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Actividad Diagnostica Filosofia Etapa 4


Enviado por   •  19 de Mayo de 2015  •  1.547 Palabras (7 Páginas)  •  2.171 Visitas

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Actividad de adqusición del conocimiento.

Karl Marx

Bibligrafía.

Karl Marx procedía de una familia judía de clase media; su padre era un abogado convertido recientemente al luteranismo. Estudió en las universidades de Bonn, Berlín y Jena, doctorándose en filosofía por esta última en 1841. Desde esa época el pensamiento de Marx quedaría asentado sobre la dialéctica de Hegel, si bien sustituyó el idealismo hegeliano por una concepción materialista, según la cual las fuerzas económicas constituyen la infraestructura subyacente que determina, en última instancia, fenómenos «superestructurales» como el orden social, político y cultural.

En 1843 se casó con Jenny von Westphalen, cuyo padre inició a Marx en el interés por las doctrinas racionalistas de la Revolución francesa y por los primeros pensadores socialistas. Convertido en un demócrata radical, Marx trabajó algún tiempo como profesor y periodista; pero sus ideas políticas le obligaron a dejar Alemania e instalarse en París (1843).

Por entonces estableció una duradera amistad con Friedrich Engels, que se plasmaría en la estrecha colaboración intelectual y política de ambos. Fue expulsado de Francia en 1845 y se refugió en Bruselas; por fin, tras una breve estancia en Colonia para apoyar las tendencias radicales presentes en la Revolución alemana de 1848, pasó a llevar una vida más estable en Londres, en donde desarrolló desde 1849 la mayor parte de su obra escrita. Su dedicación a la causa del socialismo le hizo sufrir grandes dificultades materiales, superadas gracias a la ayuda económica de Engels.

Marx partió de la crítica a los socialistas anteriores, a los que calificó de «utópicos», si bien tomó de ellos muchos elementos de su pensamiento (particularmente, de autores como Saint-Simon, Robert Owen o Charles Fourier). Tales pensadores se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modélicas.

Por el contrario, Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) sería la forma de acabar con la civilización burguesa. En 1848, a petición de una liga revolucionaria clandestina formada por emigrantes alemanes, Marx y Engels plasmaron tales ideas en el Manifiesto Comunista, un panfleto de retórica incendiaria situado en el contexto de las revoluciones europeas de 1848.

Obras.

• 1841 Diferencias entre la filosofía natural de Demócrito y la filosofía natural de Epicuro. (Tesis doctoral)

• Crítica de la filosofía del derecho de Hegel.

• 1844 Manuscritos económico-filosóficos. (Publicados en 1932).

• 1845 Tesis sobre Feuerbach.

• 1847 Trabajo asalariado y capital.

• 1847 La miseria de la filosofía.

• 1848 Discurso sobre el libre cambio.

• 1849 La burguesía y la contrarrevolución (segundo artículo). Publicado en la Neue Rheinische Zeitung.

• 1849 Trabajo asalariado y capital.

• 1850 Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850.

• 1851-1852 El dieciocho brumario de Luis Bonaparte.

• 1853 La dominación británica en la India.

• 1853 Futuros resultados de la dominación británica de la India.

• 1854 La España revolucionaria.

• 1859 Contribución a la Crítica de la Economía Política.

• 1864 Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores.

• 1865 Salario, precio y ganancia.

• 1867 El Capital.

• 1871 La guerra civil en Francia.

• 1874 Acotaciones al libro de Bakunin El Estado y la Anarquía.

• 1875 Crítica al Programa de Gotha.

Soren Kierkegaard

Bibliografía.

(Copenhague, 1813-id., 1855) Filósofo danés. Hijo del segundo matrimonio de un acaudalado comerciante de estricta religiosidad, era el menor de siete hermanos. Jorobado de nacimiento, la opresiva educación religiosa que vivió en la casa paterna está en la base de su temperamento angustiado y su atormentada religiosidad, origen de numerosas crisis. Sin embargo, de puertas afuera mantuvo una disipada vida social, en la que se distinguía por la brillantez de su ironía y su sentido del humor.

Sin razón aparente, renunció a su compromiso con Regina Olsen cuando estaban a punto de casarse, en 1841, al parecer a causa de una nueva crisis que le empujó a abrazar una vida religiosa, en el peculiar sentido que ello tenía para él. Sin embargo, antes de defender la fe como la única vía para evitar la caída en la desesperación, los primeros escritos de Kierkegaard trataban de los dos estadios previos de la existencia humana, según la teoría de los tres estadios que propuso en O lo uno o lo otro, que guarda cierto paralelo con su propia existencia; distinguió, en este sentido, el estadio estético y el ético, que se completarían con el ya mencionado estadio religioso. Escribió con seudónimo los libros en que reconstruía el discurso del esteta, y también los que dedicó al estadio ético.

Sólo cuando entró en la fase del estadio religioso, a partir del año 1848, abandonó el uso de seudónimos. Éstos no respondían a la voluntad de ocultar su identidad, sino a la intención de dar a cada personaje un nombre y apellido propios (Victor Eremita, Nicolaus Notabene, Johannes Climacus, Johannes de Silentio, Constantin Constantinus...) con los cuales caricaturizar una de las múltiples formas en que los hombres resuelven su existencia. El esteta sería aquel individuo que, angustiado ante la imposibilidad de determinar por sí mismo la buena dirección de su propia vida, suspendiese las decisiones para evitar equivocarse: nada es preferible excepto si produce placer. Por eso, el esteta acabará dedicando toda su vida a encontrar la fórmula en que haya quedado absolutamente desterrada la angustia. Esta figura encuentra su mejor ejemplo en Diario de un seductor, donde el goce de la vida como momentos aislados de placer es lo único que guía al protagonista.

El hombre ético, en cambio, confía en que, al contrario, su razón le proporcione los elementos necesarios y suficientes para evaluar en cada momento la oportunidad de sus actos y, con ello, guiar rectamente el curso de su vida; sin embargo, y en abierta oposición a Hegel, para Kierkegaard esta figura queda atrapada en el espacio mediocre y alienante de lo público, el concepto compartido, nivelador, en el que desaparece el individuo.

Por último, el religioso albergará en sí mismo la tensión entre los dos estadios anteriores; sentirá la dificultad para actuar, pero a la desesperación opondrá no su razón, sino la pasión que el esteta derrochaba en las gestas amorosas, empleada ahora en sentir hasta el final su temor a equivocarse, mientras no puede por menos que actuar. Instalado en el absurdo de la existencia y en la angustia radical de la aspiración a la eternidad, el religioso afirma únicamente su fe, y a través de ella su propia y radical singularidad.

Kierkegaard abordó la temática religiosa de un modo heterodoxo, ya que no indagó en la naturaleza de la fe desde la premisa de la existencia de Dios sino desde la subjetividad del individuo, que, a través del inevitable ejercicio de su libertad, ve en el sentimiento religioso la única forma de vivir una existencia digna, no tanto a los ojos de Dios como a los suyos propios. Además de su prolijidad, lo que hace notable al filósofo es la originalidad de su trabajo, muy próximo a algunas de las corrientes filosóficas más relevantes del siglo por venir, sobre todo el existencialismo.

Obras.

• In vino veritas

• 2009

• Estética y Ética

• 2007

• El instante

• 1855 (2006)

• La enfermedad mortal

• 1849

• Las obras del amor

• 1847

• La era actual

• 1846

• Notas concluyentes no científicas

• 1846

• Temor y temblor

• 1846

• Estudios en el camino de la vida

• 1845

• El concepto de la angustia

• 1844

• Diario de un seductor

• 1843 (2008)

• La repetición

• 1843 (2009)

• lo uno o lo otro

• 1843

Moritz Schlick

Bibliografía.

Filósofo alemán nacido en Berlín y muerto en Viena, asesinado por un estudiante en la universidad. Enseñó Física en la Universidad de Kiel y Filosofía de las Ciencias inductivas en la de Viena. Colaboró en el nacimiento del Círculo de Viena, que fue el centro difusor del neopositivismo hasta la anexión de Austria por Alemania.

Entre los neopositivistas de Viena, Schlick fue la personalidad más abierta a diversas cuestiones. Desde luego, en él aparecen en primer lugar los temas característicos del neopositivismo, como son: oposición a la metafísica y reducción de la filosofía al análisis lingüístico. Pero así mismo, aparece en sus escritos sobre ética una Weltanschauung naturalista y una moral optimista. La vida adquiere valor por el contenido que el hombre le otorga y por la alegría con que la vive. La ciencia y la cultura deben tender hacia un rejuvenecimiento del hombre. La moral tiene que dejar de ser una moral del deber para convertirse en una moral de entusiasmo, y que el obrar sea fin en sí mismo, como un juego.

Las aportaciones más significativas de Schlick pertenecen al campo de la gnoseología y de la epistemología. Defendió con entusiasmo que la gnoseología filosófica no debe imponer su tutela sobre la metodología de las ciencias sino aprender de ésta. De Schlick es el célebre principio de verificación: El significado de una proposición es el método de su verificación. Según esto, las proposiciones metafísicas, al no ser verificables, no significan nada. Este "criterio empírico de verificación" constituyó la cuestión central del neopositivismo vienés en su primera etapa.

Obras.

• Allgemeine Erkenntnislehre [Teoría general del conocimiento], Springer, Berlín 1918.

• Fragen der Ethick [Problemas de ética], Springer, Viena 1930.

• Grundzüge der Naturphilosophie [Fundamentos de filosofía de la naturaleza], ed. por W. Hollitscher, Gerold, Viena 1948.

• Philosophical Papers, ed. por Henk L. Mulder y Barbara F.B. van de Velde-Schlick, 2 vols., Reidel, Dordrecht 1979.

• Traducciones al castellano:

• El viraje de la filosofía, en A.J. Ayer (ed.), El positivismo lógico, FCE, México 1965, p. 59-65.

• Positivismo y realismo, ibídem, p. 88-114.

• ¿Qué pretende la ética?, ibídem, p. 251-268.

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