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Hannah Arendt. Hannah y el Holocausto


Enviado por   •  14 de Noviembre de 2018  •  Monografías  •  1.266 Palabras (6 Páginas)  •  50 Visitas

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Introducción

Hannah Arendt es una persona que tuvo todo el tiempo una aproximación al pensamiento "Yo quiero comprender" afirmaba. El tema central de este trabajo es como la vida política cambio su vida: la banalidad del mal fue el más importante. Ya que, con esto y sus ideas revolucionarias del totalitarismo, pudo ser reconocida como una importante filosofa, aunque ella negaba esto.

La banalidad del mal es una de las obras más reconocidas de Arendt y por lo tanto hay muchas cosas que no conocemos sobre esto y así surgen las preguntas ¿Que es la banalidad del mal? ¿Que comprende? ¿Porque es una de las obras más importantes de Arendt?

Una vez introducido el tema central, la forma del pensamiento de Hannah es algo que muchos captan de distintas maneras y esta es mi postura. Pero antes hablaremos sobre algunos datos importantes en la vida de Hannah anteriores al suceso importante.

Datos Bibliográficos

Hannah Arendt (14 de octubre 1906-4 de diciembre 1975) fue un filosofa alemana de ascendencia judía. Es conocida también por ser una ensayista política. Cuenta con algunas obras, pero la que más se destaca es Los orígenes del totalitarismo (1951), ya que sostiene que los totalitarismos se basan en la «ley natural», visión con la que justifican la exterminación de las clases y razas teóricamente «condenadas» por la naturaleza y la historia. Otras obras de ella son La condición humana (1958), Eichmann en Jerusalén (1963), Hombres en tiempos sombríos (1968), Sobre la violencia (1970) y La crisis de la república (1972).

Hannah y el Holocausto

En 1933, se vio obligada a dejar Alemania, en donde se traslada a Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial (1944) debe dejar Francia que también es tomada por Alemania, donde consigue huir e instalarse en los Estados Unidos donde consigue la nacionalidad. Allí consiguió colaborar en numerosas revistas y, pudo ser invitada sucesivamente por las universidades de Berkeley y Chicago, además enseño teoría política en una reconocida escuela de Nueva York.

Totalitarismo

Antes de hablar de la banalidad del mal, podemos decir que era un término ya existente en otra obra que le dio fama a Hannah: los orígenes del totalitarismo (1951).

Denomino que el fenómeno del totalitarismo se basaba en el dominio del hombre, y esta hacía que los hombres no reconozcan su propia humanidad, donde mediante la tiranía o dictadura, querían conseguir objetivos que era la persecución de la libertad política, y cuando conseguían esto, trataban de mantener este ordenamiento.

Dos grandes ejemplos de este movimiento fue el nazismo y el estalinismo. En el caso del nazismo, tenían como objetivo "limpiar" el tercer Reich de todo aquel que no fuera nazi.

La banalidad del mal

Este término es creado por Hannah Arendt para denominar que el mal no era algo absoluto, es decir que podía estar en cualquier parte y cualquiera podía convertirla en costumbre.

Esto se da a conocer, ya que Hannah era periodista del New Yorker entre los años 1961 y 1962, y le tocaba entrevistar a Adolf Eichmann (uno de los funcionarios nazi responsable de la muerte de millones de judíos) que fue a juicio en Jerusalén por los terribles crímenes cometidos contra los judíos nacionalistas alemanes.

Durante el proceso judicial, Eichmann contradecía toda la tesis por la cual fue acusado: fue presentado como el peor de los monstruos. Sin embargo, para cualquier persona no cumpliría con las características de un monstruo, pero ella sabía que era un verdadero maestro para la manipulación.

Con esto, y con estudios psicológicos, Eichmann se lo demostraba cada vez como un hombre "normal". Y se convertía en algo difícil de analizar porque los ordenamientos jurídicos actuarían si había ánimo de dañar.

Eichmann reconoció haber actuado bajo el ordenamiento legal nazi para "limpiar" el tercer Reich de cualquier raza, en la cual, si tenía que matar a millones de hombres y mujeres para cumplir su misión debía hacerlo, pero sin ningún tipo de odio anormal o antipatía hacia ellos.

Este hombre era un gran ejemplo de que los totalitarios tenían una gran capacidad para el mal (idea expuesta en su libro Los orígenes del totalitarismo) y pudo notar que la realización del mal era tan sistemática e impulsiva.

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