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DESARROLLO PSICOSEXUAL INFANTIL


Enviado por   •  19 de Mayo de 2012  •  2.465 Palabras (10 Páginas)  •  1.826 Visitas

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SIGMUND FREUD.

Freud ha sido el primero en descubrir una vida sexual en el niño. Un prejuicio muy extendido, en efecto era el que suponía que la sexualidad no aparece con el desarrollo de los órganos sexuales sino hasta la época de la madurez sexual, es decir, hasta la pubertad.

Freud insistía, desde el comienzo de su experiencia en que ciertas personas no experimentan atracción sexual mas que por las personas de sus mismo sexo. Que hay, un placer sexual que no emana de las zonas genitales y los conduce a descuidar su uso (perversión). Ciertos niños se interesan demasiado en sus órganos genitales y presentan una excitación evidente en este aspecto. El resultado de sus observaciones es el siguiente:

1) La sexualidad se manifiesta tempranamente desde el nacimiento, aunque de forma muy diferente de la sexualidad del adulto: es en gran parte difusa, es decir, que interesa al conjunto del organismo.

2) Es necesario distinguir lo sexual noción general que supera en mucho a la actividad relacionada con los órganos genitales, de lo genital que traduce esta actividad.

3) Si la vida sexual comprende la función que permite obtener el placer a partir de las diversas zonas del cuerpo y si posteriormente esta puesta al servicio de la reproducción, las dos funciones no coinciden totalmente.

Los fenómenos sexuales de la primera infancia (fijación del niño a una persona, celos etc.) que anuncian los de la vida amorosa del adulto, evolucionan regularmente y se intensifican hasta llegar al quinto año. Después hay, hasta la pubertad un periodo de latencia: hay una detención de la evolución, amnesia y con frecuencia regresión a las fases anteriores. A causa de la amnesia infantil que recurre entonces, es difícil reconstruir fenómenos de la sexualidad infantil (y la de los individuos con neurosis infantil).

Freud, médico austríaco y fundador del psicoanálisis ha establecido un modelo de desarrollo del niño. En base de la teoría psicoanalítica, ha llamado a las diferentes etapas del crecimiento "fases psicosexuales" ya que pensaba que el desarrollo de la personalidad se veía influenciada por la manera en la que el niño aprende a liberar su energía sexual (libido).

Puede parecer extraño hablar de sexualidad cuando se evoca al niño. Desde luego, no se trata del significado clásico que se da a la sexualidad en los adultos.

Para Sigmund Freud, las experiencias que más marcan la infancia y la adolescencia se asocian a la libido, en relación a las diferentes partes del cuerpo, sensibles, en las que el niño fija su atención durante su desarrollo.

Freud habla de zonas erógenas parciales. Estas son sucesivamente la boca, el ano y los órganos genitales. Estas diferentes zonas seguirán influenciando nuestra sexualidad de adultos.

Así, Freud ha descrito 5 etapas de desarrollo: el estado oral (de 0 a 1 años), la fase anal (de 2 a 3 años), la fase genital o fálica (de 3 a 4 años), la fase de latencia de 5 años a la pubertad y después la etapa genital madura, a la edad adulta.

3.1 ETAPAS.

3.1.1 FASE ORAL (De 0 a 1 años).

El modelo psicoanalítico presenta al recién nacido como un sistema de energía dinámica, deseoso de utilizar esta energía. El lactante busca utilizar esta energía libidinal (de placer) en imágenes de objetos (en el sentido de amor, de satisfacción) que satisfarán sus necesidades y le aportarán el placer de liberación de esta energía. En el momento del nacimiento, el primer objeto de satisfacción es el seno de la madre que le alimenta y reconforta, le proporciona placer. Es la boca la primera zona de su cuerpo que le proporciona este placer (a través del seno, la tetina del biberón, el chupete, la succión en su conjunto). Satisfaciendo estos deseos de alimento, de respiración, el bebé recoge sus primeras impresiones sobre el mundo y el lugar que ocupa. Su personalidad se ve influenciada por la rapidez con la que la energía libidinal es liberada, pero también por la atmósfera que se asocia a la forma en que los deseos se ven cumplidos o no. Si la madre le coge tiernamente cuando le da el pecho, el niño vivirá este período oral en un clima de felicidad y confianza.

Además de este aspecto de alimentación, la zona oral le sirve al recién nacido para descubrir los objetos que le rodean, llevándoselos a la boca o a los labios. El niño quiere dominar y controlarlos. El lactante hará progresivamente la distinción entre el "yo" y el "no yo" (él y el resto) asimilando los objetos que le procuran placer a él y a los otros que no son él, ya que al principio, el bebé no se percibe como algo distinto de su madre.

En esta etapa, el niño desarrolla sus primeros sentimientos ambivalentes: le gusta un objeto pero lo odia al mismo tiempo, algo que expresa cuando lo muerde.

A la edad adulta, los placeres de tipo oral se encuentran en la satisfacción que experimentan las personas al fumar, comer, beber… todos los placeres relacionados con la boca.

La primera es la fase oral. El primer órgano que se manifiesta como zona erógena es , desde el nacimiento, la boca. Toda la actividad psíquica se concentra primero sobre esta zona. Si bien tiene su origen en la necesidad de comer, la satisfacción es independiente y engendra placer en la necesidad de chupetear. Durante esta primera fase y desde la aparición de los primeros dientes se manifiestan ciertas pulsiones sádicas (el sadismo es una combinación de pulsiones sexuales y de pulsiones destructivas)

3.1.2 FASE ANAL (de 2 a 3 años).

A esta edad, la atención del niño y de sus padres se concentra en el control de los esfínteres. Este período es llamado la fase anal porque su objeto principal es la evacuación o retención de las heces y la orina. De esta manera, las zonas dominantes de gratificación son la cavidad anal, los músculos del esfínter y del sistema urinario. El desplazamiento de la atención del niño hacia estas zonas no supone que el interés por la zona oral haya cesado. Durante este período, una parte importante de las relaciones entre el niño y los adultos está ligado al control de los esfínteres. El placer de evacuación de las heces y la orina se ve frenado por la obligación de contenerse. Así, mediante el aprendizaje de la limpieza, el niño debe someterse a las exigencias higiénicas de sus padres. Después, el niño obtendrá placer al contener estos impulsos

La segunda fase es la fase sádica anal, caracterizada por la satisfacción de las necesidades de defecación y de orina, el sadismo se revela sobretodo en la tendencia a la destrucción (golpear, rasgar, moverse con ruido, etc.). Cada vez mas el niño reacciona ante sus insatisfacciones

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