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Ensayo Sobre Reforma Educativa En Calidad En El Nivel Medio Superior


Enviado por   •  12 de Julio de 2011  •  2.368 Palabras (10 Páginas)  •  2.586 Visitas

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Formación del Docente Creativo y Calidad Educativa

escrito por Rafael Pineda

Desde que inicié mi trabajo como docente me hice la pregunta acerca del por qué los profesores de primaria no podemos ofrecer una educación de calidad aceptable. Esto tenía que ver con el hecho de que no lograba satisfacerme lo que hacía con mi grupo. En efecto, año con año dedicaba mis mejores esfuerzos para que los niños salieran lo mejor preparados para continuar sus estudios. Había venido trabajando con grupos de sexto grado por espacio de seis ciclos escolares y veía con tristeza que los alumnos que recibía de mis compañeros no tenían el perfil necesario para cursar el sexto grado. Me angustiaba el hecho de que yo no podría hacer en un año lo que se debió haber hecho durante toda la educación primaria, pero me angustiaba más la certeza de que esos niños, más temprano o más tarde, estarían destinados a fracasar como estudiantes.

Mi primera reacción ante esta situación fue la de pedir asignación del grupo de primer grado en la comunidad donde entonces prestaba mis servicios. Quería ver desde el inicio del proceso de la educación primaria, el por qué de la falta de calidad de educación escolar que habían recibido los alumnos de esa escuela.

Antes, había intentado que en el órgano colegiado se analizara por qué los estudiantes no habían adquirido los conocimientos y no habían desarrollado las habilidades que necesitaban para aprender por su cuenta. Pero recibía un rechazo a los comentarios que hacía.

Por otra parte, los maestros culpaban a los padres de familia, éstos a los maestros y ambos al desinterés de los alumnos por ir a la escuela a aprender. Poco a poco fui observando la existencia de un círculo vicioso donde el perjudicado era el niño que asistía a la escuela. Sin análisis, sin proyecto, sin compromiso, el problema pensaba yo-seguiría adelante.

Fue entonces cuando comencé a fijar mi atención en la manera en cómo estábamos trabajando los maestros en el salón de clases: hacer que el alumno realizara los ejercicios del libro de texto lo que a veces no se lograba concluir, dejándose los vacíos no sólo en las páginas sino en las cabezas. Al cambiar de centro de trabajo, observé que el modo de operar del maestro de cada grado se repetía. La nueva, era una escuela más grande e imponente, pero las maneras de llevar a la práctica el proceso educativo eran las mismas. Sin embargo, al interior de la generalidad se daban las diferenciaciones que introducía el maestro individual. De modo que los alumnos, en cada ciclo escolar, tienen que adaptarse a la personalidad del profesor, poco dispuesto a escuchar, poco dispuesto a cambiar, poco dispuesto a ser evaluado o a evaluarse.

Si así es porque lo que he venido observando desde entonces, es que el maestro es dueño absoluto de su trabajo, que no es cuestionado profesionalmente por sus superiores inmediatos, que lleva adelante su ?proyecto? y que esto impacta en numerosas personas, sus alumnos, que no tienen ninguna oportunidad de cambiar las cosas. Esto es producto de una historia y de una cultura.

Ese maestro es, sin embargo, quien puede impulsar los cambios en materia de educación al interior de una escuela, mismos que podrán trascender a nivel social. Pero para adquirir esa actitud abierta al cambio se necesita un verdadero equipo de maestros trabajando en la reflexión sobre las dificultades a las que se está enfrentando la escuela pública en México, que hoy no está logrando que los alumnos asistan al centro escolar con verdaderas ganas de aprender, que no está dándoles la oportunidad de satisfacer realmente sus intereses y necesidades, que no está haciendo que los niños obtengan aprendizajes significativos, que no impulsa que dentro del salón de clases se den espacios que fomenten la comunicación entre alumnos, que no logra que el maestro deje de ser un mero expositor de temas, que no hace que el alumno investigue guiado por el maestro, que no fomenta la identidad institucional de sus alumnos y de sus maestros que pasan buena parte del día dentro de sus paredes. En resumen: ?Nuestra escuela enfrenta problemas de calidad?.

Hablar de calidad educativa implica que todos los elementos que conforman la escuela sean evaluados, porque lo que no se evalúa no se puede mejorar. En mi búsqueda de respuestas, me fui a observar la manera de cómo se evalúa en mi escuela. Allí los evaluados son sólo los alumnos y la evaluación sirve para aprobar o reprobar al alumno, no para conocerlo y tomar las decisiones para replanificar las acciones pedagógicas; ni en mi centro de trabajo ni en otros que conozco no he visto, hasta ahora, ninguna otra acción evaluatoria sistemática: ni de la escuela, ni del maestro, ni de los métodos, etc.

Estas actitudes tienen que ver con situaciones complejas entre las cuales está el problema de la formación y actualización de los profesores porque aunque al inicio de cada ciclo escolar se organizan talleres de actualización con temas que tiene que ver con la problemática de la escuela, los propósitos no se llegan a cumplir y tal o cual participante logra, con el beneplácito de los demás sabotear las sesiones. Los que terminan, por otra parte, no ponen en práctica lo aprendido, tal pareciera que los maestros no aceptamos las propuestas para mejorar la práctica docente y esto probablemente tenga que ver con la falta de profesionalización.

Ahora bien, en el marco de esta problemática, la calidad de la educación para el maestro que tiene una formación acrítica no constituye un problema. Ese maestro evita el trabajo en equipo y es muy común que hagas comentarios de este tipo: ?para que la escuela tenga mejores resultados, deberían pagarnos más?, ?yo no trabajo más por lo que me pagan?, ?piensas así porque acabas de entrar al servicio: deja que tengas los años de servicio que yo tengo y pensarás diferente?... Con sus comentarios y por la fuerza que tienen en la escuela (en mi caso, son la mayoría de profesores), desmoralizan a los maestros que quieren hacer un trabajo de calidad.

Hay además, otro elemento que incide en estas actitudes: el sindicato y el poder de sus dirigentes. Según los propósitos enunciados, las nuevas generaciones de maestros son preparadas para enfrentar los rezagos educativos, pero ¿hasta qué punto tendrán peso en la solución del problema de la baja calidad educativa, si al egresar de las instituciones se enfrentarán a la problemática de conseguir plazas y es muy poco probable que encuentren trabajo en una escuela gracias sólo a los conocimientos teóricos adquiridos. No, estos maestros se enfrentarán a los ?derechos sindicales de la base? y es muy probable

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