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HISTORICIDAD ALAIN TOURAINE


Enviado por   •  3 de Febrero de 2013  •  18.978 Palabras (76 Páginas)  •  2.551 Visitas

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PRODUCCION DE LA SOCIEDAD de ALAIN TOURAINE (Resumen de los 7 capítulos del libro)

PRESENTACION

Este libro aporta nuevas ideas sobre los Movimientos Sociales, vistos como producto de una sociedad que se reconstruye constantemente. Su lectura es obligada para quienes quieran conocer la esencia de los fenómenos sociales, sus causas, el porqué de sus consecuencias y el proceso de desarrollo de los mismos, y sobre todo el papel de los actores sociales. Cabe subrayar que según l autor la sociedad se reproduce a sí misma y que la evolución social no es lineal. Esta obedece a diversos sistemas de acción histórica que responden a modelos culturales también distintos por lo que la producción social no es resultado de normas y valores específicos, sino a la puesta en juego de todos los órdenes del conflicto. Visión sociológica que se aparta del binomio positivista: causa-efecto, y que –desde mi punto de vista se ubica en el enfoque epistémico-. De ahí la importancia de esta obra que estimula, en el lector, la reflexión. Con tal propósito aporto este resumen.

CAPITULO 1: LA HISTORICIDAD

Las sociedades humanas no se definen de un modo suficiente por sus reglas e instrumentos de funcionamiento, pues actúan sobre su propio funcionamiento para modificarlo o superarlo.

Las normas que rigen las relaciones sociales no son intangibles, son el resultado de decisiones y pueden modifi carse después de un cambio en las relaciones de fuerza o de influencia entre los actores,

La sociedad no puede ser reducida a un organismo que se reproduce inmutablemente y que no se transforma más que por mutaciones provocadas por acontecimientos internos o externos. Esto es a lo que se denomina historicidad. La sociedad es capaz de de plantear, junto al orden de sus actividades, el orden de sus representaciones. Posee una capacidad simbólica que le permite construir un sistema de conocimiento y los instrumentos técnicos con los que interviene en su propio funcionamiento.

La sociedad se reproduce a sí misma, impone su sentido a las prácticas. Se vuelca sobre sí misma, no está únicamente en la naturaleza, no tiene solo una historia; posee historicidad, la capacidad de producir su propio campo social y cultural, su propio medio histórico.

El trabajo es un estado de las fuerzas de producción determinado por la historicidad, es decir, es un modo de conocimiento, un tipo de acumulación y una imagen de creatividad, un modelo cultural, componentes de la historicidad que se manifiestan como distanciamiento de la sociedad en relación con ella misma y con la reproducción de su funcionamiento.

Cierta historicidad se traduce en ciertas características de la organización social, un nivel de productividad, una capacidad de crecimiento, una división técnica del trabajo. La historicidad siempre está vinculada a una situación material, a la que da sentido y forma.

Las formas de la vida social están determinadas por una situación material como la tecnología. La historicidad no es ni una idea ni una sola situación material, es el propio de la acción social que constituye su experiencia mediante su experiencia mediante el sentido que le confiere.

Los componentes de la historicidad son: conocimiento, acumulación y modelo ético.

La naturaleza es una definición cultural de la materia, por eso no hay que hablar de naturaleza, sino de “estados de la naturaleza”, es decir, de sistemas de conocimiento.

El conocimiento con ser el más fundamental desempeña un papel más limitado en el análisis de la sociedad. Es fundamental porque manifiesta de modo directo la capacidad humana de crear mediante el conocimiento una imagen del mundo, de las relaciones sociales y de lo no social.

El lenguaje humano ordena un universo organizado mediante la técnica y asegura la revisión de la experiencia sobre ella misma, lo cual permite al hombre tener una historia, es decir, producir no solo un cambio, sino su propia situación. Este componente no rige de modo directo las orientaciones de la acción social y cultural, ni las formas de acumulación y de las relaciones de producción. Aparece al principio y al final del análisis: conjunto de medios y de operaciones técnicas y signo de distancia de la sociedad con relación a su funcionamiento.

La existencia del trabajo sobre el trabajo supone un proceso de acumulación. Una parte del producto se extrae y se invierte en obras que llevan la marca del modelo cultural. Cuando más nos acercamos a las sociedades industrializadas, más identificable es la acumulación con la inversión productiva.

La acumulación siempre tiene empleos económicos porque los que disponen de ella cumplen, aunque su papel central sea religioso o político, un papel esencial en la producción. Cuanto más importante sea la acumulación, más transformará también las condiciones de la producción. Cuando es escasa, el excedente que se reúne se separa de la actividad económica y se utiliza para la realización de grandes obras.

Una sociedad no se define por el estado de sus fuerzas productivas, también se definen por las relaciones de su actividad y de su capacidad de actuar sobre esa actividad.

En una sociedad con historicidad fuerte, es decir en una sociedad en la que la influencia de la producción del trabajo sobre la producción de bienes es fuerte, esa captación de la creatividad es práctica. La ciencia se reconoce como la creatividad, como la fuerza directa de transformación del estado de la naturaleza. En una sociedad con historicidad débil, la creatividad solo se capta de modo abstracto y no como práctica, sino como logos, como orden meta social.

Aunque la historicidad está controlada por la clase dirigente, el modelo ético no es reductible a la ideología dominante, la ideología pertenece a actores particulares, el modelo ético pertenece a un tipo de sociedad global, contribuye a definir el campo de las relaciones sociales. Los actores por muy opuestos que sean, interactúan y entran en conflicto en el seno de un modelo ético. Cada modelo contribuye a definir un tipo de sociedad y no una colectividad concreta.

La clase dirigente es la que gestiona la acumulación, el modo de conocimiento y el modelo cultural. La clase dominada responde a la dominación a la defensiva, apoyándose en su identidad social y cultural y mediante la impugnación del poder de la clase dirigente, apelando a la historicidad de la sociedad contra esa clase dirigente que se la apropia.

Las relaciones de clase no solo están vinculadas

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