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Los Siete Habitos De La Gente Altamente Efectiva


Enviado por   •  1 de Diciembre de 2011  •  4.269 Palabras (18 Páginas)  •  706 Visitas

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LOS SIETE HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA

STEPHEN R. COVEY

PUNTOS

El libro “7 hábitos de la gente altamente efectiva”, de Stephen R. Covey, explica siete hábitos que según el autor, caracterizan a una persona efectiva. Los hábitos son pautas, en muchos casos, inconcientes que no solamente muestran lo que somos como personas sino que determinan nuestro grado de efectividad o de inefectividad, dependiendo de nuestra manera de conducirnos hasta hoy, dentro de nuestra empresa. Son pautas que nacen de nuestros pensamientos y nuestros pensamientos, se pueden cambiar, por lo tanto y por lógica nuestras pautas (hábitos) también.

El autor comienza con su visión de adentro hacia fuera (primero tenemos que cambiar nosotros mismos, para cambiar la situación después) y reflexiona en base a diversos autores sobre conceptos tales como la Ética del carácter la cual cimienta el éxito duradero así como la felicidad, basado en la integridad, la humildad y la mesura.

Otro de los puntos más importantes de los que trata el libro, a mi consideración es el de romper paradigmas, donde entiendo por paradigma como la manera en que vemos al mundo, la forma en que vemos al universo, la forma en que vemos nuestro rol, como percibimos, comprendemos e internalizamos al mundo, mas propiamente dicho, nuestro mundo. Por tanto, nuestros paradigmas son el modelo, teoría, percepción, supuesto o marco de referencia por medio del cual vemos al mundo, entonces, debemos reconocer que cada uno de nosotros poseemos mapas mentales que podríamos clasificar en dos principales categorías: mapas del modo en que son las cosas (realidades) y mapas del modo en que deberían ser (valores). Cada cual piensa a razón de lo que sabe, los médicos, los arquitectos, los administradores, en fin cada uno se plantea los problemas y sus soluciones con fundamento en lo que sabe.

Nos plantea muy claramente como la ética de la personalidad se basa en técnicas de relaciones publicas ya actitud mental positiva y que es mas bien superficial porque va de afuera hacia adentro. Me quedo claro que el carácter es un elemento del éxito, pero no es el único factor. Hace evidente que somos, lo que transmitimos, incluso en como hablas puedes detectar si eres reactivo o proactivo.

También analiza de manera muy interesante la conducta de los individuos de manera que logré identificar mis paradigmas y como influyen esos patrones de conducta, mi manera en ver al mundo y como lamentablemente han guiado mi conducta actual. Nuestros paradigmas, correctos o incorrectos, son la fuente de nuestras actitudes y conductas, y en última instancia de nuestras relaciones con los demás.

Hábito 1:

Ser proactivo

Habla de anticiparse a los requerimientos, tener iniciativa, aportar valor a la gestión. La proactividad se refiere a que, ante cada estímulo del medio ambiente tenemos la habilidad de decidir la respuesta que queremos dar, esto quiere decir que no somos esclavos de las acciones que sobre nosotros se efectúan, sino libres ejecutores de nuestra conducta.

Un ejemplo práctico en nuestra vida es el de un chofer de un automóvil que nos grita una obscenidad o nos toca con insistencia el claxon; en este caso nuestra respuesta puede variar, hablando de extremos en conducta, desde tomar un arma y dispararle para luego sufrir las consecuencias legales, hasta simplemente ignorarlo y no dejar que altere nuestra tranquilidad.

Lo importante es que la decisión es nuestra, que somos los responsables de nuestra conducta. La mayoría de las personas tenemos tendencia a ser reactivos. La reacción limita nuestra libertad y esconde tras un impulso nuestra responsabilidad por nuestros actos. Ser proactivo supone admitir (especialmente ante nosotros mismos) que entre el estímulo y la respuesta existe un espacio en el que tenemos la libertad interior de elegir. Debo ser capaz de subordinar los impulsos a los valores, puesto que soy yo quien elige la manera en la que reacciono los diversos estímulos.

Nos da la libertad para poder escoger nuestra respuesta a los estímulos del medio ambiente. Nos faculta para responder (responsabilidad) de acuerdo con nuestros principios y valores. Ésta es la cualidad esencial que nos distingue de los demás miembros del reino animal. En esencia, es lo que nos hace humanos y nos permite afirmar que somos los arquitectos de nuestro propio destino.

La “autoconciencia”; es la aptitud para pensar en los propios procesos de pensamiento. Ésta es la razón de que el hombre posea el dominio de todas las cosas del mundo y de que pueda realizar progresos significativos de generación en generación. Por eso podemos evaluar y aprender de las experiencias de los otros, tanto como de las nuestras. Por eso podemos crear y destruir nuestros hábitos. No somos nuestros sentimientos. No somos nuestros estados de ánimo. Ni siquiera somos nuestros pensamientos. El hecho mismo de que podamos pensar sobre estas cosas nos separa de las cosas y del mundo. Pero, primero debo ser capaz de racionalizar mis paradigmas y hacerme responsable de mi propia vida.

Una persona proactiva tiene iniciativa, que significa hacer conciencia de mi obligación de actuar para que se hagan las cosas. Las personas proactivas conocen su circulo de influencia y lo van incrementando poco a poco, pues centran ahí sus iniciativas, no permito que me controle aquello sobre lo que yo no tengo control, también esta el hecho de que una persona proactiva reconoce sus errores de inmediato y es capaz de aprender de ellos.

Hábito 2:

Comenzar con el Fin en la Mente

Habla de trabajar utilizando un plano imaginario o visión futura de lo que queremos lograr. Este hábito consiste en que nuestra conducta no la debe regir el capricho ni el azar, debemos tener objetivos precisos a los cuales acercarnos: Un título universitario, comprar una casa o un carro, mantener una relación armoniosa con nuestros familiares y compañeros de trabajo. Cada vez que tomemos una decisión importante debemos pensar si ésta nos acerca o nos aleja de nuestros objetivos.

Obvio como pueda resultar, muchas veces (más de las que imaginamos) el ajetreo diario marca el ritmo y la dirección de nuestras vidas y cuando tomamos conciencia y nos damos cuenta, llegamos donde no queríamos llegar o lo que es peor, llegamos donde creímos que queríamos solo para darnos cuenta (desafortunadamente, cuando ya estamos allí) que no es lo que queríamos. Empezar con un fin en mente, significa comenzar con una clara comprensión de quiénes somos, qué queremos y dónde estamos, de forma de que los pasos que demos sean

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