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LIBRO DE TEXTO GRATUITO CUMPLE 53 AÑOS; HAY 6 MILLONES DE ANALFABETAS


Enviado por   •  18 de Marzo de 2013  •  2.142 Palabras (9 Páginas)  •  299 Visitas

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Hace 53 años, María Isabel Cárdenas Ruiz, alumna de primer grado de la primaria rural Cuauhtémoc, en el Saucito, San Luis Potosí, recibió el primer libro de texto gratuito. Se lo entregó el secretario de Educación, Jaime Torres Bodet, y en la portada venía impresa aquella emblemática mujer indígena, representante de la Patria. En 2009, María Isabel, acudió a Los Pinos, invitada por el presidente Felipe Calderón para conmemorar el cincuentenario de este instrumento educativo, una de las políticas públicas más antiguas y consolidadas de México. Ella, que sólo estudió la Primaria. No era la primera vez que visitaba el recinto presidencial. Vicente Fox también la invitó en 2004. En esa ocasión, María Isabel dijo: “No recuerdo cómo fue la entrega. No presté mucha atención, porque no sabía que iba a trascender tanto”. -¿De qué le sirvieron sus libros?, le preguntaron. “Para salir adelante en mis estudios, en lo que yo estudié, que fue mi primaria nada más”. Luego dijo que no pudo continuar por falta de recursos y porque en esa época no se valoraba la educación de las mujeres. Cincuenta años y seis millones de analfabetas María Isabel es protagonista de la Historia de México y al tiempo, encarna el rezago educativo que admite el Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA): 43.2 por ciento de la población de 15 años y más –unos 33.4 millones de mexicanos- no completó la enseñanza indispensable para alcanzar una profesión. De los 77.2 millones en ese rango de edad, 7.6 por ciento (5.8 millones) son analfabetas; 12.9 por ciento (9.9 millones) desertaron de la primaria, y 22.7 (17.5 millones) no han concluido la secundaria. Seis de cada cien hombres no saben leer ni escribir ni hacer cuentas. El padecimiento es más agudo para las mujeres: ocho de cada cien. Sin la educación básica –otorgada por los libros de texto gratuitos- estos mexicanos están limitados en el mercado laboral porque sus ingresos sólo pueden ser de seis y ocho pesos, el pago de una hora laborada, reconoce la propia Secretaría de Educación Pública (SEP). En las últimas dos décadas, este grueso de mexicanos se ha incrementado al pasar de 29.7 millones a 33.4 millones, según el INEA. El mismo instituto, en la Evaluación de Impacto del Modelo Educación para la Vida y el Trabajo, reconoce que la educación primaria fomenta la inquietud por el panorama político y permite que el individuo se pregunte cómo resolver los problemas del presente. En 1958 –el año en que fue concebido el libro de texto gratuito- el analfabetismo en México era de 36 por ciento. Hay un descenso considerable de los que no saben leer, pero la tasa de México es una de las más altas de América Latina, de acuerdo con el informe Estado de la Población Mundial del fondo de Población de las Naciones Unidas. Para expedir la política pública del libro de texto gratuito, el entonces presidente Adolfo López Mateos en 1958, dijo: “Poco puede hacer la escuela por los niños si sus padres no tienen recursos para comprarles los libros de texto”. Entonces nombró por segunda vez a Jaime Torres Bodet como secretario de Educación Pública. Se propuso –coinciden ensayos – cumplir una de las premisas de José Vasconcelos: hacer llegar la educación básica a todos los rincones del país. Así, María Isabel Cárdenas Ruiz se convirtió en la primer alumna en recibir un libro. Después, muchos años después, diría en Los Pinos que la falta de recursos le impidió consolidar sus estudios. Sobrevive sin evaluación nacional El libro de texto gratuito es una de las políticas públicas más antiguas y con tendencia a prevalecer no obstante sus contenidos controvertidos, un fraude millonario en su producción en la historia reciente, millones de analfabetas en desventaja en el mercado laboral y la ausencia de una evaluación nacional que de cuenta de su efectividad. De una sinergia empresarial del gobierno e impresores privados, surge una producción editorial dirigida a los estudiantes de primaria, secundaria, telesecundaria, el sistema Braile y la educación indígena. Por ella, la Secretaría de Educación Pública ha sido reconocida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como uno de los grandes vendedores de textos didácticos en el mundo. ¿Necesitamos libros de texto gratuitos después de cinco décadas? El que sean gratuitos y homogéneos refleja el cumplimiento del derecho a la educación, una garantía individual consagrada en la Constitución, pero al mismo tiempo no reconoce la diversidad del país. El libro está planeado por igual para los niños en las ciudades con poder adquisitivo alto y las regiones miserables. Ninguno de los especialistas en Ciencias Sociales y Humanidades, reunidos en el Colegio de México la noche del 2 de febrero, en la presentación del libro “Entre paradojas: A 50 años de los libros de texto gratuitos” vislumbró su desaparición. Ahí estaban Javier Garciadiego, presidente del Colmex; Elisa Bonilla, directora de la Fundación SM; Alberto Arnaut, también del Colmex; Felipe Martínez Rizo, de la Universidad de Aguascalientes y Rebeca Barriga, coordinadora de la investigación. Todos coincidieron en que el libro gratuito es una conquista irrenunciable en la que no puede darse marcha atrás. Pero el gran faltante, señalaron, es una evaluación que de cuenta de la efectividad de los textos. Barriga expuso que ese trabajo de análisis nació del optimismo, así como del escepticismo que produce la existencia de una institución tan consolidada. Porque los datos contrastan, en efecto. En 2009 según el reporte “Histórico de producción” de la Comisión Nacional del Libro de Texto Gratuito (Conaliteg), se alcanzó la cifra histórica de cinco mil millones, en nueve sexenios -la mayor de América Latina según la OCDE, pero no se encuentra ningún estudio que haya dado cuenta de la efectividad de esta producción. El observatorio Ciudadano de la Educación, un colectivo de académicos de varias instituciones y ciudadanos, expone en un documento tal carencia. “En la actualidad no hay evaluaciones nacionales sobre los cambios en la concepción pedagógica de los libros de texto gratuitos, su uso en el salón de clases a través del tiempo, ni sobre su importancia como material didáctico y sus resultados en el aprendizaje de los niños. Aunque se han realizado investigaciones sobre los libros en general y también por asignatura, que constituyen una base para conocer su importancia, se ha tratado de estudios pequeños por el universo que pudieron

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