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Tragicomedia Mexicana..


Enviado por   •  7 de Marzo de 2013  •  3.253 Palabras (14 Páginas)  •  514 Visitas

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que nada podría ser visto desde un punto de vista adecuado a la causa de un gran desorden a las finanzas debidas a las fugas de capital a las cuales se llaman como “de miedo”. Ya el gobierno vendía de manera anticipada el petróleo, se reencontraban deudas de corto plazo y se trataba de sacar dinero de donde se pudiera. El secretario de Hacienda Jesús S. empezó a hacer innumerables viajes en busca de crédito. Pero en el país vecino E.U. se estaba desarrollando una intensa campaña contra el gobierno de nuestro país; en la que entre mofas y burlas los medios de comunicación atacaban las elecciones y no se hablaba más que de la corrupción del territorio. Para fines del mes de Julio (colmo de colmos) un embajador, John Gavin apareció en un programa de TV transmitido por la CBS, en el cual se hizo un dura crítica a México. Y para pura mala suerte cuando el secretario de Hacienda aclaró: “La crisis se ha superado”, el 2 de agosto se elevaron por las nubes los precios del disel, la gasolina, electricidad y hasta las tortillas. Estos precios elevados desataron una masiva compra de dólares, pues a todos los que tenían algo de dinero en los bancos se les decía: “Compren, a comprar dólares” y resultó ya que de febrero a junio se fugaban unos 12 millones de dólares diarios promedio; un ejemplo fue semana santa se lograron vender unos 200mdd, por lo que el gobierno tuvo que adquirir más divisas que se vendían como pan caliente y vaciaban reservas. En el primer trimestre del 82 las fugas registradas fueron alrededor de 2,20 mdd y en el mes de junio unos 4,208 mdd extras.

Unos cuantos días después del aumento de los precios de la gasolina, tortillas, etc. Se determinó una suerte de control de cambios a través de una doble paridad: entiéndase un dólar “preferencial” el cual tenía un valor fijo de 65 pesos y para las deudas públicas e importaciones se manejaba un dólar “libre” cuyo valor era de 85 pesos, esto era fijado por los bancos. Otra cosa era una clase de castigo para “los malos mexicanos que no confiaban en el país”, los llamados “mexdolares” se pagarían al precio del dólar controlado. Así todos los que tenían ahorros en base a los denominados “mexdolares se pusieron furiosos y nada de esto fue fácil de asimilar para mucha gente, pero sí que había una nueva devaluación de la moneda y los precios volverían a reetiquetarse.

Pero la verdadera sorpresa tuvo lugar un 15 de agosto. Ya que el país era una mala inversión. Ni siquiera renovando deudas a corto plazo fue posible el visto bueno de otros país para recibir mínimo un centavo. El gobierno mexicano se quedó sin liquidez y como traía encima los pagos de la deuda externa, se le propuso a Estados Unidos una venta anticipada del petróleo con el fin de pagar los vencimientos inmediatos.

De un momento a otro, Jesús S., José de Oteiza y Rodolfo Moctezuma, se encontraban en Washington, recibiendo la noticia de que Estados Unidos llegaría a prestarle el dinero al país solo si reducía en 10 dólares el precio del petróleo. Los negociadores al saber esto no dudaron en llamar a López Portillo para comunicarle las condiciones de los estadounidenses, y el presidente, después de recuperarse de la conmoción dio la orden a sus secretarios de que dieran las gracias y se fueran, porque el lunes siguiente el país se declararía en… suspensión de pagos.

Los financieros de Estados Unidos empezaron a temblar ante tal decisión, pues varios bancos entrarían en una severa crisis si México declaraba la suspensión de sus tan abultados pagos, además del pésimo ejemplo que daría a los demás países acreedores de deudas del mundo. Claro que en el acto se acordó entregar al país el préstamo de mil millones de dólares que se solicitaba, no sin antes imponer a lo que Portillo nombraba “intereses y otras usureras ventanillas”, que en realidad implicaba primeramente la entrega del petróleo a Estados Unidos en cuotas mensuales durante media década hasta llegar a completar 110 millones de barriles a un precio de 24 dólares, al fin eran 10 dólares por debajo del precio establecido por la OPEP; esto fue llamado “un descuento especial de México”. Pero por si esto fuera poco, nuestro país vecino se embolsó por adelantado los respectivos intereses, así México se vio forzado a aumentar su ritmo de trabajo lo que significó aumentar su producción y para septiembre logró exportar la cantidad de 1,730 millones de barriles, superando por 730 millones a la cantidad exportada en enero de ese mismo año. Esto llegó a preocupar a la OPEP.

De una u otra manera, la noticia del amargo de moratoria causó una gran sorpresa en todo el mundo; ya que aún se encontraba fresco el recuerdo del embargo de la OPEP y los países en ese momento ricos se achacaron una premonición de lo que podría pasar si todos los países con deudas formaran una especie de asociación y suspendieran todos sus pagos de una manera colectiva.

López Portillo quién se veía animado por una tardía dosis de energía, cobró los ánimos suficientes para mostrar el as que tenía bajo la manga y en la que trabajaban lealmente: Carlos Tello, José de Oteiza, José Sbert, Carlos Vargas y José Romano: la… nacionalización de la banca, que implicaría el retiro pleno y total de la concesión estatal a los banqueros, reunidos claro, en la Asociación de Banqueros, ya con su correspondiente indemnización. Los bancos cambiarían entonces ya su razón social y de privados llegarían a pasar a instituciones nacionales de crédito. Esto sería acompañado cercanamente de un control de cambios, que era tabú en las sociedades denominadas capitalistas. Se eliminaría entre otras cosas la flotación del peso, y la paridad sería doble y fija: la llamada “preferencial” estaría alrededor de los 50 pesos por dólar, con la que se lograría pagar la deuda externa, y la “ordinaria” cerca a los 70 pesos. Así mismo quedaría prohibida la salida de monedas y metales en cualquiera de sus vastas formas; solo se venderían dólares a los viajeros y en una cantidad limitada y a través de una declaración escrita, y quedaría así:

-6mil por motivos de salud.

-3mil por motivos de trabajo.

-500 para el turismo.

Toda importación sería bajo un permiso hecho previamente y se permitiría la exportación ya hasta después de dar abasto a todo el mercado nacional.

Hasta el 31 de agosto López Portillo envió a su hijo José Ramón para que él le informase y diera detalles de todo esto a Miguel de la Madrid, quien muy probablemente en shock se fue de espaladas, claramente molesto ya que todos sus tecnocráticos planes se llegaron a trastocar en buena medida y había que trabajar a marchas forzadas para lograr integrar la nueva “data”

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