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La otra cara de la violencia escolar


Enviado por   •  12 de Agosto de 2011  •  2.711 Palabras (11 Páginas)  •  360 Visitas

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La otra cara de la violencia escolar

La única manera para que la formación del hombre, sea de una buena vez, el paso para un desarrollo cultural y político de nuestro país, tiene que basar sus intereses en un contexto educativo, que tenga la plena claridad que la educación es el arma intelectual que edifica y organiza a un país. Este desarrollo debe ser pensado para la distribución de todos los sectores de un país como el nuestro tan cargado de injusticia y con un pasado edificado en la guerra y el terror. donde tendrá que ser recontextualizado dependiendo al lugar de enseñanza, esto no quiere decir que los estudiantes de los sectores urbanos tengan mejor educación que los de sectores rurales, sino que estos programas educativos deben ofrecer la mejor calidad independiente del sector en que esté ubicada ya sea en Institución Educativa o universidad.

En Colombia, desde finales de los cuarenta el proceso de formación fue interrumpido por el comienzo de una guerra permanente. Como consecuencia, produjo una reducción notable en la relación entre los derechos humanos y su real significación para el desarrollo integro de niños y niñas en las zonas rurales, por ejemplo. Este problema fue incrementándose a igual que la fuerza de los grupos al margen de la ley. El terreno rural que fueron ocupando hizo que cientos de familias fueran desplazadas a las zonas urbanas, mientras que los niños y niñas no tuvieron acceso al derecho digno de educación, ya que al ser forzados a vivir en el sosiego, la importancia prima en sostener la vida. Y como o bien por irresponsabilidad del estado o culpa del conflicto, los niños y niñas no podían seguir con su proceso educativo en la ciudad. Esto como primera medida nos permite afirmar que no se puede exigir un conocimiento veraz de los derechos de los niños por parte de los padres. Tal violencia también provoca o el reclutamiento de padres de familia a las filas al margen de la ley o en su caso más cruel el de los niños. Niños que desconocen el mundo, y se forman en la guerra, que no conocen sus derechos ni el ideal por el que luchan, viviendo apresados por la guerra y la irresponsabilidad del estado.

Por otra parte, al mirar el conocimiento de dichos derechos en el sector urbano, nos encontramos con múltiples factores problemáticos, que afectan el proceso de formación de los niños y niñas. La violencia intrafamiliar, la pobreza, la falta de empleo, la poca o nada alimentación, y la falta de servicios básicos en zonas apartadas de la ciudad hacen que se cree un vacio primordial entre educación y sustento diario. En donde se aparta el significado formativo, y se educa, en casa al niño, como un ser al que tiene que contribuir con dicha escases. Como resultado vemos la violación de diferentes derechos, cuando el niño es obligado o forzado a trabajar desde muy pequeño en las calles de la ciudad. En este problema convergen las dos sociedades; la rural y la urbana.

Esta diversa violencia caótica donde se entregan vidas de niños y adolescentes en los campos minados y fuego cruzado, y donde se pierde el potencial intelectual en las calles y se conoce desde temprana edad la indiferencia de la sociedad, va sumergiendo a nuestro país cada vez más en una pobreza cultural más difícil de combatirla con la educación. Esta base principal (derechos de los niños) que en primera instancia es desconocida por los padres, cultiva y promueve la irresponsabilidad de los dirigentes políticos. Si temas como el fortalecimiento de la fuerza pública fueron fortalecidos por qué no lo han sido de igual manera los desarrollados en la educación. Por qué un país como Cuba se propuso acabar con el analfabetismo en tiempo record, -y lo logró-, por qué el nuestro no ha hecho este merito indispensable para respetar la soberanía de la educación de los campesinos. Son problemas que debieron quedar resueltos hace ya mucho tiempo, como un requisito para formar parte de un país que se esfuerza por buscar desarrollo e independencia.

El pasado es una referencia que nos ayuda a no cometer errores, a vernos hacia nosotros mismos y buscar salidas propositivas de problemas que hicieron estancar la educación, la política, la cultura y el orden social. Esto sólo se logra cuando tenemos uso de las facultades intelectuales. Y es lo que nos ha faltado debido a las dificultades anteriormente nombradas. Hemos vivido con un pasado que queremos olvidar y desconocemos las bases de lo que estamos viviendo. Para mirar esto se necesita precisamente lo que nos han quitado: una verdadera educación.

El problema de los padres como formadores en los niños tiene falencias decisivas para el proceso de ellos desde pequeños. Porque un gran porcentaje (si no la mayoría) tiene que cumplir con un horario de trabajo extenuante y de gran intensidad física que no le deja tiempo para dedicarse a los diferentes actividades mínimas en materia de derechos o tiempo dedicado a los hijos para contribuir con su educación. En última instancia lo que se ha creado es una pereza mental por los distintos factores, en donde prima el facilismo y la ganancia rápida de pseudo- conocimientos en los ámbitos educativos, en los mejores casos y en cuanto al otro extremo un desconocimiento absoluto de todo.

Hay que pensar en la educación del aquí y del ahora. Y por todos los problemas que estamos afrontando. Para volverla pública, accesible e interesante de enseñar y aprender. Pasar de violencia a educación no es un proceso que genera expectativas en las grandes cúpulas gubernamentales, es el mismo pueblo el que debe exigir la educación como un derecho sabiendo su importancia para la construcción de sociedades.

Hemos estado sumergidos por políticas oportunistas y de beneficio propio, que nos dejan inermes ante el desarrollo educativo. Al comparar los dineros de las inversiones en educación y en guerra nos podemos dar cuenta de la gran diferencia que existe entre ellos. (Como lo fue el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe) Nos basta con recurrir con los medios de comunicación, que medianamente nos informan de forma eficaz, y vemos como la educación es nombrada de vez en cuando y jamás se muestran índices de un adelanto en materia de calidad educativa. Debido al olvido en el campo intelectual.

Una de las preguntas decisivas para desarrollar nuestro problema es que tan capacitados están no sólo nuestros maestros sino también los padres y de que manera transmiten el conocimiento para crear la sociedad estudiantil con las responsabilidades que esto implica. De ahí se desprende una pregunta inmediatamente después y es la del papel de la Pedagogía como herramienta central en la construcción de ciudadanos. Quizás como nos muestra

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