuo, organizada y provocada por influencias culturales, que sensibiliza hacia valores y rendimientos valiosos. Estas definiciones muestran cómo la educación se ha convertido en un proceso integral que abarca lo ético, lo social, lo cultural y lo práctico. En el siglo XX surge la educología, entendida como la ciencia que estudia los procesos de enseñanza-aprendizaje y que se considera una epistemología de la educación. Su propósito es reflexionar sobre el quehacer educativo, crear ambientes académicos favorables y analizar los vínculos entre enseñanza-aprendizaje y procesos educativos. La educología busca dar rigor científico a la práctica pedagógica, convirtiéndola en objeto de estudio sistemático. Paralelamente, las ciencias de la educación se consolidan como un campo multidisciplinario que integra pedagogía, psicología, sociología, filosofía y antropología, entre otras disciplinas, para comprender la educación en su complejidad social. Estas ciencias permiten analizar cómo los procesos educativos se relacionan con factores culturales, económicos y políticos, y cómo pueden transformarse para responder a las necesidades de la sociedad contemporánea. Su misión es crear y difundir conocimientos innovadores y socialmente pertinentes, formando profesionales éticos y ciudadanos capaces de promover cambios sociales, políticos y económicos. Su visión es ser una universidad pública, democrática, participativa e innovadora, promotora del pensamiento crítico y generadora de saberes. Estas declaraciones reflejan cómo la educación contemporánea busca no solo formar individuos competentes, sino también ciudadanos comprometidos con la transformación social y el bienestar colectivo. Al analizar las distintas definiciones de educación, se observa una evolución desde la formación moral y religiosa hacia una concepción integral que incluye dimensiones intelectuales, sociales, culturales y científicas. La educación ya no se limita a transmitir conocimientos, sino que busca formar personas capaces de pensar críticamente, adaptarse a los cambios y contribuir al progreso humano. En este sentido, la educología y las ciencias de la educación representan un avance significativo, pues permiten estudiar la educación con rigor científico y diseñar estrategias más eficaces para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, la educación enfrenta hoy desafíos complejos: la globalización, la revolución tecnológica, las desigualdades sociales y la crisis ambiental exigen una educación capaz de formar ciudadanos conscientes, solidarios y responsables. La misión y visión de instituciones como la UC muestran que la educación debe ser un motor de transformación social, orientada hacia la libertad, la democracia y el bienestar colectivo.
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