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Trascendencia De Los Aportes De La Escuela Activa De Los Finales Del Siglo XIX Y Siglo XX A La Educación Superior"


Enviado por   •  19 de Julio de 2011  •  2.153 Palabras (9 Páginas)  •  2.025 Visitas

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Trascendencia de los aportes de la Escuela Activa de los finales del siglo XIX y siglo XX a la educación superior”

Introducción.

A principios del siglo XIX, las ideas de la Ilustración, que tomaban en cuenta muchas de las premisas educativas de Rousseau (que proponía una formación basada en la naturaleza humana y en la libertad de aprendizaje), influyeron en la forma de conceptuar la educación. Había la necesidad de formar un sistema educativo que tuviera un carácter menos religioso y que fuera más incluyente. Es a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX cuando surge y se desarrolla el movimiento de renovación pedagógica que se conoce como Escuela Nueva. La educación nueva surge, principalmente, como reacción a la educación tradicional. Los pedagogos que representan a la Escuela Nueva denuncian sus vicios; entre ellos la pasividad, su desconocimiento de la singularidad del educando, el intelectualismo, el enciclopedismo, su proceder por vía del autoritarismo, el magistrocentrismo. Definiendo nuevos roles para los distintos participantes del proceso educativo.

Y si observamos de hoy hacia atrás, podemos percibir que las polémicas que surgen en el siglo XX no son sino consecuencias de planeamientos formulados en el siglo XIX.

Sin embargo, todas estas ideas que nacieron en torno a la necesidad inminente de una educación humana y liberadora, han trascendido en escenarios mundiales en el desarrollo de la educación superior, técnica y universitaria.

Es mi aporte mencionar cómo trascienden la Escuela Activa en ésta educación y cómo cobra protagonismo al mejorar los modelos educativos existentes, enfocando esta mejoría en los sectores académicos reforzando los aspectos éticos de vocación y de pertinencia social.

Los Aportes de la Escuela Activa a la Educación Superior.

Sin duda que todos los movimientos pedagógicos han tenido su relativo peso en distintos ámbitos del quehacer docente, algunos más que otros pero en definitiva, sirven para mostrar la resistencia frente a los intentos de imponer y legitimar la máxima de “pensamiento único” en el mundo de la ideas pedagógicas. Con diferencias conceptuales y metodológicas, a todas las corrientes pedagógicas las unió una causa en común frente a los paradigmas hegemónicos ya analizados: el fuerte cuestionamiento al reduccionismo racionalista y cientificista de la práctica educativa. De todas formas ninguna de estas corrientes llegó a cobrar importancia como paradigma institucionalizado en el campo de las prácticas educativas, salvo en experiencias educativas aisladas, en su abordaje en el ámbito académico y de investigación de las universidades o en el desarrollo de algunos programas experimentales de formación docente.

Son cuatro ideas que sustentan los aportes de la escuela activa y que es adaptable a todo nivel educacional:

1. El alumno como protagonista central del proceso pedagógico.

2. El recate de las posibilidades educativas en el hacer.

3. La integración del ámbito institucional de la escuela con el contexto natural y social donde ésta se halla inserta.

4. La concepción de que la sensibilidad y la capacidad artística y científica son aspectos diferentes, pero integrados de la expresión del ser humano.

En síntesis, es imperativo resaltar la importancia que tiene el educando en tanto que asuma un papel activo en el proceso pedagógico, consciente de lo que desea aprender; en consonancia con sus reales posibilidades e intereses. Esto redunda en un cambio importante con respecto a las funciones docentes en el desarrollo de la práctica educativa: garantizar el propósito ineludible de una mayor participación y compromiso del individuo, en su calidad de ciudadano con el contexto social en el que se halla inserto; de ésta manera al satisfacer los deseos e intereses en su doble condición de individuo y sujeto social, facilitará el logro de cierto tipo de equilibrio social.

Teniendo en consideración que los postulados de la escuela activista propone que la educación no debe ser solamente una preparación para la vida futura, sino que debe proporcionar y tener pleno sentido en su mismo desarrollo y realización, los aportes de la escuela nueva, traducidos en la educación superior, pueden constituirse en los siguientes párrafos.

Actualmente la docencia y la investigación en el aula se encuentran frente a un nuevo e importante reto, cuyas características lo enuncian como una educación holística, cuyo propósito fundamental es el desarrollo del ser humano.

Las demandas provienen de los gobiernos, la industria, los empleadores, los medios de comunicación y la opinión pública, han aumentado y se han diversificado. Los gobiernos reclaman calidad, eficiencia y relevancia de la educación superior para el desarrollo nacional. La industria quiere encontrar en las universidades una fuente de información y un mayor énfasis en la innovación tecnológica. Los empleadores exigen egresados que se adapten a sus múltiples necesidades.

Todas esas demandas han originado un cambio progresivo en los sistemas educativos universitarios. Apoyándose en los principios de la Escuela Activa, y siendo concientes de las necesidades de los sujetos, las ciencias de la educación han desarrollado una serie de planteamientos y propuestas que han avanzado e influido acentuadamente. Estos cambios se centran en el individuo, desde una perspectiva integral y armónica, para que adquiera la capacidad de cimentar a partir de sí mismo, sus propias ideas y discernimientos.

En la actualidad, las universidades han redimensionado su razón de ser, proponiendo constituirse en una institución de excelencia que promueva conocimientos creativos, centrados en el individuo y sus necesidades, centrando sus currículas en el estudiante y tomando en cuenta sus aspectos intelectuales, psicológicos y sociales en los que se desenvuelve el binomio profesor-estudiante, con lo que se propicia el desarrollo humano y un pensamiento liberador, crítico y reflexivo.

Es fundamental señalar la importancia que debe dársele al estudiante en las nuevas reformas curriculares como sujeto de conocimiento. La formación del estudiante debe ser sistémica, y para ello es importante estimular su desarrollo en todas las etapas que transita, conociendo, conviviendo y constituyéndose en un ser útil e indispensable para una sociedad que necesita personas capaces de trascender y hacer el bien común.

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