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Comunicación Organizacional


Enviado por   •  18 de Enero de 2012  •  1.745 Palabras (7 Páginas)  •  765 Visitas

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UNIDAD I

LA COMUNICACIÓN EN LAS ORGANIZACIONES

1.- INTRODUCCIÓN

En la actualidad se habla de "empresas", pensando en las que conocemos y que sabemos en las condiciones en que se encuentran, pues suponemos que la información que necesitamos está ahí presente. No obstante, ello es un reduccionismo que el pensamiento científico rechaza, porque no se contenta con saber qué es lo que pasa, sino que quiere saber, además, por qué.

Las grandes revoluciones económicas: en primera instancia, la agricultura y la ganadería constituyeron el gran cambio, sobretodo en el aspecto lo económico, pues implantaron el trueque como forma de intercambio de bienes. Dada la necesidad de gestionar y controlar el valor de los intercambios, es que se inventó la escritura. Lo cual implicó que la actividad económica, conllevó la invención de un modo trascendente de comunicación: el escrito.

En el año 1450, Johannes Gutenberg inventó en Maguncia el primer procedimiento de comunicación/difusión, con los caracteres móviles y la prensa, siendo ese el surgimiento de la imprenta. Tres siglos y medio más tarde, nacieron las primeras máquinas de comunicar modernas: el telégrafo, el teléfono, el disco sonoro, la fotografía, el cine y la radio.

No podemos comprender las evoluciones económicas y de las organizaciones sin situarlas en su contexto histórico. Pues si bien, la comunicación y la transmisión de conocimientos son producto de la cultura humanista, las demás invenciones tales como la organización empresaria, son productos de la cultura técnica, de la era industrial.

Pese a haber nacido juntos, los sistemas de producción y los sistemas de comunicación se separaron en una bifurcación cuya irreversibilidad definitiva se confirma en el momento en que la comunicación se convierte en ciencia (1945) a partir de los trabajos de Norbert Wiener y Claude Shannon y los estudios de de Jacob Levi Moreno, uno de los padres fundadores de la psicología social y de la sociometría.

Mientras la rama escindida de la "producción" desde la perspectiva económica se polariza en la organización y la productividad, por su parte, la rama escindida de la "comunicación", vuelve a bifurcarse, por un lado, en la tecnología de comunicación, y por otro lado, en la sociología de la comunicación.

La tecnología de la comunicación ha tenido una irrupción y un desarrollo fascinante siendo aceptada por las organizaciones, las cuales han modificado modelos de operación, cálculo, administración y simulación, y han transformado de modo radical el negocio tradicional cara a cara, en negocio electrónico o telenegocio.

Por su contraparte, la vertiente orientada a la comunicación humana, compuesta por aspectos sociológicos, relacionales los cuales de forma paradojal se encuentran en la misma empresa, recién están empezando a cobrar importancia surgiendo conceptos como: cultura organizacional, comunicación interna, relaciones con los accionistas, programas de calidad, gestión del conocimiento y la irrupción de la revolución de los servicios.

El paradigma del industrialismo se forjó con un objetivo económico, el productivismo, la organización y el management, todos ellos orientados por el pensamiento técnico, hacia el producto, la producción y la productividad, y regidos por la lógica del provecho económico, siendo sus recursos fundamentales el "capital" y la "mano de obra". Este paradigma del siglo XIX todavía está adherido a las rutinas de muchas empresas que no han dado el paso decisivo de cambiar este viejo modelo por el paradigma del siglo XXI, que es el de la "gestión integrada en la producción de valor".

El distanciamiento entre tecnología (producción, gestión, comunicación) y sociología (de la acción, cultura organizacional, comunicación y relaciones) produjeron efectos de ruptura que todavía persisten.

La división del trabajo, con la verticalización descendiente del mando y el peso de la jerarquía, fracturó la relación comunicacional humana dentro de la empresa. Aún hoy persisten los reduccionismos de una economía material ya superada, cuyos residuos son la fragmentación, la compartimentalización, la desarticulación de procesos, heredera de la Teoría de Taylor y Ford, cuyos efectos hacen que, todavía hoy en muchas empresas, los departamentos contiguos o se ignoran o parecen hacer cada uno la guerra por su cuenta.

Según el paradigma del siglo XXI se produjo una mutación trascendente desde la cultura de los bienes materiales hacia la cultura de los servicios y valores intangibles. Desde esta perspectiva, emergen cuatro nuevos vectores de la gestión empresarial, los cuales no proceden de la mentalidad técnica, sino del conocimiento, del saber y del pensamiento estratégico.

- la Identidad ("quién soy", incluso antes de que "qué hago"). Es núcleo de la empresa y la matriz de su exclusividad diferencial, que la extiende a todas sus producciones, actuaciones y manifestaciones;

- la Cultura ("cómo lo hago" es mucho más importante que qué es "lo que hago"). La cultura corporativa es la energía actitudinal del colectivo humano interno en su totalidad, en pro de la gestión del conocimiento para la estrategia en la toma de decisiones que orienta la acción, la producción de la calidad, la generación de valor y el estilo de la empresa;

- la Comunicación (es decir, "cómo comunico todo lo anterior"). La comunicación es el sistema neurálgico de la organización, el flujo que atraviesa toda su dinámica y sus procesos; siendo el puente que interconecta la empresa, sus productos, servicios y actuaciones con su entorno social y material;

- la Imagen (el "cómo me ven" es más decisivo que "cómo soy realmente").

Es la traducción de todo lo anterior, en la mente de los individuos y en el imaginario social, lo cual determina las conductas, opiniones y decisiones de los

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