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Análisis De Yerma


Enviado por   •  21 de Agosto de 2011  •  3.963 Palabras (16 Páginas)  •  1.143 Visitas

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Ondina y la verosimilitud como

mecanismo de manipulación textual

Vivian Monge Arias

Estudiante de Filología Española

Universidad de Costa Rica

Resumen

En este artículo se presentan los recursos de manipulación textual utilizados en el cuento “Ondina” de Carmen Naranjo, usando el concepto de verosimilitud según Manuel Picado y María Amoretti. Por medio del análisis se verá cómo estos componentes apelan entorno común del lector, así como a elementos extratextuales frecuentes en su acervo cultural para acercarlo al texto.

Palabras clave: Ondina, Carmen Naranjo, verosimilitud, mecanismo.

Empleando el concepto de verosimilitud desde la perspectiva de Manuel Picado y María Amoretti, se pretende en este trabajo evidenciar los diferentes recursos de verosimilitud del texto “Ondina” presente en la colección de cuentos que lleva su nombre, cuentario con el que Carmen Naranjo ganó el Certamen Literario de Educa en 1983.

LO VEROSÍMIL

Es una categoría estética o rasgo de la obra de arte verbal, que consiste en la apariencia o ilusión de la realidad que provocan determinadas obras en el lector o espectador. Este concepto de verosimilitud, sin embargo, no es algo históricamente invariable, sino que está sujeto, como la noción de realidad, a formas de cultura, a normas y códigos cambiantes, es decir, la verosimilitud de una obra literaria depende de la adecuación al código y a las reglas del género al que pertenece.

El concepto de la verosimilitud cambia con los tiempos y dependiendo de la cultura y la civilización, ciertos hechos son o no creíbles para el receptor de la obra. Serán los lectores y espectadores de la obras los que decidirán, de acuerdo con su propia idea de lo que es creíble en su entorno cultural, si la acción representada en aquélla les parece o no verosímil.

Esta noción fue trabajada ya en la Poética de Aristóteles al señalar que al poeta no le corresponde reproducir una realidad fáctica, sino referir las cosas “que podrían acaecer, las cosas posibles según lo verosímil o necesario”. Por otro lado, Horacio en su Arte Poética, recoge este concepto de verosimilitud al aconsejar que “las ficciones inventadas para causar placer sean próximas a la verdad, de manera que la fábula no reclame que se le crea todo lo que ella quiera…”. A partir de estos autores, la verosimilitud constituye un concepto clave en la poética clásica, presente incluso en el Renacimiento y en el Neoclasicismo. Sin embargo, y como apuntamos anteriormente, el concepto de la verosimilitud cambia con los tiempos y dependiendo de la cultura, y es así como con el Naturalismo y el Realismo el concepto de verosimilitud corresponde a la idea de que la obra de arte debe ser un espejo, copia y reflejo se la realidad tal cual es, caso contrario ocurre con el Romanticismo, que rompe con esta concepción mimético-realista de la obra literaria y se exige una libertad de creación imaginativa y fantástica, admitiendo, no obstante, que la coherencia interna sea la única norma, radicando aquí la verosimilitud.

Afirmando lo antes expuesto, para Manuel Picado el texto tiene una capacidad polisémica y advierte que:

(…) ante las diversas posibilidades significativas que ofrece la obra, cada época y sus respectivas formas de crítica, pone el énfasis en uno o varios de los sentidos posibles. (Picado, 1983, p. 29)

Picado lee en la verosimilitud un nexo entre lo literario y lo no literario, o bien entre la obra y la realidad, cuya función es actuar como un mecanismo para integrar lo literario en la realidad:

La función de la verosimilitud consiste en generar mecanismos que hagan creer que el discurso literario no esta regido por las leyes propias del simbolismo, sino por las de su referencia (y dependencia) de lo real. (Picado, 1983, p. 31)

Es decir, se crea la ilusión de realidad, no estamos diciendo la verdad, sino la ilusión de ella. Se reafirma que los textos no dan cuenta de la verdad, sino que son el producto de la manipulación de un destinador para hacernos creer que los textos se ajustan a ella. La manipulación no es engañar, sino que son una serie de mecanismos, para hacer posible al texto legible, verosímil.

La verosimilitud cumple una función normativa. Determina lo que es “verdadero”, lo que deber parecer “natural” a los ojos (¿o al lenguaje?) de unos autores y un público determinados. En virtud de ella, se configura el campo de los posibles y por eso su función es coercitiva y prescriptiva.

Desde el punto de vista de la producción de la literatura, lo verosímil abre o cierra el campo de lo literariamente decible. En esa perspectiva la verosimilitud cobija los mecanismos que hacen “natural” al texto. Con dicha noción, se marca entonces el grado en que la escritura se sujeta a las instituciones del “propio y recto sentido. (Picado, 1983, p. 32).

Según Picado se habla de un “efecto de realidad”, que consiste en generar o producir la ilusión de que el discurso literario es el referente mismo. Refiriéndose a este efecto de la realidad, Todorov sostiene lo verosímil en los siguientes términos:

Se hablará de verosimilitud de una obra en la medida en que esta trate de hacer creer que se conforma a lo real y no a sus propias leyes; dicho de otro modo, lo verosímil es la máscara con que se disfrazan las leyes del texto y que nosotros debemos tomar por una relación con la realidad. (Todorov, 1970, p. 13)

Tenemos también a María Amoretti, que define lo verosímil de esta manera:

Representación más o menos conforme a la “realidad” sociocultural y constituida por la correlación de dos esquemas: parecer/no parecer (manifestación) y ser/no ser (inmanencia).

En general, se refiere a aquello que es persuasivo, que resulta creíble al sentido común de una época y probable en una determinada sociedad. Esta persuasión se logra normalmente por medio de relaciones de conformidad con la retórica particular del género y con otros discursos

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