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CULTURA Y DESARROLLO HUMANO


Enviado por   •  17 de Mayo de 2013  •  2.135 Palabras (9 Páginas)  •  622 Visitas

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UNIVERSIDAD DEL VALLE – INSTITUTO DE PSICOLOGIA

GRUPO CULTURA Y DESARROLLO HUMANO

Cultura y Desarrollo Humano: Implicaciones Parentales, Educativas, Pediátricas y de Salud mental

Patricia M. Greenfield y Lalita K. Suzuki

CULTURA Y DESARROLLO HUMANO

La cultura y el desarrollo infantil están inextricablemente entrelazados. Desde la perspectiva del niño/a, un aspecto importante del desarrollo es la adquisición del conocimiento cultural (Bruner, 1990). Desde la perspectiva de la sociedad, los niños/as desde el nacimiento están expuestos a la cultura que los rodea. Este entorno cultural abarca todo, desde las formas de dormir y las prácticas alimenticias hasta el eventual sistema de valores del niño, sus experiencias escolares y sus interacciones interpersonales. La adquisición activa por parte del niño/a del conocimiento cultural, a partir del entorno cultural, constituye la relación entre cultura y desarrollo infantil, punto focal de este capítulo.

En sociedades multiculturales, el entorno cultural en el cual un niño/a se desarrolla comprende una miríada de influencias; éstas pueden ser ampliamente categorizadas como cultura hogareña y cultura de la sociedad. La cultura hogareña se refiere a los valores, las prácticas y los antecedentes culturales de la familia inmediata del niño/a. Éste, interactúa a diario en esta cultura hogareña absorbiendo y aprendiendo de los valores implícitos transmitidos a través de las interacciones con los miembros de la familia inmediata. El niño/a también está expuesto a la cultura de la sociedad, es decir, de la sociedad amplia. A través de las interacciones con las fuentes externas (escuela, compañeros, medios masivos, etc.), el niño/a también puede aprender los valores culturales más generales comunicados por la sociedad dominante. Los niños/as son así criados en el clima dual de la cultura de adentro del hogar y la cultura del mundo externo.

En algunos casos, el clima cultural dentro del hogar es derivado del clima cultural general, reflejando los sistemas de valores del entorno. En otras situaciones, el clima cultural hogareño puede diferir significativamente del clima cultural de la sociedad amplia, como ocurre frecuentemente con las familias que han inmigrado recientemente de muchos otros países. Cuando la cultura hogareña y la de la sociedad difieren para alguna familia en particular, surgen situaciones interesantes pero a veces molestas. Los niños/as pueden ser enfrentados a mensajes en conflicto provenientes del hogar y del exterior (particularmente de la escuela) en lo que se refiere a los valores, las actitudes y los comportamientos apropiados que deberían seguir. Los padres también deben re-evaluar su marco cultural en un nuevo escenario en el cual muchos de sus propios valores pueden estar en conflicto directo con los de la sociedad amplia. Esos padres necesitan escoger cuáles valores y en qué contextos deberían usarlos en la crianza de sus hijos/as.

La dificultad de tales escogencias es aún mayor, ya que las culturas son “invisibles” (Philips, 1972). Esto es, son lentes interpretativos que quienes los usan no se dan cuenta que los tienen puestos. Como el aire que respiramos, bajo condiciones normales, estos marcos de referencia de valores no llegan a ser conscientes. Esta falta de conciencia exacerba el potencial tanto para el conflicto personal como para la incomprensión interpersonal en ambientes multiculturales.

Debido a que tienen la tarea de valorar los comportamientos de los padres y los hijos/as provenientes de diversas culturas, los consejeros, trabajadores sociales, educadores y encargados del cuidado de la salud que trabajan con familias deben ser conscientes de estas dinámicas interculturales. Comportamientos que pueden aparecer extraños e incluso disfuncionales en un contexto cultural, puden de hecho ser considerados como normales en otros. La comunidad profesional que entra en contacto con familias de antecedentes culturales diferentes tiene el reto de comprender los valores y metas del desarrollo de los niños/as subyacentes a las diferencias culturales. De no ser así, no pueden esperar diagnosticar correctamente la fuente de cualquier problema que surja.

Quizá aún más importante, una comprensión de los diversos valores culturales y prácticas de crianza asociadas revela las fortalezas de la socialización y prácticas de cuidado de los niños/as usadas en diversos grupos culturales. Igualmente importante es la toma de conciencia de las pérdidas provenientes de abandonar la propia cultura ancestral en el proceso de asimilación a la cultura dominante externa.

En este capítulo, las diferencias de comportamiento y de valores que existen en diversas culturas serán discutidas desde esta perspectiva cultural dual (hogareña y de la sociedad). Cada cultura hogareña y la cultura dominante social tienen rutas ancestrales en otros países (Greenfield & Cocking, 1994). Por ejemplo, la cultura norteamericana dominante y la cultura hogareña de muchos estadounidenses europeos provienen primariamente del norte de Europa, mientras que la cultura hogareña de los chino-estadounidenses proviene de la China. Estas raíces transculturales nos permiten relacionar la diversidad étnica dentro de las sociedades multiculturales de Norteamérica (y de cualquier parte) con la variabilidad de transcultural a nivel global. A la inversa, la comprensión de las culturas ancestrales ayuda a entender los marcos de referencia culturales que constituyen a una sociedad étnicamente diversa.

Dos marcos de referencia culturales alternativos son particularmente básicos. En un marco o modelo, la meta preferida del desarrollo es la independencia (Greenfield, 1994, Markus & Kitayama, 1991) La meta primaria de socialización en este modelo es un individuo autónomo, auto-realizado que se introduce a la relación y a las responsabilidades sociales por elección personal (Miller, 1994; Miller, Bersoff & Hardwood, 1990). En el otro modelo, la meta preferida del desarrollo es la interdependencia (Greenfield, 1994; Markus & Kitayama, 1991). La meta primaria de socialización en este modelo es que la persona madura esté incluida en una red de relaciones y responsabilidades hacia los demás; los logros personales idealmente están al servicio de una colectividad, lo más a menudo la familia.

Estos modelos no solamente generan preferencias en los fines del desarrollo y en las metas de socialización, sino que también funcionan como marcos interpretativos, que generan evaluaciones de los pensamientos, sentimientos y actuaciones de los demás. En cuanto marcos

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