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Guion Del Periquillo Sarniento


Enviado por   •  1 de Septiembre de 2014  •  3.599 Palabras (15 Páginas)  •  10.906 Visitas

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Guión Teatral Del Periquillo Sarniento

“UN PÍCARO CON SUERTE”

De: José Joaquín Fernández de Lizardi (adaptación para guión de teatro)

Narrador:Yo Don José Joaquín Fernández de Lizardi, un hombre ilustrado y progresista, comencé a escribir a partir de 1811 y publique mis folletos a favor de reformas sociales y políticas.

Gracias a la Constitución de Cádiz, en 1812, se consagro la libertad de prensa en las colonias españolas y en eso aproveche para fundar el periódico “El pensador mexicano” cuyo nombre después me sirvió de apodo. Pero cuando el noveno número de este periódico lo dedique a satirizar al Virrey Venegas, se revolcó la libertad de prensa y fui encarcelado.

En prisión seguí publicando “el pensador mexicano” y al hacerle un cambio de tono, fui puesto en libertad. Seis meses después.

En 1815 empecé a escribir mi primer novela, que me consagró dentro de la literatura mexicana, ya que llego a ser la primera novela publicada en América.

Gusten ustedes de esta obra, historia del personaje más picaresco y divertido de los años del virreinato de nuestro México… El Periquillo Sarniento…. Bienvenidos!!

ESCENA I

Recamara con una cama.

Periquillo: Postrado en esta cama desde hace muchos meses he esperando con resignación el día en que me tengan que cerrar los ojos (pausa). Queridos hijos míos, he pensado dejarles escritos los sucesos de mi vida, para que sepan cuidarse de muchos de los peligros que amenazan y lastiman a los hombres en el curso de sus días.

Los hijos corren a abrazar a su padre.

Periquillo: Les suplico que no se escandalicen con las locuras que voy a contarles, les diré todo, sin ocultar nada, para que ustedes escarmienten en mis extravíos. Nací en México capital de la nueva España por los años de 1771 a 1773.

Hijo: ¿Y como eran los abuelos?

Periquillo: Mis padres no eran ricos, pero tampoco vivían en la pobreza. Me bautizaron y me pusieron el nombre de Pedro y de apellido como se acostumbra, el de mi padre Sarmiento.

Hija: ¿Y ella como era?

Periquillo: Mi madre era bonita y mi padre la amaba mucho. Ella no permitía que me cubrieran de amuletos para protegerme del mal de ojo y otros peligros imaginarios.

Hijo: ¿Eso te afecto papá?

Periquillo: Pues claro, con eso me fui haciendo de espíritu cobarde, todavía a los 8 o 10 años no podía oír ningún ruidito por las noches sin que me despertara chillando, era muy miedoso en realidad. Después sufrí tanto cuando mi padre decidió llevarme a la escuela.

Periquillo y sus padres con luz, al lado el salón de clases obscuro.

Periquillo: Nooo..!! (Llorando) no me dejen aquí por favor, mamá por favor no lo permitas, convence a mi padre que me lleve a casa.

Mamá de periquillo: Hijo mío, (llorando lo abraza) yo tampoco quiero que te quedes aquí.

Padre de periquillo: Claro que se quedara, Pedro ya esta en edad de asistir a la escuela, el debe ya de recibir la enseñanza de un maestro, alguien que no sea ni tu (apunta a mamá) ni yo.

Madre de periquillo: Pero Manuel…!!

Padre de periquillo: Pero nada mi alma, he dicho que se queda y se queda en este mismo instante, así que entra ya al salón. (Toma al periquillo del brazo, se enciende la luz del salón y lo acerca) con permiso, ¿se puede?

Se enciende la luz del salón de clases. En el los niños juegan con papeles y gritan, el maestro escribe el pizarrón.

Maestro: ¡Adelante!

Padre de periquillo: Buenos días maestro he traído a mi hijo convencido que esta en edad de estar aquí.

Mamá de periquillo: Hijo mío, te me cuidas mucho, yo te estaré esperando en casa con la sopita calientita que tanto te gusta.

Periquillo seca sus lágrimas, abraza a su mamá, ella le da su bendición. Se enciende la luz del salón. Entra lentamente al salón a ocupar un lugar. Mientras sus compañeros gritan sin parar. Se apaga la luz de a lado.

Alumno 1: El niño nuevo, lero lero….

Januario: Jajaja con esa ropa parece perico.

Alumno 2: Lero lero perico jajá jajá

Maestro: ¡Haber tú!

Periquillo: Yo?

Maestro: Si tu, a ti te hablo, el tal Pedrillo.

Alumno 2: Pedrillo? Dijo Pedrillo ajajá, el maestro casi dice periquillo ajajá

Januario: Periquillo, periquillo.

Maestro: Haber periquillo, digo Pedrillo, como dices que te llamas?

Periquillo: Soy Pedro Sarmiento maestro (angustiado agacha su cabeza).

Maestro: Muy bien Pedrillo Sarmiento, pues entonces bienvenido a este tu primer día de clases, espero la hayas pasado muy cómodamente y te sean útil mis enseñanzas.

Los papás al escuchar todo reaccionan. Y el padre toma del brazo a periquillo tratándolo de sacar de ahí.

Padre de periquillo: ¿Enseñanzas? ¿A dicho acaso usted, enseñanzas? (risa irónica).

Maestro: Espere señor, su hijo necesita tiempo, las cosas no son tan rápido.

Padre de periquillo: Alto! No siga hablando, he decidido que se me lo llevo y punto, usted será muy buena gente, pero no sabe dar clases, para empezar no sabe mantener la disciplina.

Alumno 1: Ajajá se llevan al periquillo lero, lero sarniento periquillo sarniento.

Religioso: Así es, usted tiene buen corazón, pero para ser maestro hacen falta conocimientos, virtud y vocación. Y lo único que usted tiene es virtud. (Señala hacia el pizarrón).

Padre de periquillo: Tiene usted toda la razón, vámonos hijo.

Silencio. Se retiran todos, quedando solo el maestro; borra lentamente el pizarrón y se sienta en su escritorio mientras la luz se obscurece.

Mamá de Poncianita: Bienvenido bachiller (abraza a Periquillo) ¿Qué le han parecido estos campos? No

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