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LAS CORRIENTES HISTORIOGRÁFICAS Y LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN LA ESCUELA SECUNDARIA


Enviado por   •  6 de Septiembre de 2011  •  2.229 Palabras (9 Páginas)  •  1.865 Visitas

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LAS CORRIENTES HISTORIOGRÁFICAS Y LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN LA ESCUELA SECUNDARIA

Es de gran importancia la enseñanza de la historia, en todos los ámbitos de la vida, teniendo en cuenta que la formación política e ideológica y social de nuestros estudiantes depende en gran medida de ella, permite identificar y conocer el desarrollo del hombre y la sociedad en el devenir del tiempo.

De aquí la gran necesidad de demostrar a los estudiantes con una variada forma de enseñar a través de estrategias didácticas, los conocimientos, pero aún más importante transformar estos en convicciones. Estas valoraciones revelan que, el mundo de hoy requiere de sistemas educativos que pongan énfasis en el aspecto cualitativo del desarrollo del hombre en su preparación para la vida y el enriquecimiento constante de sus capacidades y potencialidades humanas para conocer, comprender, sentir y transformar la realidad; en fin, en su mejoramiento humano, a través del desarrollo permanente de sus potencialidades creadoras.

El proceso de enseñanza - aprendizaje constituye la vía mediatizadora esencial para la apropiación de conocimientos, habilidades, hábitos, normas de relaciones, de comportamiento y valores legados por la humanidad, que se expresan en el contenido de la enseñanza, en estrecho vínculo con el resto de las actividades docentes y extra docentes que realizan los estudiantes.

La enseñanza de la historia a nivel general, desarrolla en los estudiantes la identidad nacional; y les permite comprender el desarrollo de diversas culturas y lo que es común a ellas; conocer la interrelación entre el cambio y la continuidad; desarrollar la empatía histórica, es decir ver los hechos y temas del pasado como fueron vividos por las personas de entonces; para reconocer la diferencia entre un hecho y una hipótesis, entre la realidad y la ficción, entre la evidencia y la afirmación, con objeto de desarrollar el pensamiento crítico en los ciudadanos del mañana.

Es importante que la Historia no sea para los estudiantes una verdad acabada, o una serie de datos y valoraciones que deben aprenderse de memoria. Es imprescindible que la Historia se trabaje en clase incorporando toda su coherencia interna y ofreciendo las claves para acercarse a su estructura como conocimiento científico del pasado. Es más interesante que los alumnos comprendan cómo se puede conseguir saber lo que pasó y cómo lo explicamos que la propia explicación de un hecho o periodo concreto del pasado.

La Historia es algo más que un relato, la Historia explica los hechos, una concepción atemporal de la Historia es: el conocimiento del pasado humano, es esto tan importante ya que sin esta, nuestra identidad se vería perdida, no tendríamos en que sustentarnos para poder decir este es mi país, mi tierra, estas son mis costumbres, como nos menciona Pierre villar : “El objeto de la historia no es “hacer revivir el pasado” sino comprenderlo” , debemos tomar en cuenta que la historia es vista de diferentes perspectivas, y es aquí donde entra el quehacer del docente dándoles las pautas necesarias al alumno para que forme un aparato critico que le permite discernir entre tantas interpretaciones que se le dan aun hecho y tomar o crear su propia concepción.

Dentro de estos propósitos es conveniente que como docentes recurramos al auxilio de otras ciencias para que la enseñanza sea factible en la comprensión y análisis de los hechos, una de ellas es la historiografía y de una manera más declarada, las corrientes historiográficas suelen explicitar el ambiente intelectual de la época en que surgen, de esta manera la historia va asentándose como una ciencia social, una disciplina científica implicada en la sociedad. A principios del siglo XX, la historia había adquirido una dimensión científica innegable; creando multitud de escuelas y de interpretaciones, sin embargo, la historia de los distintos países cada vez está más interrelacionada, cada vez es más la historia universal.

No obstante, la principal transformación de la historia de los acontecimientos viene de aportes exteriores: Por un lado el materialismo histórico de inspiración marxista, que introduce la economía en las preocupaciones del historiador. Por otro lado, la perturbación causada en la historiografía por los desarrollos políticos, técnicos, económicos o sociales que conoce el mundo, sin olvidar los conflictos mundiales. Nuevas ciencias auxiliares aparecen o se desarrollan considerablemente: arqueología, demografía, sociología y antropología, bajo la influencia del estructuralismo.

La primera aparece en Alemania la primera teoría cíclica del siglo XX. Fue Oswald Spengler, quien inauguró esta corriente. Spengler buscó similitudes en la historia que le permitiesen construir ciclos de apogeo y decadencia que se repiten inexorablemente, lo que nos permite profetizar el futuro. Para Spengler la historia visible es el alma hecha forma. Encuentra las similitudes en la cultura. Para él todas las culturas y civilizaciones nacen, crecen y mueren.

Arnold Toynbee hizo un gran esfuerzo de erudición y rigor histórico, pero su modelo no escapa al idealismo historiográfico. Toynbee rechaza los grandes ciclos históricos de Spengler, pero propone los suyos. Considera que la humanidad ha seguido vías de evolución divergentes, o paralelas, desde un enfoque cultural, representado por diferentes sociedades y civilizaciones. La historia de la Humanidad ha pasado por veintinueve civilizaciones, de las cuales veintiuna se han desarrollado completamente y nueve se han abortado; catorce ya han desaparecido: egipcia, andina, sínica, babilónica, iránica, micénica, sumeria, maya, yucateca, mexicana, hitita, siríaca, árabe y helénica; y tres viven aún: cristiana, musulmana e hindú.

Las primeras ocho civilizaciones no tuvieron relación entre sí, y son el origen de todas las demás. Las civilizaciones pasan por tres estadios: uno de creación y desorden, otro de formación de un Estado y un Imperio, y otro de decadencia. La buena marcha de una civilización depende de si es capaz de resolver los problemas ambientales, pero cree que esta capacidad no depende de la sociedad sino de ciertas personas creadoras, de los grandes hombres, de la inteligencia de una minoría dirigente.

A pesar de lo irracional de estas formulaciones tuvieron un gran éxito gracias a su mezcla de decepciónaterradora, con el fin de la civilización, y el papel preponderante que la asignaba a la cultura de la clase dirigente, en este caso a la burguesía. Era más una historiografía que justificaba el triunfo burgués que una historiografía científica.

Una corriente de pensamiento llamada Escuela de Annales, fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch en 1928, agranda el campo de

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