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El Ateneo De La Juventud


Enviado por   •  25 de Junio de 2011  •  2.167 Palabras (9 Páginas)  •  2.645 Visitas

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EL ATENEO DE LA JUVENTUD

“El sabio no dice todo lo que piensa, pero piensa todo lo que dice”

Aristóteles

“El Ateneo de la Juventud Mexicana, más adelante conocido como el Ateneo de México, fue una asociación civil mexicana nacida el 28 de octubre de 1909 para trabajar por la cultura y el arte, organizando reuniones y debates públicos. Surgió como una vigorosa respuesta de una generación de jóvenes intelectuales quienes, en el ocaso del Porfiriato, adelantan una serie de críticas al determinismo y mecanicismo del positivismo comtiano y spenceriano que alentó el modelo de desarrollo usado por Porfirio Díaz y el grupo de los, así llamados, "científicos". Mediante una serie de conferencias y diferentes esfuerzos culturales activaron una nueva conciencia reflexiva en torno a la educación”.

Dentro del presente trabajo se pretende entender los pensamientos, acciones y logros del Ateneo de la juventud, así como el alcance que tuvieron sus ideas dentro de la sociedad y la influencia de su filosofía en la Revolución mexicana.

El Ateneo de la juventud es la creación natural de un sistema en decadencia, de una doctrina que sin duda tuvo grandes aportes a la educación en México, pero que para el nuevo siglo y para las nuevas generaciones ya no cumplía con las expectativas de una juventud intelectual con nuevas necesidades, y además, consideraban de suma importancia incluir las humanidades en el ámbito educativo, lo cual el positivismo había excluido.

La época en que surge el Ateneo se vio rodeada de mucho progreso en el país, principalmente la capital, así como aquellos puertos marítimos y fronteras que comunicaban al país con Europa y Estados Unidos, mas no en el resto del país, donde las cosas seguían sin cambio alguno en cuanto a modernización y progreso se refiere, lo que provocó un descontento generalizado de aquella población que permanecía sumida en el abandono de las instituciones que dirigían el destino del país.

La necesidad de cambio en los jóvenes, los impulsó a buscar por cualquier medio, la forma de apropiarse de aquello que ellos consideraban esencial, una identidad propia, una cultura que diferenciara a los mexicanos del resto del mundo, principalmente de Francia, ya que de este país provenía aquella doctrina filosófica que guiaba la educación en México, y, que influía en gran medida en la enajenación cultural de la gente, para lo cual, nos dice Solana…“En 1906, un grupo de estudiantes y escritores jóvenes se congregaba en torno de un mismo afán: romper el cerco de una cultura que ya no los satisfacía.”

A diferencia de la administración publica, otros sectores empezaron a mostrar un gran avance, sobre todo las comunicaciones, el transporte y el comercio, lo que permitió que la información que pasaba en otras partes del mundo llegara a nuestro territorio con mayor rapidez que en décadas anteriores, lo que propició que los jóvenes tuvieran más acceso a nuevos modos de pensar y actuar, así como la llegada de nuevas doctrinas filosóficas, tal como lo dice Rojas Gardueñas…“Las comunicaciones mejoran el flujo de ideas, libros y noticias del extranjero, lo que ponía al país a la vanguardia en comunicaciones, provocando también la llegada de nuevas corrientes de cambio”.

Tal vez fue el deseo de cambio, que los sacara del aburrimiento en que se veían envueltos, dentro de una escuela para la cual la ciencia era el camino para llegar a la verdad, dejando de lado el arte y la cultura, lo que los impulsó a unirse, o quizá el interés común de búsqueda de otras opciones que llenaran aquel vacio que les dejaba el sistema positivista.

El arte que llegó a México en la época porfiriana, fue el germen que despertó la inquietud de algunos jóvenes la llama que encendió la mecha del ingenio Mexicano, ya que es considerado una de las deficiencias de la época en lo que a cultura se refiere.

Cabe señalar que la generación del Ateneo es considerada autoeducada en el arte, “a base de lecturas” (Rojas Gardueñas, p. 24) que les llegaban del exterior, ya fuera en libros o noticias.

La Escuela Nacional Preparatoria, así como algunos de sus maestros, como Ignacio Ramírez, Ignacio M. Altamirano y Manuel Payno, entre otros, juegan un papel especial en la vida de los preparatorianos, sobre todo, porque se sembró en ellos la inquietud de encontrar nuevas formas de llegar al conocimiento.

En relación a esto, Rojas Garcidueñas menciona que…“Del seno de las propias huestes positivistas salió el impulso que acabaría por derribar esta doctrina como sistema pedagógico”.

Este grupo de jóvenes con un espíritu constructivo, inició primeramente con lecturas literarias que fomentaron el gusto y comprensión de autores griegos, reuniendo tanto a maestros como a alumnos en un salón de la propia preparatoria llamado “El Generalito” (Rojas Gardueñas, p. 35), es importante señalar que dichas lecturas eran más que nada una serie de conferencias que no buscaban otra cosa que dar a conocer otras ideas.

Posteriormente surge la revista Savia Moderna, tal vez por la inconformidad y deseos de cambio, dicha revista incluía en su contenido, “páginas fotograbadas de dibujos, pinturas y esculturas” (Rojas Gardueñas, p. 42) poemas, fragmentos de obras, notas sobre música, siendo ésta revista el preludio del Ateneo, concentrando su interés por el arte, siguiendo lo que se hacía en Europa, realizando un gran esfuerzo de renovación cultural de México.

Este grupo de jóvenes que habían madurado en el cuerpo del positivismo un pensamiento distinto, funda el “8 de Octubre de 1909 el Ateneo de la juventud, cuyos fundadores, según Quijano son:

“Jesús T. Acevedo, Evaristo Araiza, Roberto Argüelles Bringas, Carlos Barajas, Ignacio Bravo Betancourt, Antonio Caso, Luis Castillo Ledón, Francisco J. César, Eduardo Colín, Alfonso Cravioto, Marcelino Dávalos, Manuel De la Parra, Isidro Fabela, Jenaro Fernández Mac Gregor, Nemesio García Naranjo, Carlos González Peña, Pedro Henríquez Ureña, Rafael López, José María Lozano, Guillermo Novoa, Juan Palacios, Eduardo Pallares, Alfonso Reyes, Abel C. Salazar, José Vasconcelos y Emilio Valenzuela.”

El Ateneo de la juventud no puede encerrarse sólo en el plano del arte, más bien fue la base intelectual que vino a darle paso al movimiento armado, a la Revolución Mexicana. Fue un grupo que atacó abiertamente al régimen positivista.

Las actividades del Ateneo fueron esenciales para que

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