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Pulsión y destino de pulsión (1915)


Enviado por   •  7 de Junio de 2021  •  Resúmenes  •  1.267 Palabras (6 Páginas)  •  15 Visitas

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Pulsión y destino de pulsión (1915)

El texto en sí comienza exponiendo la idea acerca de la ciencia para lograr introducir al ámbito en cuestión (algo que hace poco a poco), el cual son las pulsiones, dentro del que inicia dando; junto con una definición, un panorama fisiológico y así ahondar en el terreno psíquico; sin embargo inicia así con el fin de dar sustento a la teoría que desarrolla, debido a la base de biología que vislumbra y por tanto se basa de una ciencia para validar los supuestos expuestos; con el ulterior abordaje se puede evidenciar que no deja de lado dicho comienzo en tanto que afirma que es de naturaleza biológica, guiando paso a paso a los conceptos principales para hablar de pulsiones (esfuerzo, meta, objeto y fuente). Luego menciona los cuatro destinos de pulsión, explicando dos que son el trastorno de lo contrario y la vuelta hacia la persona propia, lo que le permite a su vez mencionar las tres polaridades que se encuentran durante el desarrollo de la teoría siendo “placer-displacer”, “yo-mundo exterior” y “activo-pasivo” al igual que la ambivalencia entre el amor-odio, llegando incluso a anudar todo esto para dar explicación a los proceso respectivos.

En este orden de ideas se puede apreciar que Freud parte de los términos fisiológicos de estímulo y esquema del reflejo para dar inicio a la teoría, además parte de la definición en la que esclarece que la pulsión es “un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma” (Freud, 1915, Pg. 108), agregando que “la pulsión sería estímulo para lo psíquico” (Freud, 1915, Pg. 114), por lo tanto se puede plantear que la pulsión no solo es intangible, sino que es inobservable por sí sola, que se analiza con base a otros aspectos (así como el mismo Freud propondrá más adelante en el mismo texto) como por ejemplo el comportamiento que dichas representaciones (tanto inconscientes como conscientes) determinan. De esta forma se puede dar cuenta de la influencia psíquica en dicho campo, aseverando que estas pulsiones no se dan en un solo golpe, sino que se mantienen constantes, hecho que permite diferenciarlas de los estímulos y el que el sistema nervioso haya logrado desarrollarse, a saber de la mano con la plasticidad del mismo, generado por las pulsiones.

Sin embargo para hablar de pulsión es importante tener claro qué y cuál es el esfuerzo, la meta, objeto y la fuente, siendo el factor motor, la satisfacción, aquello por medio de lo que se alcanza la meta y un proceso somático interno respectivamente. Por todo lo mencionado anteriormente se puede llegar a afirmar que cada aspecto que se expone de la pulsión es necesario tenerlo en cuenta para que se comprenda su función y hacia donde orienta al sujeto.

Sin embargo a medida que se realiza la lectura, surgen ciertas dudas e incluso análisis de lo planteado por el autor, como por ejemplo en el momento en que Freud afirma que “la actividad del aparato psíquico… está sometida al principio de placer” (Freud, 1915, Pg. 116), queriendo esto decir que la energía puede fluctuar dependiendo del instante en que se evalúe, ya que esta puede tener un aumento o disminución, conociéndose como una tensión displacentera o una distensión placentera, dándose cada una dependiendo de si ha logrado o no la meta, siendo la primera cuando se llegue a ella y la segunda cuando aún no se ha logrado dicha satisfacción. A su vez las características de “factor motor” que se le atribuye a la pulsión y el que sea necesario un objeto específico para tramitarlas, permitirían hablar sobre el que dichas pulsiones posibiliten la aparición de actos por parte del sujeto, sin esto querer decir que toda tramitación de pulsión implique un acto, pero que si puede desembocar en él.

Así mismo se encuentran aspectos que se muestran interesantes a la hora de prestar atención al momento en que se expone la teoría y es que Freud divide las pulsiones entre las yoícas y las sexuales, pero entonces esto quiere decir ¿que las pulsiones objetales quedan relegadas o se refiere a ellas como las “sexuales”?, pues bien la segunda hipótesis es descartada de inmediato en tanto que se refieren a aquellas con un contenido erótico enfocado hacia los actos sexuales, y que “la meta que aspira cada una de ellas es el logro del placer de un órgano” (Freud, 1915, Pg. 121), pero al presentarse como tal, ¿implica una diferencia con las pulsiones yoícas como para plantearlas en una categoría más? Pues bien, el mismo Freud refiere en el texto que en un inicio las pulsiones sexuales no solo son independientes, sino que se orientan a la conservación enlazada a las pulsiones yoícas; por lo que es expuesto en el mismo texto que al principio se presentan dichas pulsiones orientadas hacia la propia persona, entonces ¿valdría la pena realizar la diferenciación entre pulsiones yoícas y sexuales? O ¿será más acertado hablar acerca de pulsiones yoícas y objetales?; en donde las primeras cumplan con las características mencionadas por Freud y las segundas, enfocadas hacia el mundo exterior (hecho que se puede sustentar incluso con una de las tres polaridades mencionadas yo-mundo exterior y Freud anuda en el mismo texto), estando inmersas las sexuales en ambas categorías, al poder presentarse hacia sí mismo y hacia el mundo externo.

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