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El Estudiante De La Vida Actual


Enviado por   •  30 de Septiembre de 2012  •  4.314 Palabras (18 Páginas)  •  482 Visitas

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1. Introducción.

Para abordar la dinámica del proceso docente - educativo en su propia célula, o sea, a nivel de unidad didáctica; se requiere retomar algunas consideraciones sobre la relación de la Escuela con la Sociedad, según establece la Primera Ley de la Didáctica. [1]

El punto de partida, exterior a la Escuela, es el problema real o problema de la vida, que es una generalización de las múltiples situaciones contradictorias que cada día se han de resolver en las diferentes esferas de la Sociedad.

Los problemas de la vida constituyen el todo y deben enfrentarse en toda su riqueza, aunque desde diferentes puntos de vista. Estos problemas son abordados por varias profesiones desde distintos ángulos, por esa razón consideramos que el hecho de delimitar el contenido de una profesión es ya hacer una abstracción de la vida; esa abstracción será aún mayor cuando el

contenido es llevado a una disciplina docente.

La unidad didáctica o, como es más ampliamente conocida en nuestro ámbito, el tema centra su atención en objetos abstractos, con lo cual se favorece el análisis de la esencia de los fenómenos. Esto justifica la necesidad de que exista un proceso opuesto, el de la integración del contenido, que irá acercando gradualmente al estudiante a la vida, en la medida en que trate objetos más complejos.

El objetivo es en el lenguaje de la Escuela, la expresión de la demanda social y, por lo tanto, rector a ese nivel. En consecuencia, el objetivo determina los problemas docentes a los que se ha de ir enfrentando el estudiante como expresión del nexo Problema de la vida - Objetivo - Problema docente.

Este es el objetivo de la enseñanza, del profesor, quien lo planifica previamente y a partir del cual motiva y guía el proceso docente. Sin embargo, ese objetivo puede no constituir una aspiración del estudiante, por lo que si se le considera el artífice principal de su aprendizaje, el objetivo que debe conformarse es el suyo propio: el objetivo del aprendizaje.

2. Desarrollo.

Es conocido que en toda actividad el hombre tiene que reconocerse, tanto en su resultado, como en el proceso de alcanzar este resultado, de no suceder así, el proceso se convierte en enajenante. Esta situación también se manifiesta en el proceso docente - educativo cuyo resultado es la transformación del hombre; por lo tanto, el resultado y el proceso en sí no deben ser ajenos al estudiante que traza su objetivo y desarrolla su propio método, convirtiendo al aprendizaje en su actividad fundamental.

En el aprendizaje, el papel del profesor es el de motivar y guiar al estudiante, con una maestría tal que éste se sienta como el protagonista de su aprendizaje y no lo perciba como el resultado de la dirección del profesor. Ésta es la base de un aprendizaje participativo como el que proponemos.

El profesor deberá ir presentando al estudiante una familia de problemas docentes [2], estableciendo desde el primer momento comunicación con él y logrando promover a través del método empleado los vínculos afectivos del estudiante con el contenido, lo que constituirá su real motivación.

El objetivo de la enseñanza, previsto por el profesor y el del aprendizaje, trazado y comprendido por el estudiante como necesidad a lo largo del proceso docente - educativo, han de coincidir, pero con la connotación que le ha dado el estudiante al sentirlo propio en la medida en que lo descubre. Esta identificación puede interpretarse como un ascenso desde el objetivo trazado previamente por el profesor hasta el objetivo a que ha llegado el estudiante.

Como señalara C. Álvarez, "el estudiante como sujeto de su aprendizaje, de su formación no se incorpora a la dinámica del proceso de una forma eficiente por la simple exigencia social expresada en el objetivo trazado por el profesor a él como punto de partida; lo hace cuando esta exigencia externa se convierte en una necesidad propia". [3]

La dinámica del proceso dependerá de la relación dialéctica entre el objetivo del estudiante y el método de aprendizaje que también va desarrollando de forma inducida por el profesor. En un aula podrán coexistir tantas variantes del método como estudiantes haya, pues la solución de cada situación problémica es la concreción de este método, lo cual permite que cada alumno vaya apropiándose de él, al tiempo que le aporta sus particularidades.

El método también es motivante y educativo en la medida en que se identifique con el método de la ciencia en que se sustenta la disciplina docente. Esto se concreta en la medida en que el proceso docente - educativo se vincule con la vida y logre convertir en actividad las acciones previstas; ésta constituirá la verdadera actividad transformadora del estudiante.

El objetivo de la unidad didáctica debe ser único, general y abarcador, los métodos son múltiples y dependen de cada estudiante; en su desarrollo dialéctico se resuelve esta contradicción logrando así el dominio del contenido.

Durante el proceso, el profesor no debe descuidar la orientación y control de los estudiantes. Su maestría pedagógica radica en que logre ir enfrentando al estudiante a situaciones que le exijan y motiven de forma continua y ascendente; al romperse la continuidad, la contradicción se haría insalvable o desaparecería, perdiéndose la dinámica del aprendizaje. Cabe señalar que muchas veces el estudiante, motivado por los nexos afectivos con el contenido y su método, logra resultados que rebasan el objetivo.

El profesor ha de estar consciente de que el sujeto del proceso debe ser cada estudiante del colectivo y que su labor fundamental es motivar a lo largo de todo ese proceso, desde que se le informa al estudiante sobre el mismo hasta que se le evalúa.

El proceso debe caracterizarse por un máximo de tiempo de trabajo del estudiante enfrentando la resolución de problemas, activa e independientemente, durante el cual sus criterios, gustos e intereses han de tenerse en cuenta. Aunque la exigencia social estará presente en todo momento, a través del profesor que guía, flexibiliza y ajusta continuamente el proceso en correspondencia con el grupo y con cada estudiante.

Estas consideraciones reafirman que, la contradicción dialéctica fundamental del proceso docente - educativo, se da entre el objetivo, aspiración del estudiante y el método que éste utiliza y que debe ser orientado e inducido por el profesor. Mediante la aplicación del método de resolución de los problemas, el estudiante se vincula con el contenido de su aprendizaje y resuelve los problemas que se le proponen. En el desarrollo del método, el estudiante no sólo advierte el contenido y determina

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