Informe sobre práctica docente en educación superior
Sandra EscobarInforme16 de Junio de 2026
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INFORME FINAL DE PRÁCTICAS DOCENTES
Sandra Mabel Escobar
Las prácticas docentes constituyen uno de los momentos más significativos dentro de la formación profesional, ya que permiten poner en diálogo los conocimientos construidos durante la carrera con la complejidad de las situaciones reales de enseñanza. Lejos de reducirse al momento de la clase, la práctica docente implica planificar, tomar decisiones, establecer vínculos, interpretar contextos y reflexionar constantemente sobre las propias acciones.
El presente informe recupera una experiencia desarrollada durante mis prácticas en el Profesorado de Lengua y Literatura de Tilcara, localidad ubicada en la Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy. Las mismas se realizaron con estudiantes de tercer año en el espacio curricular Literatura Argentina, particularmente en el abordaje de la literatura gauchesca y algunas de sus reescrituras contemporáneas.
A partir de la reconstrucción de una situación significativa vivida durante este proceso, propongo analizar la experiencia desde los aportes teóricos trabajados en la asignatura y en otros espacios de la carrera, con el propósito de reflexionar críticamente sobre mi propia práctica docente.
Situaciones significativas vividas durante las prácticas
Durante el desarrollo de las prácticas tuvieron lugar diversas experiencias que considero relevantes para mi formación docente. Entre ellas puedo destacar:
• El abordaje de Martín Fierro como texto fundamental de la literatura gauchesca argentina y las discusiones generadas en torno a la construcción de la identidad nacional.
• El trabajo con los cuentos El fin y Biografía de Tadeo Isidoro Cruz de Jorge Luis Borges, que permitió reflexionar acerca de las múltiples relecturas posibles de un texto clásico.
• La lectura y análisis de Las aventuras de la China Iron de Gabriela Cabezón Cámara, experiencia que generó una profunda identificación por parte de las estudiantes y produjo una transformación visible en las dinámicas de participación del grupo.
Relato de una experiencia significativa
La experiencia que he decidido recuperar ocurrió durante el trabajo con la novela Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara.
Las prácticas se desarrollaron con un grupo reducido de seis estudiantes de tercer año del Profesorado de Lengua y Literatura. El hecho de tratarse de un curso pequeño favorecía la cercanía, el diálogo y la posibilidad de escuchar con atención las voces de cada integrante. Sin embargo, durante las primeras clases observé que algunas estudiantes participaban con cierta timidez, especialmente cuando las intervenciones requerían posicionamientos personales o interpretaciones más abiertas de los textos.
Hasta ese momento habíamos recorrido el universo de la literatura gauchesca a través de Martín Fierro, de José Hernández, y posteriormente habíamos trabajado las reescrituras propuestas por Jorge Luis Borges en los cuentos El fin y Biografía de Tadeo Isidoro Cruz. El objetivo era analizar cómo la literatura argentina construye una tradición en permanente diálogo consigo misma.
Cuando comenzamos la lectura de Las aventuras de la China Iron sucedió algo que no había previsto en la planificación inicial. Poco a poco las estudiantes comenzaron a encontrar en la protagonista aspectos con los cuales se sentían identificadas. Las conversaciones dejaron de centrarse exclusivamente en cuestiones formales o históricas para incorporar reflexiones vinculadas con la libertad, la construcción de la identidad, los mandatos sociales y las voces que históricamente han sido silenciadas.
Recuerdo especialmente cómo algunas estudiantes que en las primeras clases intervenían de manera esporádica comenzaron a participar activamente, compartiendo interpretaciones, formulando preguntas e incluso estableciendo relaciones entre la novela y experiencias personales o situaciones de la realidad contemporánea.
Frente a este escenario decidí flexibilizar parte de la planificación prevista. Comprendí que la riqueza de lo que estaba ocurriendo no residía únicamente en los contenidos que me había propuesto enseñar, sino también en aquello que las estudiantes estaban construyendo a partir de su encuentro con la obra. Mi intervención consistió entonces en habilitar esos intercambios, formular preguntas que profundizaran la reflexión y generar un espacio de escucha donde todas las voces pudieran ser valoradas.
Aquella experiencia me permitió observar algo que hasta entonces había estudiado principalmente desde los textos teóricos: la literatura tiene la capacidad de interpelar a los sujetos, de generar identificación y de abrir espacios de reflexión que exceden ampliamente el análisis académico de una obra.
Análisis de la experiencia
La situación relatada permite comprender la práctica docente desde la perspectiva propuesta por Fierro, Fortoul y Rosas (1999), quienes sostienen que se trata de una actividad compleja, situada y atravesada por múltiples dimensiones.
En primer lugar, puede reconocerse la dimensión interpersonal. La participación creciente de las estudiantes no surgió de manera espontánea, sino que fue posible gracias a la construcción progresiva de un vínculo pedagógico basado en el respeto, la escucha y la confianza. La práctica docente implica necesariamente el encuentro con otros y la disposición para construir espacios donde las personas puedan expresarse y sentirse reconocidas.
También se evidencia la dimensión social. Las interpretaciones realizadas por las estudiantes estuvieron profundamente vinculadas con sus trayectorias, experiencias y contextos culturales. Tal como señalan las autoras, la práctica docente se desarrolla en escenarios concretos y se encuentra atravesada por las realidades sociales de quienes participan en ella. En este caso, las lecturas realizadas sobre la novela estuvieron mediadas por preocupaciones y debates contemporáneos relacionados con las identidades de género y las formas de representación de las mujeres.
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