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Ensayo Mortis Causa


Enviado por   •  15 de Mayo de 2013  •  5.388 Palabras (22 Páginas)  •  393 Visitas

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3. LA MUERTE REGULADA POR EL DERECHO:

La transmisión de un patrimonio puede operarse por los modos siguientes, por: 1) Herencia; 2) fideicomiso de herencia, encargo hecho por el testador al heredero de que transmita la herencia a otra persona; 3) “bonorum possessio”, cuando el pretor adjudica la posesión de los bienes de una persona fallecida, a personas que él estima deben recibir tales bienes; 4) “in iure cessio”, cuando el heredero “ab intestato” cedía la sucesión la sucesión a un tercero; 5) “bonorum addictio”, cuando se atribuía la sucesión cargada de deudas a un esclavo o a un tercero, con objeto de salvar las manumisiones y evitar al difunto la nota de infamia por la consiguiente venta de los bienes; 6) “adrogatio”, el adrogado pasa con sus descendientes y patrimonio bajo la potestad del adrogante; 7) “manus”, por esta potestad el marido, o quien tenga la patria potestad, adquiría los bienes de la mujer; 8) “dominica potestas”, el que se hace esclavo pierde todo su patrimonio en beneficio del amo bajo cuya potestad cae; 9) “bonum sectio”, que era la venta pública en masa de los bienes de un deudor del estado; 10) “bonorum venditio”, que era la venta en bloque de los bienes de los bienes de un deudor en beneficio de sus acreedores; 11) confiscación, cuando el estado se adjudicaba el patrimonio de un particular.

En las más pura doctrina romana una sucesión comprende reunidas en un todo inseparable: 1) el derecho y la obligación de continuar el culto privado (“sacra privata”) del difunto; 2) el derecho a todo el activo del patrimonio del de “cuius” (aquél de cuya sucesión se trata); 3) la obligación de asumir todo el pasivo, aun cuando éste supere el activo. Por lo que el heredero es aquel que sucede al difunto tanto en su culto como en su patrimonio y en esta medida continúa la personalidad jurídica del difunto; el heredero sucede en todos los derechos al difunto, que tiene los mismos derechos y facultades que tuvo el difunto. Al desaparecer la “sacra privata”, el heredero sucede al difunto sólo en relación a sus derechos y obligaciones patrimoniales. Mientras no se recogía la sucesión, ésta sostenía y continuaba por sí misma la persona del difunto, formaba una especie de persona legal (“hereditas personae vice fungitur”) considerada como propietaria de las cosas hereditarias.

3.1 CUESTIONES PATRIMONIALES

Dinero y patrimonio en la antigua Roma

La romanidad le dio siempre muchísima importancia a la descendencia (las familias romanas no solían tener más de tres hijos) y a la herencia, a la continuidad de la casta familiar. El patrimonio logrado por el padre de familia, tierras, negocios, esclavos, debía siempre pasar a ser manejado, tras su muerte, por los hijos o los herederos; era un deshonor para una familia que el patrimonio se viese dilapidado, vendido o consumido.

No acostumbraban a vender los bienes inmuebles o los negocios; no les interesaba cambiar de actividades sino siempre acrecentar el patrimonio. La meta económica y vital de los notables y ricachones romanos fue siempre el aumentar el patrimonio heredado, Séneca lo confirma en sus escritos: “Obremos como un padre de familia excelente, acrecentemos lo que hemos recibido en herencia; que la sucesión se traspase aumentada de mí a mis herederos”. Habían cazadores de herencia, los ya mencionados clientes lamebotas y el más efectivo de todos los cazadores: el fisco, que por medio de calumniosas delaciones, usurpaban de la manera más tajante las herencias de algunos desgraciados.

El patrimonio típico de un notable romano estaba constituido por las más variadas y dispares posesiones: no se trataba solamente de la tierra y de sus frutos como en la época feudal sino que comprendía también los más diversos tipos de empresas productivas y comerciales; “posesión del suelo, empresas familiares, inversiones individuales”; los notables romanos no estaban especializados por áreas; como su meta era siempre acrecentar su patrimonio, cualquier negocio era bienvenido: agricultura, usura, textiles, importación-exportación, artesanía; era frecuente, todos los notables manejaban varias empresas.

Pero, ¿no que los romanos amaban tanto el ocio y despreciaban el tener que trabajar?, porque tantas empresas no dejaban mucho tiempo para el ocio si se quería que marcharan exitosamente. La solución era simple, los notables romanos se dedicaban a “gobernar” sus empresas, al igual que a su familia y a sus empleados. El notable dejaba encargadas las labores financieras frecuentemente a unos de sus libertos, o incluso a alguno de sus esclavos más fieles, pidiéndole cuentas muy rara vez; el notable tenía administradores que se encargaban de todos los detalles, tomando él las decisiones más importantes. La “gobernación”, algo así como los directorios de hoy en día, era la única actividad considerada digna de un hombre libre, “porque era el ejercicio de una autoridad”. El clientelismo y la escasa fluidez de la información facilitaba el enriquecimiento rápido de quien tuviese jugosos datos: las informaciones confidenciales eran transmitidas como favores o incluso vendidas por agentes especializados.

La usura era otro medio de fácil enriquecimiento, si se tenía capital monetario. Los notables guardaban parte de su patrimonio en arcas denominadas como kalendarium, al interior de sus hogares, aunque siempre trataban de evitar que el dinero estuviese inmóvil. Es como si hubiese existido la costumbre entre los empresarios de no tener nunca muchas monedas reunidas sino de estar siempre iniciando nuevos negocios o comprando tierras, a pesar de que aquellas no se vendieran sino que se acumularan. La usura como negocio era una actividad casi exclusiva de los notables, aunque se sabe también que entre la plebe circulaba también dinero de usura. Muy frecuentemente se cobraba interés, aunque el deudor fuese un amigo. Incluso las dotes atrasadas eran gravadas con interés. La pequeña usura formaba parte del mundo cotidiano.

Las maneras de enriquecerse eran variadas: por medios productivos y comerciales o por medios extraeconómicos como la herencia, las mordidas (coimas), las dotes, la violencia o los pleitos. La usura se consideraba como un medio noble de enriquecerse, con el mismo miramiento que para con la agricultura o las dotes. Los viejos opulentos que habían visto morir a sus hijos o que nunca tuvieron descendencia, ostentaban las cortes más largas por las mañanas, era gente que trataba de obtener parte de su herencia.

Una costumbre curiosa que vale la pena destacar es la relación hombre mujer en cuanto que era tradición que el hombre pagara siempre todos los gastos del consumo de

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