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Resumen Tragicomedia Mexicana II


Enviado por   •  5 de Diciembre de 2012  •  1.429 Palabras (6 Páginas)  •  1.479 Visitas

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Hacer una crítica hacia los gobiernos que se exponen en ésta obra es muy sencillo y, hasta cierto punto, tedioso. Para empezar, Luis Echeverría para mí fue un completo fracaso como presidente, pues, queriendo quedar bien con todos, nos dejó peor que en cualquier otra etapa que haya vivido nuestro país. El presidente Echeverría tenía una buena táctica: quedar bien con los clase media resentidos todavía por lo sucedido en 68 para legitimar su victoria y atraer más electores al PRI; sin embargo, lo que él no pensó fue en que se ganaría de enemigos a todo el sector privado, que como es claro, le causaron más problemas que cualquier otro sector social, pues a pesar de todas las movilizaciones, huelgas, etcétera, fueron las empresas quienes le dieron un gran dolor de cabeza al presidente.

El gobierno de Echeverría… ¿realmente fue un gobierno? Realmente pareció más un circo, en donde si alguien no era de su parecer o compartía sus ideas, o bien “no vestía guayabera”, inmediatamente le daba cuello; por eso es que a varios les colmó la paciencia y salieron a las calles a manifestarse, más por el autoritarismo que mostraba. Tal es el caso de lo sucedido con el rector de la UNAM Pablo González Casanova, quien ante presiones presidenciales y del STUNAM dejó el cargo y fue la oportunidad de meter a alguien ligado a sus ideales. Y algo muy similar pasó en otros lugares como con los telefonistas. Por lo menos, en el caso de la UNAM, hizo algo muy favorable, pues apoyó la construcción de los CCH’s y de las ENEP’s; aunque, lo lamentable fue que en una visita a C.U. lo abuchearon y resultó descalabrado por una piedra que le arrojaron.

Los 70’s fue una época muy extraña (o muy similar a las décadas posteriores), en la cual el espíritu juvenil aún tiene gran fuerza, los ideales de “Amor y paz” predominaban en gran parte de los jóvenes, querían liberarse de la opresión del gobierno y el control sobre los medios de comunicación. Por ello, el festival de Avándaro fue como un emblema de la juventud de los 70’s, donde se pudieron expresar, hacer mucho de lo que en público no podían, por primera vez sentirse libres sin ser reprimidos. Sin embargo, eso también trajo un fuerte movimiento, incluso dentro del arte que era aceptado por la socialite, pues a partir de la “encuerada de Avándaro”, las actrices empezaron a despojarse un poco más de sus prendas y mostrar un lado más humano-natural al público.

Lo bueno del sexenio no se dio en materia política, económica ni cualquier otra relacionada con la intervención de Echeverría, sino que fue la cultural, pues fue cuando empezaron a sobresalir los artistas mexicanos; dígase literatos, músicos, actores, etcétera. Tal es el ejemplo de Octavio Paz, Elena Poniatowska, Julio Scherer, José de Jesús Sampedro, Jorge Ibargüengoitia, Antonio Aguilar, Armando Manzanero, Rigo Tovar y Juan Gabriel. Y ni se diga de lo religioso que fue tan bueno pero tan bueno que nos trajo al papa Juan Pablo II.

Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de la economía, pues en 1976, se llevó a cabo una gran crisis; el peso se devaluó brutalmente después de varios años que era muy competitivo, se perdieron miles de empleos y el salario mínimo también resultó casi insuficiente para satisfacer las necesidades básicas; el famoso “desarrollo compartido” no cumplió sus verdaderos propósitos y dejó a varias personas en la ruina, las empresas desconfiaron demasiado de Echeverría y decidieron sacar su capital del país; en pocas palabras, fue un completo caos. Lo mismo pasó en su gabinete, que cuando se aburría de uno lo sacaba, o bien, le daba puestos a sus familiares. Hizo demasiados viajes y nada más para ganarse enemigos gratuitamente, en realidad, éste fue uno de los peores gobiernos mexicanos,

Para no quedarse atrás, llegó a la presidencia tan codiciada por todos el señor José López Portillo, quien ganó el dedazo del presidente Echeverría, pero no porque fuera un maestro en la política o porque estuviese guapo, no, sino porque pensó que era el que mejor podía manipular, pues el quería implantar un nuevo maximato. Sin embargo, le salió el “tiro por la culata” porque Portillo no toleró en un momento a Echeverría y por eso lo mandó de

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