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TRABAJO INFANTIL: ¿NECESIDAD ECONOMICA O PARTICULARIDAD CULTURAL?


Enviado por   •  19 de Agosto de 2017  •  Ensayos  •  1.791 Palabras (8 Páginas)  •  35 Visitas

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TRABAJO INFANTIL: ¿NECESIDAD ECONOMICA O PARTICULARIDAD CULTURAL?

Colombia durante décadas ha sido víctima de un conflicto “enmascarado” que ha marcado la historia nacional, desencadenando una serie de acontecimientos sociales de los que toda la población ha sido testigo. Fenómenos como el narcotráfico, la corrupción y los conflictos armados han traído consigo múltiples consecuencias como lo son; el desplazamiento forzado, el aumento de los índices de pobreza, el desempleo, cambios en los sistemas culturales de las regiones y la desigualdad (social, económica, en servicios de educación, salud, vivienda, etc.), los cuales a su vez han dado pie al aumento del eje central del presente análisis, “El trabajo infantil”.

La Organización Internacional del Trabajo y Unicef reconocen que no es posible ofrecer una definición única del trabajo infantil, sin embargo, comparten de manera general que éste puede definirse, como toda actividad económica realizada por niños, niñas y adolescentes, por debajo de la edad mínima general de admisión al empleo, cualquiera que sea su categoría ocupacional (asalariado, independiente, trabajo familiar no remunerado), y que sea física, mental, social o moralmente perjudicial para el niño privándolo de su niñez, potencial y su dignidad (OIT, 2007).

El trabajo infantil corresponde a uno de los principales problemas valorados a nivel mundial, ya que en muchas ocasiones, los niños se distancian de la posibilidad de educarse y por consecuente de la preparación necesaria para su vida laboral y social, lo cual podría desembocar en cambios a nivel de la percepción de su rol social, además puede considerarse como un problema estructural de sociedades ligado a las condiciones de pobreza, falta de educación, exclusión social e inequidad, además, éste es producto de factores de naturaleza económica, cultural y de organización social. Cabe destacar que, si bien es cierto que los factores económicos constituye un determinante fundamental para la aparición del trabajo infantil, no se deben dejar de lado los factores culturales, éstos, hacen referencia al conjunto de costumbres y creencias arraigadas en varios sectores de la población en donde se le asigna un alto reconocimiento hacia el papel positivo que cumple el trabajo infantil en el proceso educativo de los niños y niñas para forjar deseos de trabajar, un carácter laborioso y además, prevenir su “holgazanería” cuando sean adultos, así mismo consideran que tiene importancia en el desarrollo de habilidades y destrezas en un determinado oficio. De acuerdo a la cultura, en algunas regiones los niños son considerados como parte activa de la sociedad y de la economía familiar, por ello desde muy pequeños cumplen con un rol dentro de la comunidad a la que pertenecen, así, el impacto cultural más importante, radica en la  tendencia de las familias a naturalizar el trabajo infantil, ya que se le suele percibir como una instancia de aprendizaje de utilización de herramientas y de adquisición de un sentido de responsabilidad, considerado por la mayor parte de los adultos como algo útil para el futuro personal de sus hijos.

Generalmente, hay un colectivo supuesto en el que se concibe la calle como un lugar de aprendizaje  y el valor que se le atribuye al niño como sujeto responsable, “culturalmente sobre la calle existe un imaginario simbólico que la considera como un lugar de aprendizaje, sobre todo en sectores populares”. (Pico, I & Sánchez, R. 2010).  La calle para los niños trabajadores se configura en su escenario diario, un espacio abierto en donde se obtiene el dinero, considerado como la mejor opción para la supervivencia, allí pueden actuar con autonomía, formando vínculos solidarios con sus compañeros, desarrollando competencias y habilidades (comunicación con los adultos, manejo del dinero, afrontamiento de problemas callejeros), y se sienten participes en el aporte familiar, sin considerar el trabajo como abuso. A pesar del desconocimiento acerca de las consecuencias del trabajo infantil, muchos lo toman como colaboración hacia sus padres, “un mandado más” que es cumplido, generando además, un sentido de responsabilidad y conocimiento de las actividades que pueden ellos en un futuro desarrollar, cuando ellos lo requieran, perpetuando de esta manera la representación social valorativa del trabajo infantil de las futura generaciones. Cuando el trabajo se refleja en tareas menores, con la supervisión de los padres, se estima como un espacio de aprendizaje y de desarrollo de habilidades. En este sentido, el trabajo es formativo y un campo para el aprendizaje y desarrollo de habilidades, en la niñez, el sentido de la iniciativa impregna la vida cuando su medio social les estimula a desarrollar actividades con una finalidad, los niños asumen la responsabilidad de sí mismos y comprenden que se les cuenta como personas. (Hernández, R.; Peña, A. & Rubiano, Y. 2005).

Hoy, es común encontrar a niños desempeñando labores o actividades con el fin de conseguir un sustento para contribuir con las responsabilidades y mitigar la precaria situación dentro de sus hogares.  En nuestra ciudad, la tasa del trabajo infantil según lo reportado por el DANE (2014), se encontraba en un 5.2%, por ello, dentro del Plan de Desarrollo Municipal de la Alcaldía, hacen parte programas que velan por el sano desarrollo en igualdad de oportunidades y con justicia social. La oficina de Gestión Social y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, implementan proyectos que contienen estrategias guiadas hacia la eliminación del trabajo infantil en el municipio, sin embargo, pese a las fuerzas para mantener la seguridad e integridad de los menores, los logros para cambiar ésta realidad aun no poseen un carácter impactante, pese a que en oportunidades se es partícipe de escenas que dan cuenta de diversas maneras en las que niños tratan de conseguir dinero para aportar al sustento de sus familias. Es evidente que al realizar un recorrido por diversas zonas de la ciudad, es frecuente encontrarse en esquinas, con puestos de venta ambulante donde pequeños niños ofrecen dulces, bebidas, diarios y revistas, es alrededor de semáforos, en los buses, parques y otros lugares donde los menores encuentran una fuente de ingresos diarios.

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