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Analis De La Pelicula Naranja Mecanica


Enviado por   •  25 de Julio de 2014  •  1.199 Palabras (5 Páginas)  •  329 Visitas

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Análisis de la Naranja Mecánica

Es un hecho que de “La Naranja Mecánica” se pueden extraer innumerables lecturas. Sólo depende de cada cual para poder expresarlas o, simplemente, pensarlas.

En el caso de Alex, el protagonista de esta obra. Poseía una audacia e inteligencia bastante particular, como también esa hambre de placer y sadismo. Cabe preguntarse, después de revisar el caso de nuestra “naranja mecánica” y la de la película, si el hombre es “malo” por naturaleza o por consecuencia de la sociedad. Y descubriremos que ninguna de las dos tesis son totalmente correctas o totalmente erradas. Porque debemos tener presente que el ser humano, por muy racional que sea, es una criatura más dentro del reino animal, que en ocasiones actúa por instinto y no por racionamiento. Con esto no se justifican, en ningún caso, las brutales acciones cometidas por Alex, pero sí se explican. Es decir, aquí el problema no es si la sociedad induce a estos particulares individuos a cometer sus salvajes actos sino que simplemente, por muy desarrollada que sea no está preparada para quienes se salen de los límites convencionales. ¿Es justo que la sociedad sólo esté hecha para personas que se adapten a sus normas? Si nuestra cultura fuera tan perfecta, seríamos capaces de darle espacio a todos, no sólo a la “gente buena”, pues como seres humanos deberíamos tener la capacidad para darnos cuenta que no todos calzarán siempre en los modelos convencionales que se plantean. Es realmente absurdo pretender que todos seamos perfectos, sobre todo en un mundo en donde todo obedece al mandato ejercido por los diferentes poderes que nos dominan. Aquí no todos tienen su espacio, está claro, por lo que, de no cambiar nuestra perspectiva, seguiremos engendrando seres capaces de cometer actos salvajes.

“La Naranja Mecánica” es el reflejo sarcástico de cómo los países entrenan criminales para mantener el orden en la sociedad, tomando la palabra “orden” como la castración de la creatividad.

Es sumamente egoísta pensar que siempre lo “políticamente correcto” es lo más adecuado pues, como individuos únicos, cada persona piensa y ve el mundo de manera distinta, no siempre acorde a lo que el “todo” impone.

En definitiva, queda cuestionarse qué es más importante: si el bienestar de la sociedad dictado por los poderes, o el bienestar particular de cada persona.

Porque es muy fácil ver en otros los errores, pero es también muy difícil enfrentar los errores que nosotros mismos, como arquitectos de la sociedad, hemos construido jurando que está en lo correcto.

Y, hasta el momento, la única solución que hemos encontrado para estos casos excepcionales es el castigo, la represión y, a fin de cuentas, la evasión de un problema que estamos muy lejos de resolver.

El lenguaje audiovisual que utiliza Kubrick, tanto en “La Naranja Mecánica” como en toda su obra, posee una infinita riqueza, que no sólo da lecciones de buen cine, sino que ahonda mucho más y nos da lecciones de vida.

El montaje particular de esta obra, a simple vista, puede parecer algo lento, pero observándola con mayor atención, nos damos cuenta que se trata de una obra maestra en la cual se emplean todos los recursos audiovisuales posibles, sin caer en el uso de efectos especiales. Porque la fuerza de las imágenes que nos regala el Maestro Kubrick traspasan los límites conocidos del Séptimo Arte y nos arrastran hacia un mundo nuevo que, definitivamente, nos hace pensar e incluso cuestionarnos la existencia. Por otro lado, tenemos un uso magistral de la banda sonora: aquí la música no es un simple acompañamiento, sino que copula a la perfección con las imágenes, logrando una fusión que hace que no sólo gocemos con lo visual, sino que también con nuestro sentido del oído.

Porque “La Naranja Mecánica” no sólo se ve, sino que también se escucha. Y esa mezcla hace que, en definitiva, esta película no sólo se vea sino que, más que nada, se sienta. La excelente música utilizada por Kubrick, además de fusionarse a la perfección con sus poderosas imágenes, crea un contrapunto que refleja nuestra tesis del doble estándar estampado durante toda la cinta, demostrándonos que las coas no siempre son como se ven.

Los decorados y escenografía de la película poseen, por su parte, también un especial valor dentro de la obra. Kubrick fue capaz de montar y construir un universo propio, ilustrado en cada locación, en cada espacio abierto, en cada escultura, en los vestuarios. Sin duda, la forma cobra vital importancia para narrar la historia, independiente del extenso contenido que posee.

Mención aparte merecen los nuevos vocablos introducidos por Kubrick en la historia que, a pesar de ser creación propia del autor, entendemos a la perfección, pues se trata de derivaciones gramaticales de palabras ya conocidas, y que ayudan a adentrarnos en una sociedad moderna. Por ejemplo, los “drugos”, una simplificación que mezcla al típico “compadre” o compañero de andanzas con el uso de estimulantes tan en boga en estos tiempos. O el genial término “videar”, que en este caso es simplemente mirar, pero adaptado a los nuevos tiempos de consumo masivo audiovisual, se fusiona y queda “videar”. Simplemente genial.

En resumen, podemos decir que Stanley Kubrick cuidó hasta el más mínimo detalle en su obra, demostrando que para hacer buen cine no sólo se necesita tener buenas tomas o buena edición, sino que cada detalle es fundamental para situar al espectador en el mundo que se quiere mostrar. Es el particular uso de cada elemento dentro del cuadro el que le da vida a la película. Hasta la más mínima mirada influye sustancialmente en la percepción del espectador. Es la suma de las partes lo que le transforma a “La Naranja Mecánica” no sólo en una gran obra cinematográfica, sino que más que nada en una gran obra de arte del siglo veinte. Sin duda, “La Naranja Mecánica” es el perfecto ejemplo de la fuerza que tiene el cine sobre el espectador, y que demuestra que en el buen cine hasta el más mínimo detalle debe cuidarse.

CONCLUSIÓN.

Son muchos los temas tratados en “La Naranja Mecánica”. La familia, los amigos, el sexo, la culpa, el pecado, el perdón, el poder, el instinto, la humanidad, la sociedad, la política, la cultura, la religión, la libertad, etcétera, etcétera.

Depende de cada individuo adaptarla a su propia vida, a sus propias vivencias pues, por sobre todo, la presenta obra nos invita a reflexionar acerca del “todo”, siendo ese “todo” diferente en cada persona.

Y aquella es una característica esencial en una obra de arte: el tener la cualidad de ser interpretada de tantas múltiples formas como de los miles de millones de seres humanos que habitamos el universo, a quienes se nos ofrece “La Naranja Mecánica” para digerirla como se nos venga en gana.

Análisis pueden existir muchos pero, en el fondo, basta con deleitarse con esta película para crear, dentro de nuestras propias mentes, análisis ampliamente más valiosos que los que pudieran hacer “expertos” en la materia.

Es por ello que “La Naranja Mecánica” es una obra que, en cierta forma, reivindica a aquellos que no tienen un espacio en este mundo y que, al sentirse tan desamparados y solos, optan por dejarse llevar por sus instintos, instintos que con tanta facilidad condenamos pero nos negamos a entender.

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