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ES LA POBREZA LA CAUSA DEL TERRORISMO?


Enviado por   •  7 de Abril de 2014  •  Exámen  •  4.480 Palabras (18 Páginas)  •  428 Visitas

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Víctor Pavon Villamayor / Jorge Velázquez Roa (2006 ) ¿Es la pobreza la causa del terrorismo? Foro Internacional, abril-junio, año/vol. XLVI, número 002. El Colegio de México Distrito Federal, México pp. 291-302

¿ES LA POBREZA LA CAUSA DEL TERRORISMO?

Víctor Pavón-Villamayor

Jorge Velázquez Roa

No es por medios militares como detendremos el terrorismo, ni el tráfico de drogas. Derrotaremos esto cuando enfrentemos el problema esencial, que es la pobreza.

LUIZ INACIO “LULA” DA SILVA, presidente de Brasil

Durante una de sus intervenciones en la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo celebrada en 2002 en Monterrey, México, el presidente de Brasil declaró enfáticamente que la solución al terrorismo internacional radicaba más en el alivio a la pobreza que en el diseño de estrategias militares. La visión de que la pobreza se encuentra inherentemente vinculada a actividades terroristas fue también compartida por algunos otros líderes internacionales. El presidente de los Estados Unidos declaró en dicha cumbre el 22 de marzo de 2002: “Luchamos contra la pobreza porque la esperanza es una respuesta al terror.” Ese año, en el Foro Económico Mundial, el entonces secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, adujo esa misma línea de razonamiento: “El terrorismo realmente brota en donde hay pobreza, desesperación y desesperanza, donde la gente no ve un futuro.”

Aunque en principio la hipótesis de considerar la pobreza como el principal germen de las actividades terroristas puede resultar en cierto modo lógica, la evidencia empírica que apoya tal línea de causalidad es claramente insuficiente. A fin de discernir si existe algún tipo de vínculo entre la pobreza y las actividades terroristas, este ensayo analiza un conjunto de estudios que han abordado el tema desde una perspectiva político-económica. El trabajo se divide en cuatro secciones. En la primera parte, nos ocupamos de un grupo de estudios que demuestran que el vínculo directo entre pobreza y terrorismo es prácticamente inexistente. En la segunda, presentamos brevemente la evidencia de que, a diferencia de la pobreza, las libertades civiles sí pudiesen tener cierto grado de incidencia sobre la generación de actividades terroristas. La tercera sección del ensayo la destinamos a explorar la dimensión ideológica de este tipo de actividades, mientras que en la última exponemos nuestras conclusiones.

POBREZA Y TERRORISMO

En primera instancia, es preciso mencionar que una definición más o menos precisa de terrorismo es aún materia de intenso debate . No obstante, es posible describir las actividades terroristas como compuestas por tres rasgos característicos, a saber: el uso directo o la amenaza de usar vías de acción violentas sobre civiles u objetivos civiles como medio para alcanzar ciertos objetivos de corte político. Mamdani sostiene, por ejemplo, que los ataques de Al Qaeda en Nueva York en septiembre de 2001 obedecieron más a un patrón de motivación política que a uno de corte religioso .

Con la anterior caracterización de actividades terroristas, procedemos ahora a discutir en qué medida la pobreza representa uno de sus factores catalizadores.

Un simple análisis de inspección de la realidad contemporánea nos conduce a pensar que el vínculo entre pobreza y terrorismo es, al menos en su vertiente directa, difícil de justificar. Consideremos por un momento la siguiente línea de razonamiento. Si la pobreza es uno de los catalizadores fundamentales del terrorismo, uno esperaría que las sociedades más pobres del mundo estuviesen infestadas de actividades terroristas o, en su defecto, fuesen la principal fuente de actos terroristas en el escenario internacional. Tomemos como referente el caso de América Latina. Según estimaciones de las Naciones Unidas, durante el año 2004, 42.9% de la población de América Latina y el Caribe vivía bajo condiciones de pobreza, mientras que 18.6% de la población regional subsistía bajo condiciones de pobreza extrema. En el ámbito de la distribución del ingreso, la región es considerada en la actualidad la zona más inequitativa del mundo en términos de la diferencia existente entre la proporción del ingreso apropiada por 20% de la población con mayores y menores ingresos, respectivamente. Para el año 2002, por ejemplo, 20% de la población con menores ingresos en la región recibía entre 2 y 9 por ciento del ingreso nacional, en tanto que 20% de la población con mayores ingresos percibía entre 42 y 62 por ciento del ingreso total . América Latina es, en consecuencia, una de las regiones del mundo donde la magnitud de la pobreza y la desigualdad alcanza niveles ciertamente críticos.

Ahora bien, si la pobreza es un catalizador fundamental de las actividades terroristas, uno debiera esperar que la región latinoamericana estuviese plagada de este tipo de actividades. Es evidente que, a excepción de Colombia y Perú, la región no ha observado un patrón de terrorismo generalizado. Incluso, en el primer caso, aún no es del todo claro hasta qué punto las conflagraciones en territorio colombiano representan más una confrontación armada convencional que terrorismo propiamente dicho.

A fin de ilustrar con mayor precisión nuestro argumento, consideremos brevemente el caso de dos países latinoamericanos que, pese a poseer niveles comprables de pobreza y desigualdad, han observado patrones de terrorismo muy disímiles. Si la premisa de que el terrorismo es un fenómeno desencadenado primordialmente por las condiciones de pobreza existentes en una sociedad es cierta, entonces sería de esperar que un país como la República Dominicana tuviese tantas actividades terroristas como Perú, en virtud de que los índices de pobreza y desigualdad en el primer país son comparativamente similares a los existentes en este último. Datos de la misma fuente revelan que, durante el periodo 2001-2002, el porcentaje de la población dominicana que subsiste bajo la línea de pobreza extrema era de aproximadamente 20.3, mientras que este mismo indicador para el caso peruano ascendía a 24.2. Por otra parte, la proporción del ingreso nacional que era percibido por 20% de la población con menores ingresos alcanzaba para los casos de la República Dominicana y Perú los niveles de 3.4% y 4.3%, respectivamente.

En suma, si las condiciones de pobreza en ambos países son particularmente parecidas y si nuestra hipótesis de que la pobreza es un determinante fundamental de

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