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Por los caminos del sur


Enviado por   •  15 de Abril de 2013  •  Ensayos  •  808 Palabras (4 Páginas)  •  272 Visitas

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Canto a Guerrero

Profesor Enrique Galeana Laurel

Por los caminos del sur

A ti te canto Guerrero

Tienes hombres bien bragados

Todos forjados de acero

Como ejemplo tenemos

un valiente triunfador

El Rey Azteca Cuauhtémoc

el último emperador

El primer congreso de Anáhuac

Nos brindó ese gran honor

Iguala de la independencia

El lábaro tricolor

Juan Álvarez y Nicolás Bravo

Nos dieron soberanía

A México la independencia

Y a Guerrero sabiduría

Dramaturgo y poeta

Y con amores callados

Escribió Juan Ruiz de Alarcón

Los pechos privilegiados

Con la historia caminamos

Enseñanza del mañana

Escribiendo Altamirano

Navidad en las Montañas

Declamando con amor

Con una voz muy sonora

Recordando al trovador

Al ilustre Rubén Mora

El jaguar nos representa

Danzan los tlacololeros

Al son de una linda chilena

“Atolito con el dedo”

Las etnias son alegría

Y lugares pintorescos

Al calor del medio día

Se oyen gritos tlapanecos

Cargando en su cintura

Un buen machete ayuteco

Canto a Morelos

Para vastas concepciones, el espíritu;

para empresas prodigiosas, el aliento;

el impulso de las alas de los cóndores

que, cerniéndose soberbios

entre bruma y entre nubes,

se remontan a los campos infinitos de los cielos.

Y los ojos con miradas aquilinas,

y la frente con el sello

de los hombres que, elegidos por los hados,

resquebrajan y demuelen los imperios,

y consuman los destinos insondables

los destinos misteriosos de los pueblos.

De las fieras la bravura;

el ardor de los volcanes en el pecho;

la arrogancia de los árboles del trópico;

la altivez de los crestones de los cerros.

Y en los nervios y la sangre,

y en el ánimo y el genio,

las virtudes heredadas de los indios,

las influencias ancestrales del ibero:

de Cortés y de Pizarro la osadía,

de los teules formidables el esfuerzo;

el valor de los insignes capitanes,

y la fe de los piadosos misioneros;

el arrojo de Viriato,

y el coraje irresistible de Cuauhtémoc.

En las épocas heroicas

que perduran en los cantos de la cítara de Homero,

también él audaz llegara

en las naves belicosas de los griegos

a los muros de Ilión, con los aquivos,

en su pugna encarnizada con los teucros,

a luchar bizarramente en los combates

como el hijo valeroso de Peleo.

Contra Xerxes, como Leónidas,

con los rudos espartanos, también él hubíese muerto.

Impetuoso, cual Aníbal,

tramontó las altas cumbres en su vuelo,

y tenaz, como Espartaco,

propugnó por hacer libres a los siervos.

Y el acero de Mudarra,

y el puñal que ennobleció Guzmán el Bueno,

y las flechas que lanzaba Xicoténcatl,

y la cota de Jiménez de Cisneros,

cual las armas del soldado sacerdote,

¡eran dignas de aquel ilícito guerrero!

Respiró libertad sobre las sierras;

le prestó la tempestad su voz de trueno;

...

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