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Educacion, Sociedad, Posmodernidad


Enviado por   •  2 de Diciembre de 2011  •  2.264 Palabras (10 Páginas)  •  1.767 Visitas

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Educación, Sociedad, Posmodernidad

Uno de los problemas con que nos enfrentamos en el momento presente es con el

surgimiento de una nueva condición social, la postmodernidad en la que la economía, la política, la organización y la vida privada se estructuran de forma diferente a la modernidad. Las antiguas certidumbres se rompen y la confianza en la ciencia empieza a perder credibilidad. Los grandes avances en telecomunicaciones y la masiva diseminación de información dan múltiples opciones a nuevas formas de vida. Económicamente la postmodernidad se basa más en la producción de pequeñas que de grandes mercancías; en los servicios más que en la manufactura, en la información e imágenes más que en los productos y las cosas. Política y organizativamente, la necesidad de flexibilidad y respuestas rápidas se refleja en la descentralización de la toma de decisiones, en reducir la especialización y en desdibujar los roles y los límites. Los papeles y las funciones cambian constantemente, y en el ámbito personal, pueden crear poder pero, la falta de estabilidad y continuidad pueden producir crisis en las relaciones interpersonales. El mundo postmoderno es rápido, comprimido, complejo e incierto.

Para poder hablar de la posmodernidad es necesario entender el por qué hablamos de una Postmodernidad, ¿Cuándo pasamos de modernidad a postmodernidad? ¿Una es continuación de la otra?

Algunos autores refieren que la Postmodernidad no se puede postular como una época, puesto que ello sólo es posible cuando existe una línea de tiempo ya pasada, cuando se observa hacia atrás, pero sí podemos decir que es la continuidad de la modernidad. Los conceptos que marcan la postmodernidad son el nihilismo, hedonismo, relativismo y el consumismo, por lo tanto podríamos decir que es la era del todo vale. A decir de Nietzsche , que es quien asentó las bases de la postmodernidad, es aquí donde el sujeto se desvincula de lo racional, de lo objetivo. Nietzsche, con su máxima “todo está permitido” (Dios ha muerto), quiso realizar una crítica a la ciencia, a la moral y a la vida religiosa, que era hasta ese entonces quienes poseían la verdad absoluta. Además de existir una serie de cambios a nivel global, como la revolución industrial, que es el hito que generará repercusiones a nivel de organización social, en lo político y que influirá, desde Europa, en la evolución en distintas esferas en el resto del mundo. Así se generó un sujeto, basado en una sociedad de mercado, en la que prima el consumismo, la cultura del placer, es decir un individuo acrítico y conformista.

Para J. Baudrillard, la postmodernidad generó un sujeto desvinculado, que está viviendo permanentemente en una hiper realidad, y que es configurado por objetos, cosas y seducido o entrampado por los medios de comunicación, lo que ha estancado el pensamiento reflexivo, tornándolo débil y sin proyección.

La educación se encuentra ante una disyuntiva: o educamos según la postmodernidad aceptando sus fundamentos culturales o bien la rechazamos total o parcialmente, orientando nuestros esfuerzos hacia un cambio. La educación postmoderna la encontramos en la educación no formal e informal, en la llamada Escuela Paralela, hoy con una fuerza mayor que la educación formal e institucionalizada.

El problema se plantea al concretar las finalidades de la educación del hombre postmoderno. Existen tantos modelos de educación como existen tantos modelos de hombre o modos de entender la perfección, el valor o la felicidad.

El abundante número de cambios ha hecho mayor el distanciamiento entre padres e hijos. La postmodernidad ha venido a acentuar estos cambios ha hecho que la crisis se profundice a niveles insospechados. Los cambios en la educación actual no son más que consecuencia de la crisis de valores o valoraciones del hombre, de la sociedad y de la cultura. La postmodernidad ha hecho una invasión en los ámbitos: familiar, escolar, religioso, político, literario, en los diferentes medios de comunicación, etc. Por tanto como consecuencia de este enfrentamiento generacional ahora los jóvenes poseen un vocabulario y un sistema de signos propio, la educación institucional no se adecua al ritmo y vida de los jóvenes, padres e hijos parecen coexistir, más que convivir en unidad y profundidad interior. la relación educativa se hace más tensa y difícil.

Sera importante diseñar un camino en el que la educación duramente critique la cultura, la transformación y sea participe de una nueva creación cultural. Fomentar la individualización y la personalización, diferenciar claramente si los valores culturales que ofrece la postmodernidad merecen ser experimentados o si resultan contraculturales, vivimos en un mundo y una sociedad multicultural. Los medios de comunicación social ofrecen un sinnúmero de formas de vida, modos de pensamiento y toda clase de información en la que, todo o casi todo es válido con tal que alguien o algunos defiendan la pluralidad de culturas y educaciones: el hombre es libre de poder elegir, así como para abandonar una opción y poder pasar a otra. Educar según la postmodernidad es educar para el bien y la felicidad, cuya consecuencia es la posesión de sus valores.

Educar en la postmodernidad es, educar en el relativismo (del ser, de la razón y del valor), educar en el politeísmo y pluralismo, en el pensamiento débil, y en consecuencia, en la secularización, la desorientación, la tolerancia. Con el racionalismo la escuela olvida el aspecto afectivo y lúdico de toda formación, con el postmodernismo, la nueva educación camina por las sendas del pluralismo, la debilidad, la desorientación, el escepticismo, la afectividad. Aún así debemos cuestionarnos si la educación postmoderna no es tan unilateral como la moderna aunque en sentido contrario: si el absolutismo ha llevado a dictaduras e imposiciones, el relativismo conduce a inseguridades, inestabilidades psicológicas y a enfrentamientos. Si todo vale, entonces vale igualmente para el fuerte y para el débil, por lo que como siempre el fuerte terminará imponiéndose sobre el débil. La ley del más fuerte será la realidad. Sólo una educación sólida y basada en principios y valores firmes, pero al mismo tiempo flexible y tolerante, llegará a ser educación para todos.

Educar en el presente en el ahora en lo que se vive día a día, educar en los valores de lo cotidiano, las pequeñas historias, la desconfianza, el humor, la liberación, lo superfluo. La postmodernidad nos muestra el presente como el mejor modo de vivir la realidad. Lo que cuenta es el aquí y ahora, liberándose de las ataduras y remordimientos del pasado y de las angustias y preocupaciones del futuro.

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